
Menos de un mes queda para que los aficionados a la bicicleta de montaña se unan al desafío de la 5ª edición de la BTT Valle de Laciana – Treitoirada, que se celebrará el próximo día 5 de julio. El recorrido promete encandilar y a la vez retar a los participantes: el patrimonio industrial, la laguna glaciar del Castro, la Casona de San Miguel, el Castro de la Muela y el Santuario de Carrasconte forman parte de los grandes atractivos del itinerario de 43 km al que se enfrentarán los valientes ciclistas, sin olvidar la belleza paisajística de un entorno distinguido como reserva de la biosfera.Algunos datos sobre el Castro La Zamora en Sosas de Laciana

En el conjunto de los castros de Laciana el de La Zamora reúne una serie de características singulares. De entre los escasos enclaves que superan las 6 ha es el único que se encuentra a una elevada altitud, tanto absoluta (1.178 m) como relativa respecto a los valles del Sil y del río de Sosas (190 y 170 m), lo que define un emplazamiento con un gran dominio visual. Pero el rasgo más sobresaliente es su sistema defensivo, pues al menos en sus extremos NO y SE hay evidencias de hasta tres líneas sucesivas que protegen la parte culminante, zona que, sin embargo, no parece que fuera el lugar habitual de habitación, que pudo extenderse sobre la plataforma inferior asomada al Sil.
La excavación ha probado que el castro se funda en la Primera Edad del Hierro, a finales del s. VIII a. C., con una primera muralla sustituida a fines del s. VI o inicios del V a. C. por otra que aún fue reformada tiempo después. El papel central dentro de La Zamora dentro del valle en la Edad del Hierro decae a la llegada de Roma, a finales del s. I a. C., pues por el momento carecemos de evidencias claras de su ocupación por el conquistador. En el extremo noroeste de la acrópolis del castro las excavaciones han documentado un complejo sistema defensivo. En la Primera Edad del Hierro se levanta con bolos una muralla de unos dos metros de anchura.
Tras un probable periodo de abandono de cerca de un siglo, se levanta una nueva de mampostería regularizada. Esta segunda muralla se derrumbó hacia el exterior, por lo que poco antes del 400 a. C. se levantó una tercera que, para evitar ese problema, se dota al exterior de una tosca terraza de apoyo y de un gran terraplén de fuerte inclinación. Esta cerca con terraplén también se documentó en el extremo sureste y pervive en la Segunda del Hierro como parte de un sistema más complejo con al menos otras dos líneas defensa, cuya configuración desconocemos, pero que pudieron combinar terraplenes, muros y empalizadas. De las estructuras de habitación documentamos silos subterráneos y hoyos de poste de cabañas de estructuras vegetales y manteados de barro, que corresponden a la ocupación más antigua del castro.
Un momento donde además de la ganadería la agricultura cerealista era una de las bases de la alimentación, pues dentro de los silos se hallaron bastantes semillas carbonizadas, además de cerámica modeladas sin ayuda del torno. A la fase de la II Edad del Hierro tan solo podemos asociar parte de una construcción con muro rectilíneo y una esquina ligeramente curva localizada en la zona sureste de la acrópolis, y un silo subterráneo que aportó un cuchillo afalcatado de hierro, con buenos paralelos en la fase prerromana. Reconstrucción hipotética de las defensas del castro de La Zamora en la Segunda Edad del Hierro Reconstrucción de las sucesivas murallas documentadas en el tramo visitable del Castro de La Zamora y de los restos (hoyos de poste y silos) del poblado de la Primera Edad del Hierro bajo la muralla posterior.









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