
El poeta abulense, de Fontiveros, Javier S. Sánchez ha sido galardonado con el primer premio en el 16º Encuentro Internacional de Cuento y Poesía, Premio José Carlos Capparelli, organizado por A.S.B.A.N. (Asociación Siciliana Buenos Aires Norte, en Argentina) con la participación de 20 países y en dos idiomas: castellano e italiano, y dialecto siciliano.
El jurado argentino falló a favor del poema “Deja abiertas las ventanas” de entre un total de 630 obras y tras una preselección de 56 trabajos.
Se da la circunstancia de que el autor galardonado ya recibió sendas menciones especiales en este mismo certamen en 2021 por “El silencio del cárabo”, y en 2022 por “El mirlo blanco”.
En este caso, al ser el ganador del concurso, recibirá la prestigiosa medalla de la asociación, además de varios ejemplares de la antología que recogerá las obras de todos los finalistas, cuya publicación se prevé para el mes de noviembre.
El segundo premio ha sido para el profesor madrileño Jesús Jiménez Reinaldo y el tercero para Mirta Susana Garbarini, escritora de nacionalidad argentina.
Igualmente, Javier S. Sánchez es también el autor de “Brindis en Serrada”, obra ganadora del Concurso de Brindis de la 40º Fiesta de la Vendimia de Serrada (Valladolid).
Recibió el premio en el transcurso de un acto en el que, con atavío medieval, recitó su composición en forma de romance y con los ingredientes propios de las obras de este género. El poeta realiza un breve recorrido por la historia del vino desde sus orígenes hasta nuestros días, nombrando a personajes célebres y relatando anécdotas que lo dotan de un carácter ameno y festivo.
Con estos dos reconocimientos, Javier S. Sánchez suma más de cuarenta trabajos premiados en las modalidades de poesía, relato, teatro y fotografía.
A continuación, gracias a la generosidad del escritor abulense, los lectores pueden "saborear" y "degustar" los dos poemas premiados:
DEJA ABIERTAS LAS VENTANAS

Si me voy,
deja abiertas las ventanas
porque vendré con sisones,
estorninos y calandrias
que te arrullen por la noche
y canten por la mañana.
Cuando tu alma de seda,
al sol tendida y callada,
rendida se desvanezca
por mi ausencia; y la nostalgia
el pozo de las crudezas
ahogue de tus entrañas
con el oscuro destello
del atardecer de plata…
Cuando tu frente de nieve
con surcos de tierra parda
se vista, réquiem amargo,
sobre yermo pentagrama;
revoloteen palomas
sobre la cumbre de escarcha
anunciando del ocaso
la prístina llamarada…
Cuando tus ojos la noche
encubra con negra gasa
negándote una rendija
de luz; sobre tu mirada
se desborden los arroyos,
escalofríos de agua,
heridas de sal ardiente,
regueros de pena amarga….
Cuando silencien tus labios
y vacíos de palabras
guarden apenas aliento
para un suspiro de nácar;
desaparezcan los sueños,
enmudezcan las campanas
su latido penitente,
capa de bronce apagada…
Cuando vacías tus manos
de caricias y de palmas
en su cuenco no haya abrigo
para los hijos del alba;
como la hoja marchita
que en vaivenes se desmaya
se posen en tu regazo
y no reciban posada….
… la certeza de los tiempos,
en arena desatada
nombrará cada segundo
sin clemencia, despiadada.
… la hora de las verdades
entonces será anunciada;
de soledades teñida
y bordada de fragancias
se inundará de silencios,
de sombras abandonadas.
Y volará presurosa
hasta que tiemblen las ramas,
hasta que no haya verdades,
hasta que no quede nada.
Si me voy, amor,
deja abiertas las ventanas.
© Javier S. Sánchez
(Poema premiado en Argentina con el Premio José Carlos Capparelli)
BRINDIS EN SERRADA

Gloria al vino que en su gloria
en tiempos de la prehistoria
ya su fama se expandía
por toda la geografía
conocida y aún por ver,
que buena cosa es saber
si se sabe a lo que sabe
manjar que tan gran placer,
siendo brioso o suave,
engendra en nos al beber
sus lágrimas celestiales.
El cultivo de la vid
según razones diversas,
fue idea de los persas,
o tal vez de un adalid
hindú que con un gran tino
vio que la vid era vino
y el vino jugo sabroso
aunque tengo por dudoso
que el “inventor” fuera chino.
Cuentan que el sexto milenio
antes de Nuestro Señor
tan prodigioso licor,
de los egipcios fue ingenio,
del faraón fue delicia
y de su corte deleite
pues ni la miel ni el aceite
alcanzaron tal noticia.
Bebieron griegos, romanos,
pueblos hostiles y hermanos,
y a tanto la adoración
llegó de este afrodisiaco
que hasta le dieron patrón,
unos Dioniso, otros Baco,
y Hathor para el faraón.
Bebió vino Jesucristo
en su postrimera cena;
bebió vino Avicena,
lo bebió, ¡que yo lo he visto!,
el mismísimo Descartes:
“Bebo, bebo, luego existo”;
los amantes de las artes
vino bebieron sin duda:
el de la maja vestida
y el de la Venus desnuda.
Al concluir su David
Miguel Ángel bebió vino,
tanto como le convino
probó el fruto de la vid;
y Leonardo, genio augusto,
dio a su paladar el gusto
de un buen caldo a degustar
a poco de retocar
de la Gioconda su busto.
Bebió vino Hernán Cortés
y Colón el genovés,
los dos Pinzones y Elcano,
Magallanes y Pizarro,
fuera en cántaros de barro
o en buen cristal de Murano.
“La Católica” Isabel
bebió vino de un tonel
en su tierra, Madrigal;
bebió el Gran Capitán
y bebió Napoleón,
bebió el infante Don Juan
y Agustina de Aragón.
Y pues ellos lo bebieron
es justo que convengamos
en que todos lo bebamos
para ser como ellos fueron.
Si el vino nos da la vida
y aquí las musas convoca
arte se hace en la boca
de quien prueba esta bebida.
Brindad y haced el honor
de gustar estos verdejos
que han de llevarnos a viejos
con salud y buen humor.
Vino que nació en la viña,
vino que el labio nos besa
y en la boca se encariña
con efluvios de princesa.
Gloria al vino que me agrada
en sus aromas más gratos,
gracias por los buenos ratos
y por brindar en Serrada.
© Javier S. Sánchez
(Poema premiado en Serrada (Valldolid) con el Premio de la Fiesta de la Vendimia, DO de Ruega)











