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TRIBUNA
LIBRE
En defensa
de la Identidad Católica. Identidad católica y
pluralidad política e identitaria.
I.- Catolicidad,
"nacionalismo" e internacionalismo.
La Identidad
católica puede satisfacer hoy, estoy convencido, las ansias
de identidad, que es una de las manifestaciones, en cierto modo
paradójicamente, que la globalización galopante
hace crecer en muchas personas como reacción, y junto
a un cierto miedo a la pérdida de la identidad propia.
El catolicismo creo que es y ofrece la combinación perfecta
lograda, entre el "nacionalismo" y el "internacionalismo",
que son dos de los movimientos más importantes que el
siglo XX nos ha legado.
Más que de la Identidad Católica como "síntesis"
me gustaría decir y dar una opinión acerca de la
Catolicidad como expresión completa, integral,"mosaical",
valga la palabra, suma y conjugación perfecta de estas
dos manifestaciones, aparentemente tan antitéticas, del
alma humana en la política, la filosofía, la vida
en fin: conservación de lo propio, señas de identidad
(nacionalismo), y movimiento expansivo hacia la universalidad,
globalización, cosmopolitismo, mestizaje (internacionalidad).
Hace casi medio año (7-07-04) hacía una Propuesta
y Solicitud de un C.I.C. universal a la Santa Sede, por medio
del Arzobispado de Madrid y PTE. de la Conferencia Episcopal
Española..
"Proponía -y solicitaba - que la Iglesia Católica
instituya un documento de identidad, un carnet de identidad para
que puedan disponer de el todos los católicos que lo soliciten
voluntariamente"
Constataba, y constato que "La Iglesia no tiene un documento
de identidad, un carnet para los católicos. Pero en la
sociedad civil hoy es norma que toda entidad, grupo, asociación
tenga su carnet. Asociaciones, clubes de fútbol, todo
tipo de clubes, entidades, muchos comercios, pretenden fidelizar
a sus socios o clientes mediante este sistema" .
La posesión del carnet en la sociedad moderna es aquello
que si no proporciona al menos sí justifica y verifica
el que se tenga los derechos. La tarjeta, el documento plastificado
es el que da fe y "concede" esos derechos y deberes,
y actúa de justificante de una pertenencia y de una identidad.
Que la Iglesia dispusiera de un carnet de identidad católica
podría tener muchas ventajas convenientes, apropiadas
y adecuadas para los bautizados católicos del mundo, especialmente
laicos y laicas, en cada Estado o país y a nivel mundial.
Ya llegará el momento de disponer qué derechos
se podrían conseguir con este documento, de tipo cultural,
cívico, etc. etc.
De momento, es suficiente con estudiar la inequívoca oportunidad
y conveniencia de crearlo e instituirlo. A veces se podría
uno preguntar cómo es que no se ha hecho antes, para que
todos los bautizados y bautizadas puedan disponer de él
en las sociedades modernas de occidente y de oriente y el Tercer
Mundo. Las posibilidades que se ofrecerían y las perspectivas
que se abrirían serían insospechadas, infinitas,
para los católicos en un mundo globalizado.
Hoy, por poner un sólo caso, ni siquiera tal vez el más
interesante e importante, ni siquiera tiene ventaja alguna ser
católico en las visitas a los monumentos y templos católicos
que tengan establecida una cuota. No parece muy lógico.
Propongo -y Solicito- que la Iglesia Católica instituya
y cree un documento de identidad, un carnet de identidad del
que puedan disponer todos los católicos del orbe que lo
soliciten voluntariamente. Yo propongo que se cree un carnet
universal para los católicos de todo el mundo, de carácter
voluntario, centralizado en Roma y otorgado por la Santa Sede:
el Carnet de Identidad Católica (CIC) universal. Con que
únicamente el diez por ciento (10%) de los más
de 1.200 millones de católicos lo solicitasen, se expedirían
120 millones de Carnets de Identidad Católica en todo
el mundo. Sería uno de los mayores Colectivos del planeta,
sin olvidar que pertenecen a una entidad mayor, la Iglesia Católica.
Propongo que la Santa Sede prepare millones de hojas de Solicitud
en todos los idiomas. La Hoja de Solicitud podría llevar
en el reverso impreso el Credo Católico. De esa forma,
el Solicitante firmaría tanto la Solicitud propiamente
dicha como el Credo Católico para solicitar el C.I.C.
(Carnet de Identidad Católica) Universal.
A solicitud del Bautizado católico mayor de 18 años
(o mayor de 14 acompañado con la firma de un progenitor
o tutor en su caso) la Santa Sede por medio de su Conferencia
episcopal nacional/estatal, le remitiría su Carnet de
Identidad Católica de carácter universal.
Recibida la Solicitud, la Santa Sede elaboraría el Carnet
de identidad Católica y se asegurará que el Católico/Católica
recibiera en su domicilio el Documento que debería ser
personal con foto y todas las modernas técnicas incorporadas.
Podría usarse también Internet para Hacer la Solicitud
y Firmar el Credo Católico.
Todo esto merece una mayor Exposición de Motivos y Argumentaciones,
que es lo que pasamos a hacer en documento adjunto (próximamente).
Barcelona, España, a 7 de julio de 2004. Eduardo de Prado
Álvarez, firmado"
Esta es una
propuesta concreta, que en definitiva no es más que la
visualización de un pensamiento mucho más complejo.
Que va mucho más allá.
En momentos como los actuales, estoy persuadido, la Catolicidad,
entendida como una expresión -la mayoritaria-, de la Cristiandad,
tiene enormes posibilidades y potencialidades que debieran explotarse
en su integridad de cara a la sociedad civil en todo el mundo.
La de dar satisfacción cumplida al ansia de identidad,
por un lado y al mismo tiempo la de estar en condiciones de poder
satisfacer el actual movimiento globalizador, es una de ellas.
Ser católicos
y católicas te pone en relación, en primer lugar,
con la identidad de tu propio pueblo, de tu tierra, de tu gente
y de tu historia.
Esto es mas cierto y perceptible hoy en 'Occidente', entendido
occidente ahora en sentido amplio (Europa, EE UU, América
Latina, Australia, zonas de Rusia.. Filipinas
Pero puede
tener mayor virtualidad y futuro en continentes como África
e incluso Asia.
A su misma vez te pone dentro de la mayor de las organizaciones
multinacionales, capaz de satisfacer la más exigente de
las reivindicaciones internacionalistas que imaginarse pudieren
Para miles de personas hoy en día, ser catalán
ser vasco, ser castellano, ser gallego, ser andaluz; ser español,
ser europeo, ser occidental; ser porteño, ser argentino,
ser sudamericano, ser latino, ser latinoamericano; ser ucraniano,
ser europeo, ser occidental, ser ruso
, son categorías
parciales que apenas llegan a satisfacer una parte pequeña
de sus inquietudes. De las ansias del ser postmoderno. Afianzan
su identidad pero también dejan enormes vacíos.
Hay ansia, sí de identidad, pero apenas llegan a satisfacerse
parcialmente. En el fondo es un problema de tipo espiritual,
religioso.
Pero no soy
teólogo. Por eso hablo de identidades, de política,
de sociedad. De frustraciones e insatisfacciones personales y
sociales en el mundo moderno.
La Identidad
católica, incluso desde esa perspectiva política,
humana, terrenal, personal y social, ofrece hoy infinitamente
mejores y más soluciones al problema identitario del mundo
moderno.
Barcelona,
14-12-2004.
Eduardo de Prado Álvarez.
© Copyright by Eduardo de Prado Álvarez, Barcelona,
España, dos de diciembre de 2004.
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