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La mejor vacuna contra la crisis y el mejor modo de reconocer la labor del LAPCoV, en Castilla y León, es más I+D+i

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“La mejor vacuna para combatir la crisis, y no solo la sanitaria sino también la socioeconómica, es más I+D+i” ha afirmado el rector de la Universidad de Burgos, Manuel Pérez Mateos, en el transcurso del acto de homenaje y reconocimiento al personal investigador y voluntarios del Laboratorio de Análisis PCR de SARS-CoV-2 (LAPCoV), en el que participa la UBU junto a la Universidad de Valladolid, el CSIC y el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACYL) y que está en funcionamiento desde mediados del mes de abril.

 

“Esta crisis -aseguró Perez Mateos- ha vuelto a demostrar que el trabajo científico e investigador que desarrolla la Universidad resulta imprescindible, no solo para aportar prosperidad y progreso sino también para garantizar nuestra supervivencia. Olvidarlo es condenar el futuro. Debemos aprovecharla como una oportunidad para poner en marcha nuevas políticas, estrategias y medidas para la Investigación”.

 

En el acto han participado las consejeras de Educación, Rocío Lucas Navas, y de Sanidad, Verónica Casado Vicente, representantes del CSIV y de ITACYL, miembros de los equipos de investigación y los rectores de las universidades de Valladolid y Burgos.

 

El laboratorio LAPCoV, en cuya coordinación participa el director del Área de Microbiología de la Universidad de Burgos, David Rodríguez Lázaro, fue uno de los primeros en recibir la capacitación por parte del Instituto de Salud Carlos III para la realización de actividad diagnostica de COVID-19. En él trabajan cerca de 40 investigadores voluntarios. Desde que empezara la actividad de LAPCoV, en abril del 2020, estos investigadores voluntarios han analizado unas 10.000 muestras procedentes de diferentes provincias de Castilla y León, centenares de municipios y decenas de hospitales, centros de atención primaria y asistenciales, incluidas las procedentes de residencias de ancianos a las correspondientes al estudio de seroprevalencia llevado a cabo en todo el país.  En el momento más crítico de la pandemia el equipo LAPCoV ha analizado hasta 450 muestras diarias.

 

Durante su intervención y tras agradecer a los sanitarios e investigadores castellano y leoneses su trabajo desde que se inició la crisis sanitaria, Pérez Mateos destacó la alianza que han mantenido las cuatro universidades públicas de Castilla y León, que ha sido “un común denominador durante los peores momentos de la pandemia. Las universidades de la región hemos conseguido garantizar la continuidad de las actividades académicas mediante la adaptación a métodos de enseñanza no presenciales y manteniendo los estándares de calidad y lo hemos hecho juntas”.

 

  • Los rectores de las universidades de Burgos y Valladolid, las consejeras de Sanidad y de Educación, investigadores y representantes del CSIC y del ITACYL han mostrado su reconocimiento al trabajo del LAPcoV

 

Asimismo, el rector burgalés recordó que “en los peores momentos en los que escaseaban los EPIs, las universidades de Burgos y de Valladolid donamos al SACYL todos nuestros elementos de protección, pusimos en marcha mecanismos para la fabricación de pantallas de protección facial y nuestros laboratorios del Parque Tecnológico de Burgos no han interrumpido su actividad para dar apoyo a las industrias farmacéuticas.

 

Igualmente, Pérez Mateos aprovechó la presencia de las consejeras Lucas y Casado para solicitar al Gobierno regional que ponga en marcha nuevos programas de investigación y favorezca el incremento de la colaboración entre hospitales universitarios y universidades de la región. En este sentido, el rector de la Universidad de Burgos anunció el proyecto de creación de un Instituto Universitario de Investigación en Patógenos Emergentes, que preste especial énfasis en el SARS-CoV-2 y en otros patógenos de carácter zoonístico. Este futuro instituto de la UBU, tendrá como objetivo, según declaró Pérez Mateos, “el estudio de la etiología que ocasiona los principales problemas infecciosos que afectan a nuestra comunidady de la interconexión entre personas, animales, plantas y su entorno compartido, con un enfoque colaborativo, multisectorial y transdisciplinar. Si queremos prevenir el futuro, tenemos que formar a más expertos en diferentes especialidades, médicos, físicos, químicos, matemáticos, biotecnólogos, sociólogos, economistas, etc. No se puede dejar desatendida ninguna área de la investigación porque no sabemos de dónde va a venir la solución”.

 

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