

La iglesia de Santa Eufemia de Cozuelos se localiza en las proximidades del término municipal de Olmos de Ojeda. Es el último resto del Monasterio de Cozuelos perteneciente a las comendadoras de la Orden de Santiago, datado a mediados del siglo X. En planta, el templo es de una única nave de dos tramos abierta a un crucero rematado con cúpula, y cabecera de triple ábside semicircular, siendo el central de mayor tamaño y altura que los laterales. Se cubre mediante bóveda de crucería, el tramo recto del presbiterio y los brazos el crucero con bóveda de cañón apuntado. Los tres ábsides se encuentran cubiertos con bóvedas de cuarto de espera, comunican con el crucero mediante arcos triunfales apuntados.
El edificio es el resultado de tres fases constructivas bien diferenciadas, alzada en sillería de arenisca. La primera corresponde a la cabecera de mediados del siglo XII. De la segunda es el crucero y el cimborrio y el ábside central de finales del siglo XII. En la cabecera destaca el ábside central, de tres calles delimitadas por contrafuertes. En cada tramo se abre una ventana de medio punto con guardapolvos ajedrezados y capiteles decorados con motivos vegetales y animales (águilas con alas desplegadas y leones afrontados).
La actual portada principal, en la cara sur de la nave, corresponde con el acceso al desaparecido claustro, está compuesta por dos arquivoltas ligeramente apuntadas, la interna, decorada en zigzag, la externa con motivos vegetales. Los capiteles tienen una clara influencia de San Andrés de Arroyo, lo que se observa en la ornamentación vegetal. Destaca el capitel con arpías afrontadas, tocadas con el gorro frigio. Especial atención merece la cúpula que se yergue sobre el crucero, sostenida por cuatro arcos torales, de base cuadrangular la transición a la cúpula semiesférica se realiza mediante cuatro trompas, decoradas con esculturas de los evangelistas.
Dignos de mención son los capiteles del interior del templo entre los que sobresalen varios con motivos vegetales, y otros con decoración figurativa como son: la representación del Sansón desquijarando al león; una cesta de volutas superpuestas coronadas por la cabeza de un obispo con mitra y báculo flaqueado por dos cabezas de largos cabellos y barbas en triángulo.
En una estancia añadida en uno de los costados de la iglesia se conservan piezas, muchas de ellas procedentes del antiguo claustro, de las que hay que reseñar capiteles de magnifica factura de cuatro caras con varias escenas, con el tema de las Tres Marías ante el Sepulcro vacío de Cristo y una escena de fallecimiento, en la que el difunto se encuentra entre personajes con báculos y plañideras, con la mano de dios descendiendo sobre el cadáver para recoger su alma. Muchas de las piezas rescatadas en este espacio se encontraban formando parte de los muros de la iglesia y en otras construcciones vecinas.
El Monasterio de Santa Eufemia de Cozuelos
Se tiene constancia de la existencia en este lugar de una comunidad monástica ya a mediados del siglo X. Más adelante, Alfonso VIII (rey de Castilla entre 1158 y 1214) dio el 1186 el lugar al maestro de la orden de Santiago, Sancho Fernández de Lemus. A pesar de no tratarse de un establecimiento netamente femenino, la misma estructura organizativa de la orden, donde sus miembros podían casarse, hacía que existieran viudas de caballeros de la orden y otras mujeres que quisieran residir en comunidad. Pensando en las mujeres e hijas de los caballeros se llevó adelante una política de establecimiento de casas femeninas.
En Santa Eufemia se estableció una comunidad masculina y no es hasta el 1195 que consta que el centro monástico era doble, es decir ocupado por monjes y monjas, con dos comunidades dirigidas por un comendador la una, y por una comendadora la otra.
El siglo XIII coincide con una época de esplendor para el establecimiento, con un notable incremento de sus posesiones. En este sentido, en 1270 ingresó en el monasterio Sancha Alfonso de León, hija de Alfonso IX de León (desde 1188 hasta 1230), que le hizo una importante donación en forma de derechos y rentas. Murió aquí ese mismo año, en olor de santidad.
El siglo XIV se puede considerar como de mantenimiento del estado de cosas, prácticamente no se detectan nuevas donaciones ni adquisiciones. Seguidamente comenzó su decadencia, a mediados del siglo XV se hicieron algunos pasos para lograr su traslado, lo que se consiguió en 1486 mediante una bula papal. Ese traslado no se haría efectivo hasta más tarde, en 1502, dejando el lugar sin comunidad que lo ocupara, las monjas de Santa Eufemia se trasladaron al convento de Toledo. En 1608 se trasladó, también a Toledo, el cuerpo de Sancha.
El lugar fue vendido por la mismo orden de Santiago antes de la desamortización y actualmente se conserva una espléndida iglesia y otras dependencias ahora dedicadas a hospedería. El claustro desapareció a principios del siglo XIX, en el interior de la iglesia se conservan algunos elementos de aquella dependencia.
El Monasterio de Santa Eufemia de Cozuelos se sitúa al norte de la localidad palentina de Omos de Ojeda y, en la actualidad, su uso es de hospedería.
Referencia bibliográfica:
Maria Soledad Ferrer Vidal y Díaz del Reguero: Santa Eufemia de Cozuelos: un monasterio femenino de la Orden Militar de Santiago. En la España medieval 2. 1982
La Ojeda, antesala de la Montaña Palentina, plena de arte románico
La Ojeda o Boedo-Ojeda, como se denomina actualmente, es una comarca palentina que se encuentra situada en el norte de la provincia de Palencia y discurre principalmente entre vallejos y riachuelos que confluyen en los ríos Boedo y Burejo, este último riega la mayor parte de la comarca.
La comarca de la Ojeda se extiende al sur de Cervera de Pisuerga, al Oeste de Aguilar de Campoo y hacia el sur hasta Herrera de Pisuerga y Alar del Rey territorio accidentado por lomas rocosas que se desprenden de los más altos riscos norteños.
El paisaje es suave y ameno. Se alternan manchones boscosos con campos cerealistas o parcelas sembradas de patatas. Los pueblos se emplazan en el fondo de valles, aunque algunos se ocultan tras las rocas o se yerguen sobre abruptos parajes. El mayor atractivo de todos ellos son sus hermosísimas iglesias, románicas, conservadas en gran número.
La comarca de la Ojeda la componen los siguientes pueblos:
Amayuelas de Ojeda, Bascones de Ojeda, Berzosa de los Hidalgos, Colmenares de Ojeda, Cozuelos de Ojeda, Cubillo de Ojeda, Dehesa de Montejo, Dehesa de Romanos, La Vid de Ojeda, Micieces de Ojeda, Moarves de Ojeda, Montoto de Ojeda, Olmos de Ojeda, Payo de Ojeda, Perazancas de Ojeda, Pisón de Ojeda. Prádanos de Ojeda, Quintanatello de Ojeda, San Andrés de Arroyo, San Pedro de Ojeda, Moarves de Ojeda, Santibañez de Ecla, Vega de Bur, Villavermudo de Ojeda, Villaescusa de Ecla, Villavega de Ojeda, Zorita del Páramo.
Estas localidades se integran en los siguientes municipios:
Alar del Rey, Bascones de Ojeda, Calahorra de Boedo, Collazos de Ojeda, Dehesa de Romanos, Herrera de Pisuerga, La Vid de Ojeda, Micieces de Ojeda, Olea de Boedo, Olmos de Ojeda, Paramo de Boedo, Payo de Ojeda, Pradanos de Ojeda, Revilla e los Collazos, San Cristóbal de Boedo, Santa Cruz de Boedo, Santibañez de Ecla, Sotobañado y Priorato, Villameriel, Villaprovedo.
Esta comarca hace de nexo de unión entre la horizontalidad de Tierra de Campos y los territorios agrestes y montaraces de la Montaña Palentina. A ello ayuda el que a través de este extenso territorio discurran, en sentido perpendicular, muchas de las cuencas hidrológicas de los principales ríos que riegan el terrazgo provincial roturando el terreno a través de las aguas que se precipitan de las cercanas altas montañas.
Comenzaremos nuestro recorrido por el norte y cerca de Cervera de Pisuerga y tras unas cuestas rocosas, el primer pueblo que hallamos es DEHESA DE MONTEJO. Allí veremos su reformada Iglesia. conserva la primitiva portada románica, muy sencilla y la espadaña de tres ventanales apuntados.
Dejando atrás Dehesa de Montejo y en dirección a Quintatello de Ojeda nos encontramos con COLMENARES DE OJEDA, En una elevación del terreno junto al arroyo Valdeur, dominando el casco urbano, se levantan los airosos restos de lo que fue una magnífica torre fuerte rodeada por una pequeña barrera, nos sorprenderá por su monumental templo parroquial. Esta vez, y como única excepción, se construyó en estilo Gótico. a destacar su pila bautismal del siglo XII y una de las mejor conservadas.
Es en Colmenares donde en un gran charquinal nace nuestro pequeño gran rio Burejo recogiendo el agua de la Peña de Cantoral y encontrándose nada más nacer con la Ojeda.
Continuando el cauce del río Burejo acrecentado por las aguas de los arroyos Mojuelo y Manalagua, cerca del otero donde debió situarse el famoso castillo de Ebur en los inicios de la reconquista se sitúa VEGA DE BUR Su iglesia parroquial de San Vicente, es edificio de piedra bien construida, aunque ha sufrido muchas modificaciones. es un buen templo del ultimo Gótico, en el cual destaca un magnifico ventanal. Oculto tras una loma la cual hay que coronar por una empinada senda, el santuario de la VIRGEN DEL REBOLLAR guarda la imagen de la patrona de toda la Ojeda. Es una Ermita de transición románico gótico, dominada por una aguda espadaña de un solo ventanal. En el interior, cubierto por bóvedas de crucería admiremos el antepecho calado del coro y de los retablos. Trono el mayor de la imagen románica de nuestra Señora, talla sedente del siglo XII, con el niño en el centro de su regazo. Los primeros documentos escritos datan de 1545 de la Cofradía y Hermandad de los Doce de Valdeur más tarde cofradía de Ntra. Sª del Rebollar. Tradicionalmente, la fiesta principal se ha celebrado el último domingo de septiembre.
QUINTANATELLO DE OJEDA Se halla dos km. más abajo, en un altozano desde donde se domina el valle, su iglesia parroquial dedicada a la Virgen Mª Asunta es de principios del siglo XIII de piedra y muy bien edificada muy reformada y envuelta en construcciones auxiliares, posee un sencillo ábside, la espadaña y la portada de su primitiva construcción románica. el retablo es neoclásico con esculturas del siglo XVI.
Una carretera, al Oeste empalma con PAYO DE OJEDA, pueblo situado en un valle paralelo al que veníamos siguiendo, Payo está situado en el valle que riega el arroyo de Payo y río de Villavega que funden en Micieces. A unos 14 km de La Vid, rodeado de encinas, rebollos y tierra rojiza y fértil, su iglesia está dedicada a Santa Yusta es de mampostería de una sola nave. A las afueras en un descampado se encuentra la ermita de Santa. María de la Vega de gran devoción. Tiene cofradía y su fiesta se celebra el 30 de mayo. Siguiendo hacia el sur de la comarca y a pocos Kilómetros nos topamos con MICIECES DE OJEDA se encuentra en el valle que surcan el arroyo de Payo y el río Villavega, junto a la calzada de La vid a Quintanatello, tiene Ayuntamiento propio. Tiene varias ermitas una de Nta. Sra. de al Calle y la ermita de San Lorenzo. La iglesia está dedicada a los esposos S. Julián y Sta. Basílica, está situada en un otero a las afueras del pueblo.
Cerca de Micieces encontramos VILLAVEGA DE OJEDA situada junto a la carretera que sale de La Vid a Quintanatello es una fértil vega que riega el Arroyo de Payo, también se la conoce como Villavega de Micieces por su proximidad, cuentan los libros que en 1836 contaba con 50 habitantes ahora tiene 27. la iglesia de Villavega está dedicada al arcángel S. Miguel y también se encuentra subida en un repecho sobre la ladera. BERZOSA DE LOS HIDALGOS se sitúa de Alar del Rey a la Puebla de Valdavia cerca de la Vid de Ojeda se toma otra carretera que nos llevara a Berzosa El patrón es San Cristóbal, cuya fiesta se celebra los días 10 y 11 de Julio. A la entrada del pueblo hay dos edificios de adobe muy antiguos, las demás casas están situadas sobre una única calle transversal que tiene el pueblo, a mano derecha, nos lleva a la Iglesia, único vestigio de su hidalguía junto con el nombre del pueblo.
En la zona más occidental de la comarca BÁSCONES DE OJEDA, que más debería llamarse de Boedo une su nombre al de la Ojeda desde tiempo inmemorial, Báscones se beneficiaba de unos montes del valle de la Ojeda que se llamaban “EL INDIVISO” es en estos montes donde pastaba el ganado se recogía madera y se extraía la miel es por este motivo que se le denomino Báscones de Ojeda. Por todo esto dejamos Báscones en la comarca de Boedo y continuamos nuestro viaje carretero abajo hacia LA VID DE OJEDA, pueblo pintoresco y lugar especial donde confluyen los más importantes valles y carreteras de la zona baja de la comarca, se asienta sobre terrenos despejados y fecundos, en la actualidad tiene unos 130 habitantes y su iglesia es de gran volumen, pero muy austero donde se conservan esculturas de Sta. Ana la Virgen y el Niño.
Descendemos ahora carretera abajo hasta llegar a tres kilómetros de Herrera de Pisuerga para encontrarnos con el pueblo más al sur de la comarca VILLABERMUDO DE OJEDA se encuentra en una gran vega que riega el Burejo poco antes de encontrarse con el Pisuerga, su Iglesia está dedicada a la Asunción de Nuestra Señora, del siglo XII. Subimos ahora a contracorriente del Burejo en dirección a Cervera de Pisuerga para encontrarnos con PRADANOS DE OJEDA, situado en la prolongación de la cuesta de la Cerrilla, a sus pies encontramos la amplia vega del río Burejo y el arroyo Fuente Palacio, Fue Prádanos el pueblo más grande e industrial de la Comarca allá por el siglo XVII, ejemplo de esta industria sobre todo textil es que contaba con 10 telares con 30 maestros y más de 150 aprendices, ya en 1900 contaba con 1242 habitantes ahora son 266. La iglesia dedicada a S. Cristóbal.
Retomamos la carretera de Alar del Rey que nos llevara a Olmos y nos detenemos en el monasterio de SAN ANDRES DE ARROYO que rige el centro espiritual de la Ojeda, está gobernado por las religiosas Bernardas que lo conservan en un estado extraordinario. El 3 de junio de 1931 fue declarado Monumento Histórico-Artístico. Según cuentan las leyendas se encontraron las reliquias de San Andrés junto a un arroyo, fue fundado en 1185 por Dª Urraca López de Aro y su primera abadesa fue Dª Mencía.
Dejamos a un lado el fabuloso monasterio de San Andrés y seguimos nuestro camino por la vega del Burejo deteniéndonos a nuestro paso en SAN PEDRO DE OJEDA conocido antes como de Moarves, pueblo pequeño donde abundan olmedos frutales y cercados de piedra, su iglesia a Sanct Pedro se sitúa en una pequeña altura a poniente, es de piedra y mampostería. Escondido en un angosto vallejo, de rocas y arboledas que forman un conjunto de bonito paisaje, encontramos a SANTIBAÑEZ DE ECLA, tiene Ayuntamiento propio y comprende Villaescusa de Ecla Y San Andrés de Arroyo. su iglesia está dedicada a San Juan Bautista y fechada en 1319, el campanario permite el paso bajo él por una amplia portada. Más al este y muy próximo a Santibañez nos encontramos con VILLAESCUSA DE ECLA pequeño pueblo escondido en un valle rodeado de vegetación y canteras de caliza, según comentan los lugareños de historias pasadas se dice que de Villaescusa se sacaron las piedras del Acueducto de Segovia. Sus fiestas se celebran el 4 de mayo y para ver la iglesia dedicada a la invención de la Santa. Cruz por Santa Elena, así como la Fuentona, la culada del diablo y la cascada de cervigada.
MOARVES DE OJEDA cuenta con una iglesia románica cuya portada es un compendio del buen hacer románico. Consta de un pórtico de columnas cilíndricas y capiteles de temas fantásticos de fauna y flora que sostienen seis arquivoltas de sabor bizantino. Lo más destacado es el friso con el apostolado presidido por un Pantocrator de Cristo In Excelsis, íntimamente relacionado con el de Carrión de los Condes y con la imagen de San Andrés del monasterio del mismo nombre arriba citado. posiblemente se encuentre el mejor arte románico de Palencia. Moarves se encuentra en la margen izquierda del río Burejo que riega su prolongada vega en una fértil tierra rojiza donde se dan olmos y chopos. Actualmente cuenta con 33 habitantes (datos 2002) y pertenece al ayuntamiento de Olmos de Ojeda.
OLMOS DE OJEDA es una población eminentemente agrícola con terreno de secano fértil y muy productivas las riveras del Burejo y su afluente Tarabás y las huertas situadas en sus márgenes, produciendo cereales, patatas, remolacha, maíz, legumbres y hortalizas. Cría de ganado lanar, la caza está supeditada a liebres, codornices y perdices.
Los vientos de Norte y Sur orean sus campos y chopos, olmos, robles y encinas embellecen el paisaje a la vez que le dan sombra y cobijo a animales. Entre sus edificios en conjunto bastante cuidados, destacan: La Granja de Santa Eufemía, especialmente su Iglesia, la Iglesia de San Miguel y un Palacio con escudos; completando la estética del pueblo chalets y viviendas de buen porte. Posee una extensión de 3 Km (según cuenta su página web) Su iglesia está en lo alto del pueblo y dedicada a San Miguel.
Siguiendo nuestro peculiar recorrido por Tierras de la Ojeda y subiendo por el río Burejo a contracorriente, llegamos por la carretera de Cervera y a tres Kilómetros de Olmos nos desviamos a nuestra derecha donde antiguamente existía una casa de postas para dirigirnos a COZUELOS DE OJEDA, ese pueblo que particularmente tanto me gusta porque es el mío, no es muy grande, y nos recibe con su iglesia dedicada a Nuestra Señora de la Asunción y con su precioso campanario, seguimos por el centro del pueblo dejándolo a nuestra derecha, casas en su mayoría de adobe y muchas abandonadas y en ruinas. nuestro pequeño río nos acompaña bordeando la carretera hasta su nacimiento en las afueras del pueblo. Aun conservamos una de las tres ermitas que había en el pueblo la de Santo Tomas. Dedicado a la agricultura como casi toda la comarca son famosas las patatas y los cereales.
Volvemos a retomar la carretera de Cervera para encontrarnos con MONTOTO DE OJEDA, escondido en un vallejo lateral. Sobre un alto se encuentra la iglesia de San Esteban. Tiene planta de una sola nave, con ábside de tambor.
PERAZANCAS DE OJEDA está situada al pie de la Calzada de Alar del Rey y Cervera de Pisuerga, antes de adentrarse en la serranía de Cadéramo. El caserío, en torno a su iglesia parroquial, se divide en dos barrios tradicionales: Barruelo y Barrio NevaresFértiles vegas, praderas y hortezuelos con abundante agua rodean el pueblo. Por su proximidad comparte el terreno del otero con Colmenares y Cubillo de Ojeda. Es sorprendente que se halle en una parameda apartada de vías transitadas por lo que hace suponer que Perazancas sea un enclave estratégico para dominar los vallejos del Burejo y del Pisuerga. Destacar también la ermita de San Pelayo una de las iglesia más primitivas y originales de Palencia y una de las más antiguas que se conservaban, está situada a 1,5 km del pueblo en dirección a Cervera de PisuergaY para finalizar nuestro recorrido por la comarca de Ojeda y los cauces del río Burejo nos topamos con CUBILLO DE OJEDA, también llamada Cubillo de Perazancas es un pueblo rodeado de un entorno rocoso al remanso de la sierra del Cadéramo nombre que llevo Cubillo en tiempos pasados, Cubillo forma parte de un conjunto de asentamientos norteños que fueron asentamientos de campamentos de las fuerzas romanas vigías de la calzada que conduce a Liébana. Su iglesia está dedicada a San Pedro Apóstol, es de estilo románico de principios del siglo XII.
Así terminamos nuestro camino por la comarca de la Ojeda y por las riberas del río Burejo. LA OJEDA, nuestra comarca, amplio territorio accidentado donde se desprenden lomas rocosas y altos riscos norteños donde el paisaje es suave formando un conjunto de vallejos. Desde las estriaciones de las montañas del norte en Cervera de Pisuerga el río Burejo recorre nuestra comarca hasta desembocar en el río Pisuerga en Herrera. Sus pequeños pueblos se emplazan en el fondo de los valles o se ocultan tras las rocas. La mayor riqueza son, sus iglesias románicas conservadas en gran número y de gran riqueza arquitectónica.
Datos Fisiográficos de Boedo-Ojeda
Municipios de Boedo-La Ojeda
Alar del Rey, Bascones de Ojeda, Calahorra de Boedo, Collazos de Ojeda, Dehesa de Romanos, Herrera de Pisuerga, La Vid de Ojeda, Micieces de Ojeda, Olea de Boedo, Olmos de Ojeda, Paramo de Boedo, Payo de Ojeda, Pradanos de Ojeda, Revilla e los Collazos, San Cristóbal de Boedo, Santa Cruz de Boedo, Santibañez de Ecla, Sotobañado y Priorato, Villameriel, Villaprovedo.
Un paseo por Olmos de Ojeda
Olmos de Ojeda, como bien hace gala su apellido, se ubica en la comarca palentina de La Ojeda, territorio de transición entre Tierras de Campos, al sur, y la Montaña Palentina al norte. La Ojeda es una comarca histórica y su patrimonio, primordialmente románico, es auténticamente portentoso, digno de anotar en nuestra agenda viajera. Tierras bañadas por los ríos Burejo y Tarabás, cuyas aguas a su paso por estos territorios dejan buenas extensiones de monte y verdes prados, lugar propicio para disfrutar del arte y la naturaleza.
El municipio de Olmos de Ojeda está conformado por diversas localidades que apellidan Ojeda: Amayuelas, Moarves, Montoto, Quintanatello, San Pedro, Villavega, además de Vega de Bur y el propio Olmos.
Olmos se encuentra a 87 km de la capital palentina. La autovía de la Meseta-Cantabria recorre buena parte del kilometraje indicado, cuanto menos hasta Herrera de Pisuerga, localidad donde se incorpora a la carretera P-227 en dirección Cervera de Pisuerga hasta alcanzar la localidad. A nuestro paso, se encuentran las impresionantes iglesias de Villabermudo, Zorita y la espectacular fachada románica de la iglesia de San Juan de Moarves de Ojeda; momento propicio para admirar su encarnada sillería.
Los habitantes de Olmos de Ojeda celebran sus fiestas patronales en San Miguel y San Juan, el 8 y 24 de mayo respectivamente. Olmos de Ojeda muestra ingente patrimonio entre sus calles, básicamente significado en el soberbio palacio barroco de don Tomas Rodríguez Monroy, oficial del Santo oficio de la Inquisición en el siglo XVII, la iglesia de San Miguel, que traza un entusiasmado origen gótico y, por supuesto, la iglesia monástica de Santa Eufemia de Cozuelos, declarada monumento histórico-artístico en junio de 1931. La iglesia está ubicada en una finca particular de la familia Díaz de Bustamante, quienes custodian este importante legado al que han unido un excelente museo que expone vestigios del desaparecido claustro, entre otros interesantes objetos. En el aspecto arqueológico, en el paraje conocido como “el Hito” se han hallado múltiples restos arqueológicos que reafirman la existencia de una villa romana de época bajo imperial.
Y para reponer fuerzas, un buen plato de patatas de Boedo-Ojeda guisadas.









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