
“La sostenibilidad está surgiendo en muchísimas de las charlas, tanto desde el punto de vista de la química, la física, y también desde las Ciencias Ambientales, la recuperación de suelos... Hay muchísima gente en Castilla y León trabajando sobre estas. Y también ha surgido la preocupación sobre la inteligencia artificial, cómo la usamos y cómo nos va a cambiar la vida” explica Cristina Alonso Tristán, catedrática de la Universidad de Burgos y presidenta del Comité organizador local de las 11ªs Jornadas de Investigadoras de Castilla y León.
En este encuentro organizado por las 4 universidades públicas de Castilla y León, y que reunió a más de 200 investigadoras, los pasados 3 y 4 de abril, en la Universidad de Burgos, se compartieron los resultados de las últimas investigaciones realizadas por mujeres en la comunidad, especialmente en el ámbito de la ciencia y la tecnología, y también se debatió sobre el acceso y la presencia de la mujer en el ámbito científico.
En este sentido, Mª Luz Rodríguez Méndez, presidenta del Comité de Dirección las Jornadas, señaló que “ya no es extraño ver catedráticas o ver investigadoras senior, aunque menos de lo que nos gustaría, porque aún hay muchas menos mujeres que hombres liderando proyectos”, y subraya la mejora en la conciliación como uno de los grandes pasos que se han dado. “Hace no muchos años éramos el 13% de catedráticas, pero el número horrible era que de ese 13%, el 95% estábamos solteras sin hijos. Y ese número es doloroso porque para ser ministro o para ser catedrático, no hacía falta renunciar a la vida familiar. Las mujeres de mi edad hemos hecho sacrificios, y yo creo que eso ahora ya ha cambiado”, comentó.
Otro de los objetivos de las jornadas fue fomentar las vocaciones científicas entre niñas y jóvenes, un campo en el que aún queda mucho trabajo por hacer. De hecho, tal y como apunta Rodríguez desde su experiencia como docente, en los últimos años ha descendido el número de alumnas en estudios científicos, y parece que “Las chicas siguen sin querer hacer Ingeniería o Matemáticas. Ha bajado el número y además están completamente segregadas, porque las chicas están en titulaciones como Ingeniería Química pero no en Ingeniería Mecánica o en Matemáticas”.
Pese a ello, el nivel de la investigación realizada por mujeres es “cada vez más potente y desde etapas más tempranas”, afirma Rebeca García González, docente de la Universidad de Burgos e investigadora del grupo de Evolución Humana que, por otra parte, alertó también de la necesidad estabilizar de manera adecuada todo ese potencial. “Yo creo que la Universidad española no se ha planteado en el relevo generacional, pero sin embargo estamos formando a gente que luego dejamos escapar”, apunta haciendo alusión a un problema que “afecta tanto a hombres como a mujeres”.
Las Jornadas de Investigadoras de Castilla y León concluyeron con la mesa redonda ‘Mujer e industria. Rompiendo el techo de cristal’, que se celebró en el salón de actos de la Escuela Politécnica Superior de la Universidad de Burgos del Campus Milanera. Moderada por Amparo Bernal López-San Vicente, profesora de la UBU, contó con la presencia de Carmen Pinto (Grupo Correa), Inés Fernández (Grupo L'Oréal), Ana Irene Solas (HR Antolín) y Edith Guedella (Acciona) para debatir sobre las maneras en las que el talento y el potencial investigador de las mujeres se puede transferir a la industria y a la sociedad. El objetivo fue tratar de poner en contacto a la empresa con el talento femenino ya que, como explica la presidenta del Comité de Dirección las Jornadas, Mª Luz Rodríguez Méndez, “es importante que las jóvenes investigadoras vean que tienen futuro en las empresas, pero también que las empresas vean que hay una cantera estupenda”.









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