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Artículos
y Reportajes
Buenos
Aires rememora la hazaña del "Plus Ultra"
El autor
glosa en un trabajo peridístico destacable la travesía
del hidroavión español "Plus Ultra" de
Palos de Moguer a Buenos Aires Hace 79 años,
el miércoles 10 de febrero de 1926, poco después
del mediodía, a las 12.27, acuatizaba en aguas
del Río de la Plata, en el puerto de Buenos Aires, el
hidroavión Dornier Wal, "Plus Ultra", de la
Aeronaútica Militar Española, que había
realizado la hazaña de unir en un vuelo transatlántico
la onubense ciudad portuaria de Palos de la Frontera, con la
capital argentina. Curiosamente, desde el punto inicial del viaje
también habían partido las carabelas de Cristóbal
Colón, que llegaran a América en 1492.
Los 10.270
kilómetros fueron recorridos entonces por el comandante
de Infantería don Ramón Franco Bahamonde (piloto
y comandante de la aeronave, de El Ferrol, A Coruña),
el capitán de Artillería Julio Ruiz de Alda y Miguélez
(copiloto, de Estella, Navarra), el alférez de navío
Juan Manuel Durán González (piloto de la Aeronáutica
Naval, de Jerez de la Frontera, Cádiz) y el soldado mecánico
Pablo Rada Ustarroz (mecánico de vuelo, de Caparroso,
Navarra).
LA TRAVESIA
La travesía
se había iniciado en el Muelle de la Calzadilla, en aguas
del río Tinto, frente a Palos de la Frontera (Huelva),
el 22 de enero de 1926 a las 7.55 horas, cuando despegara el
Dornier Wal en su primera etapa que concluyera en Las Palmas
de Gran Canaria. En la tarde, tras ocho horas de vuelo sobre
el Océano Atlántico, el hidroavión acuatizaba
en el Puerto de la Luz, ante una multitud reunida en los muelles,
aclamando a los tripulantes.Radio Madrid transmitió en
directo el despegue del Plus Ultra, al iniciar su histórico
vuelo sobre el Atlántico.
En Las Palmas
quedó el fotógrafo de "Cuatro Vientos"
y representante de "La Nación" de Buenos Aires,
don Leopoldo Alonso, que filmara el inicio del viaje, acompañando
a la tripulación hasta el archipiélago canario.
Cuatro días más tarde, el 26 de enero, comenzando
la segunda etapa despegó el Plus Ultra desde la bahía
de Gando, en horas de la mañana, poniendo proa hacia Porto
Praia, en la isla de São Tiago (capital del entonces portugués
archipiélago de Cabo Verde), arribando tras nueve horas
cincuenta minutos de vuelo. En Praia el comandante Franco Bahamonde
decidió reducir el peso del avión al máximo,
quitando 400 kilogramos, con el fin de reducir riesgos ante el
extenso tramo a cubrir sobre el Océano Atlántico.
La tercera
etapa se desarrolló entre Praia y la isla brasileña
de Fernando de Noronha. El radiogoniómetro, usado
por primera vez en un vuelo de estas características,
hizo posible mantener la ruta correcta de la aeronave en la etapa
mas larga del recorrido.
La Armada Española
dispuso que dos destructores, el "Blas de Lezo" y el
"Alsedo", cumpliendo funciones de buques-escolta tomaran
posiciones en la ruta prevista, con el objetivo de prestar auxilio
a la tripulación del Plus Ultra, si fuera necesario. Por
su parte, las autoridades brasileñas de Fernando de Noronha
dispusieron mantener faros permanentes y hogueras, para facilitar
la orientación de los aviadores españoles durante
la noche.
Tras llegar
a Fernando de Noronha el 30 se enero, la nave fue reabastecida
y el día 31 cubrió el trayecto de 540 kilómetros
de distancia (cuarta etapa) entre la isla y Recife (estado de
Pernambuco), en territorio continental brasileño. En este
trayecto, faltando poco mas de cien kilómetros para completarlo,
se dañó la hélice posterior, siendo necesario
repararla en pleno vuelo, produciéndose una demora de
algo más de una hora en el tiempo estimado para la llegada.
Tras descansar en Recife, donde se realizaron algunas reparaciones
en la aeronave, el 4 de febrero se llevó a cabo la quinta
etapa, entre esta ciudad del nordeste brasileño y Río
de Janeiro. El trayecto (unos 2.100 kilómetros) demandó
doce horas y quince minutos de vuelo, siendo apoteósico
el recibimiento brindado en la ciudad carioca.
Al atardecer
del 9 de febrero, en la sexta etapa que, según se había
proyectado debía concluir en la capital argentina, tras
algo más de nueve horas de vuelo, mientras el Plus Ultra
volaba sobre la vertical de Maldonado, en el este uruguayo, cambió
el rumbo hacia Montevideo, acuatizando en la rada de la capital
oriental, provocando la algarabía de los vecinos montevideanos
que, por unas horas, agasajaron a los tripulantes del hidroavión.
El 10 de febrero, tras un vuelo de 44 minutos el Plus Ultra cumplió
la séptima etapa, para llegar a la ciudad de Buenos Aires
donde, desde el día 9, una multitud esperaba la llegada
del Plus Ultra a orillas del Río de la Plata.
La emisora
de radio L.Z.O. comunicaba las novedades del viaje, recibidas
por medio de los entonces escasos y elementales receptores y,
también, por medio de los altavoces instalados en camiones
del periódico "La Nación", estacionados
en varios lugares de la avenida Costanera y su balneario municipal.
Por este medio la multitud que esperaba a los intrépidos
españoles, se enteró que la llegada sería
el 10 de febrero.
Muchas personas retornaron el día 9 a sus hogares o fueron
a seguir las noticias a la calle Florida, frente a la sede de
los periódicos La Nación, o La Prensa, en la Avenida
de Mayo; aunque muchos otros decidieron pasar la noche veraniega
en la Costanera Norte, para no perder sus lugares.
El día
10, hacia el mediodía, en el horizonte, sobre las aguas
del Río de la Plata, por el sudeste, en dirección
a Montevideo, apareció un punto oscuro que fue agrandándose,
arrancando una ovación continua en la muchedumbre que
solo era superada, por momentos, por bombas de estruendo y las
sirenas de barcos anclados en el puerto metropolitano y de los
diarios capitalinos. Las personas ubicadas en la zona norte del
puerto metropolitano fueron quienes mejor avistaron el hidroavión
Plus Ultra, cuya silueta se veía minuto a minuto con mayor
claridad, en un cielo límpido. 
El Plus Ultra
se acercó a la costa bonaerense y evolucionó sobre
la ciudad, en medio de manifestaciones de júbilo de la
multitud.
Todos, salvo
los enfermos, salieron a las calles. Entre ellos, Esteban Araiz
Rodrigo, que aquél 10 de febrero dejó su trabajo
en hotel Apolo para dirigirse a la Costanera, donde dio rienda
suelta a su emoción ya que aunque nadie le creía,
era tío del joven mecánico procedente de un hogar
de artesanos de Catarroso, Navarra -entonces de 23 años-
Pablo Rada Ustarroz.
El comercio
callejero incrementó considerablemente las ventas, ya
que los típicos vendedores ambulantes se acercaron a la
zona norte del puerto metropolitano, agotaban sus existencias
de bocadillos, limonada, barquillos y confituras. Dos aviones
de la Armada Argentina se sumaron a otros que evolucionaban sobre
el puerto.
El presidente
Marcelo Torcuato de Alvear propuso levantar sendos monumentos,
en la Costanera porteña y otro en Huelva. Inmediatamente
los empleados de la gran tienda Harrod's encabezaron una colecta,
que fue seguida por su competidora Gath & Chavez y millares
de aportante.
El 9 de febrero, el presidente argentino y su esposa Regina Pacini
de Alvear, interrumpieron sus vacaciones veraniegas en Mar del
Plata, retornando a Buenos Aires, para llegar a la recepción
oficial que se dio a los pilotos. El 10, desde un balcón
de la Casa Rosada (sede del Gobierno argentino), el presidente
Alvear, con binoculares, observaba detenidamente el cielo, sobre
el Río de la Plata, siguiendo el acercamiento de la aeronave
española.
A las 12.27
horas, acuatizaba en aguas del Río de la Plata el Plus
Ultra, aclamado por miles de argentinos, españoles y residentes
de otras nacionalidades, que vitoreaban a España y a los
aeronautas. La llegada de la aeronave hispana se recordó
durante mucho tiempo, siendo exaltada la hazaña de Franco
y sus acompañantes, por todos los periódicos bonaerenses
como motivo de orgullo para toda la estirpe Iberoamericana.
Desde Málaga,
el Rey Alfonso XIII siguió atentamente el desarrolló
de la última etapa del viaje, a través de la Compañía
Italiana de Cables Telegráficos Submarinos (Italcable).
Por medio de esta empresa el Rey hizo saber al comandante Franco
su intención de mantener una conferencia cablegráfica,
poco después del arribo a Buenos Aires, que se llevó
a cabo a partir de las 15.05 horas del mismo día 10.
El cronista
del diario "La Nación" describía los
hechos en la edición del jueves 11 de febrero, en los
siguientes términos:
"Estas
calles adyacentes, a poco, quedaron materialmente obstruidas:
tal era la afluencia de vehículos que pretendían
pasar. Y como otra avalancha de vehículos venía
del Sur, el tráfico en muchos sitios se paralizó
completamente. Los agentes de Policía agitaban inútilmente
su varita blanca. Por entre los automóviles y los tranvías
la multitud se deslizaba, se corría hacia el puerto, con
el temor de llegar demasiado tarde
". 
Los títulos
de la portada de esta edición estuvieron exclusivamente
dedicados al acontecimiento:
- "La
llegada del Plus Ultra a Buenos Aires fué una apoteosis
para España y para sus pilotos".
- "Sería
ciertamente imposible imaginar un espectáculo más
grandioso de multitud humana".
- "Heraldo
de España".
- "Como
recuerdo de la hazaña el Rey Alfonso designó gentileshombres
a Franco, Ruiz de Alda y Durán. En cuanto al mecánico
Pablo Rada, dice el despacho enviado por Su Majestad a aquéllos,
me reservo el demostrarle mi gratitud".
Cabe tener
presente que el Rey Alfonso XIII también decidió,
posteriormente, que se otorgara una cuarta medalla para el mecánico
Rada, ídolo de los obreros argentinos, que lo llevaron
en andas.
Este
vuelo tuvo, asimismo, trascendencia aerofilatélica,
por cuanto se transportó un paquete de correspondencia
integrado por catorce piezas solamente, todas con la firma autógrafa
del comandante Franco.
El Plus
Ultra recorrió 10.270 Km. empleando 61 horas y 44 minutos
de vuelo, en siete etapas, desarrolladas durante 19 días,
con 7 jornadas de vuelo, a velocidad media de 172 kilómetros
por hora.
HEMEROTECA
Heraldos
de España
(De "La
Nación"-Buenos Aires, 11 de febrero de 1926)
El pueblo
de la metrópoli ha salido al encuentro de los mensajeros
de España con un grito de inmenso júbilo. El avión
que descendió sobre el río con tan gallarda naturalidad
de pájaro que va en lo alto del firmamento, sobre los
anchos océanos cuyas brumas esconden los pliegues obscuros
de la muerte, desencadenó en todos los pechos la fuerza
del mismo latido y movió todas las manos en el mismo frenesí.
De este modo la ciudad nuestra, imantada por el uniforme sentimiento
de alegría, acogió a los héroes y les expresó,
con los rostros radiantes, con las voces estalladas en el espacio
luminoso, lo que significa para la comunidad argentina la hazaña
española, en el claro esplendor de su belleza heroica
y en la severa esbeltez de su dignidad humana. Así repiten
los hombres de la raza descubridora los hechos insignes que flamean
en su historia, y en su historia se nos imponen con la ruda y
gloriosa rotundez de una canción de gesta.
¿Quién no ha evocado en estos días de albricias
triunfales a aquellos otros varones que surgieron del largo silencio
de la meditación para lanzarse hacia las aguas tenebrosas,
en el siglo en que el mundo tenía por límite un
abismo de pavores? ¿Quién no ha pensado en las
legiones que siguieron las huellas de las carabelas temerarias
y débiles y se dispersaron por el Continente oculto en
el misterio y le infundieron su espíritu y le dieron por
acento la sonora potencia de su idioma? Y de nuevo, de la costa
de Palos de Moguer, donde se yergue el campanario tímido
que plañió en su lengua de bronce el augurio de
buena ventura en la eterna mañana de la partida, donde
vaga todavía la sombra doliente del que veía en
lo ignoto, de Palos de Moguer, sumida en la austera melancolía
de su soledad provinciana, han venido, cernidos sobre la ruta
inmortal, para traer en sus alas obstinadas el saludo materno
de España.
Y han venido para decirnos con su actitud maravillosamente sencilla
lo que es el alma profunda y fértil de España.
Esa España
de poesía en la acción, de la fantasía gigantesca
en los propósitos, del don de lo desmesurado, del amor
a lo inabarcable, de la mirada en lo imposible, para domar así
lo inabarcable y para vencer así lo imposible, esa España
que midió la tierra, es la que hemos recibido ayer con
el corazón estremecido en los que llegaron del otro lado
del Atlántico alucinando de visiones. Y al encontrarse
en Buenos Aires, enguirnaldada y empavesada, los navegantes magníficos
podrán creer que están en su propio solar porque
les hablamos con sus palabras, los proclamamos en el ritmo recio
y melodioso en el que se meció su vida y les envolvemos
en el arrebato de una ternura fraternal que revela la honda intimidad
de la progenie hispánica.
Son los bienvenidos en el seno de esta familia cordial, que sueña
los sueños del caballero errante de la justicia, que ama
en el verso español, que canta su regocijo en el cantar
castellano y que ahora enarbola, bajo el cielo feliz, el pabellón
de la Reina Católica, que flameó en el mástil
de la Santa María y animó con su sangre y con su
oro el ágil cuerpo del Plus Ultra.
CONSECUENCIAS
DEL VUELO
Sin duda alguna,
el viaje del Plus Ultra a Sudamérica fue de suma trascendencia,
tanto en el aspecto técnico, como por su importancia en
el proceso de modernización de España.
- Aquel mismo
año se llevaron a cabo otras empresas de gran magnitud
de la aeronáutica española, como el de la escuadrilla
Elcano en su vuelo a Filipinas y el de la patrulla Atlántida,
a Santa Isabel (Guinea Ecuatorial). El 5 de abril de 1926 la
Patrulla Elcano inició el viaje Madrid- Filipinas. Del
aeródromo militar de Cuatro Vientos partieron tres aviones
Breguet XIX: el Sebastián Elcano, el Fernando de Magallanes
y el López de Legazpi, tripulados por los capitanes Martínez
Esteve, González Gallarza y Lóriga Taboada, y los
mecánicos Mariano Calvo, Arozamena y Pérez Sánchez.
Tras varias vicisitudes, sólo el López de Legazpi,
pilotado por Gallarza y Lóriga, lograría su propósito
aterrizando en Manila el 13 de mayo, tras 106 horas y 15 minutos
en el trayecto.
- Finalizando
1926 se llevó a cabo hubo un tercer vuelo de envergadura.
El 10 de diciembre partieron de Melilla tres hidroaviones Dornier
Wal, denominados Valencia, Cataluña y Andalucía,
integrando la Patrulla Atlántida. Al mando del comandante
Rafael Llorente y de los capitanes Martínez Merino y Niceto
Rubio, llegaron a Santa Isabel (Guinea Ecuatorial), el 25 de
diciembre. Este vuelo tuvo carácter político, científico
y militar.
- La industria
aeronáutica española se desarrolló considerablemente.
En 1929, el Rey Don Alfonso XIII volaba en un hidroavión
Dornier, similar al Plus Ultra, fabricado en España por
Construcciones Aeronáuticas.
- En el marco
geopolítico, el vuelo acentuaba el acercamiento hispanoamericano.
Supuso, entonces, un acto de afirmación hispánica
con repercusiones en todo el mundo. España estrechaba
vínculos con Hispanoamérica. Miles de personas
dieron la bienvenida al Plus Ultra en cada una de sus escalas
americanas y, en 1926, el vuelo fue la noticia del año.
Todas las portadas reflejaron el cruce del Atlántico.
El célebre
cantor Carlos Gardel dedicó un tango al hidroavión,
titulado El vuelo del águila, cuyos primeros versos dicen:
Y
en Buenos Aires
la isla querida
al fin se cubrieron,
los valientes de gloria
Dos
países
en un noble lazo
junto a su alma
te lanzo un abrazo
Es
la madre
que va a visitar
los hijos que viven,
en otro lugar (
)
LA AERONAVE:
"Plus
Ultra", es un Dornier Wal (Ballena, en alemán), que
fue reconocido como el avión más importante diseñado
por Dornier a principios de la década del 20. Este hidroavión,
fue el más avanzado de los de su tipo. El amplio casco
de doble pendiente, totalmente metálico, incorporaba flotadores
de sección aerodinámica para darle mayor estabilidad
en el agua. La planta motriz consistía en dos motores
en tándem sobre la sección central alar, que accionaba
una hélice tractora y otra impulsora. El piloto y copiloto
estaban sentados lado a lado, al descubierto, teniendo detrás
de ellos la radio. Este prototipo voló por primera vez
el 6 de noviembre de 1922, en Marina de Pisa (Italia), donde
se construyó al no tener Alemania, permiso para realizarlos
por restricciones de la época.
Configuración
técnica:
Hidroavión Dornier, diseño alemán
Dos motores Napier "Lion", de 450 h. p.
Envergadura: 22,50 m
Ancho de alas: 4,5 metros
Superficie de alas: 96 metros cuadrados
Longitud total: 17,25 m
Altura máxima: 4,80 m
Peso normal: 2.500 kgs.
Peso total para vuelo (con tripulantes y combustible): 7.000
kgs.
Velocidad máxima que podía desarrollar con los
dos motores: 200 Kms/h
Velocidad normal: 180 Kms/h
Velocidad comercial (la más económica): 170 Kms/h.
Velocidad de navegación en mar llana: 30 millas/h.
Radio de acción o autonomía: 3.000 Kms.
Altura de vuelo: 450 metros.
Combustible: Gasolina y benzol.
Construido en Pisa (Italia), entre junio y noviembre de 1925.
Dotación: Llevaba, entre otros elementos, altímetro,
cuentamillas, brújula, sextante, derivómetro, radiogonómetro,
tablas, mapas, salvavidas y máquina destiladora de agua.
Su denominación
militar era W12.
Identificación telegráfica E.D.R.12
Rebautizado por Franco como Plus Ultra, lema que significa en
latín "Más allá". Es la divisa
de las columnas que flanquean el escudo nacional de España.
Sobre las alas y en el costado lleva escrita las siguientes letras
M-M WAL, cuyo significado es:
M: Letra correspondiente a las matrículas de aviación
española.
M: Distintivo de la calidad militar de la aeronave.
W: Inicial de Walfisch (Ballena), nombre que la casa alemana
Dornier daba a este tipo de hidroaviones.
AL: equivale al número 12, tipo concreto del hidroavión.
El Rey de España
Alfonso XIII, donó el Plus Ultra a la Nación Argentina,
regresando la tripulación a España en barco, el
11 de marzo.
Sólo
se ha movido de Argentina en dos ocasiones, desde el 10 de febrero
de 1926: la primera en la década de los años 60
para ser mostrado en una feria en Madrid y la segunda en la de
los años 80 para ser completamente restaurado. El 17 de
agosto de 1988, tras la restauración en España,
el pueblo y el gobierno de Luján recibieron nuevamente
al "Plus Ultra". Entonces, el representante del Instituto
de Cooperación Iberoamericana dijo:
"El 10 de febrero de 1926 los tripulantes del hidroavión
que hoy os devolvemos restaurado, trajeron a la Argentina el
mensaje de solidaridad del pueblo español para que nuestros
pueblos alcancen el bienestar social, la paz, la libertad y la
democracia".
Se encuentra en el Área II - Museo de Transporte, del
Complejo Museográfico Enrique Udaondo, en Luján,
provincia de Buenos Aires.
LOS HERALDOS
Ramón
Franco Bahamonde:
A poco de regresar, Ramón Franco pudo ver a su hermano
Francisco ascendiendo al generalato, como el general más
joven de Europa. Fue recibido en El Ferrol como un héroe
nacional, se le dedicó una placa en su casa natal, el
rey lo nombró gentilhombre de Cámara y recibió
la medalla "Plus Ultra".
Posteriormente intentó otro cruce del Atlántico,
con destino a Nueva York, fracasando en el intento, siendo recatado
en el mar. Escribió un libra, "Aguilas y garras",
que fue prohibido por la monarquía a fines de los años
20. Políticamente se declaró republicano de izquierda,
aunque no comunista. Perdió los honores y el grado militar.
Estuvo con el sector republicano, arengó desde las tribunas,
sufriendo un accidente que, en su momento, se vinculó
con un atentado. Fue encarcelado y logró fugar en un coche
que llevó el mecánico Pablo Rada, con quien proyectó
instalarse en la República Argentina.
Estuvo exiliado, y tras la llegada de la República, Azaña
le concedió la jefatura de la Aeronáutica. Destituido
posteriormente, dio un vuelco ideológico, enfrentando
a los republicanos. Se alistó con el movimiento nacional
que encabezaba su hermano Francisco. A fines de octubre, falleció
en un accidente aéreo, cerca de las islas Baleares. Su
hermano, absorbido por las acciones de guerra en el frente del
Ebro, no pudo llegar a su entierro en Mallorca.
Juan
Manuel Durán González
El alférez de navío Juan Manuel Durán González,
de 26 años cuando se realizara el histórico vuelo,
era piloto y profesor de la Escuela Naval de Barcelona. Falleció
en un accidente aéreo a mediados de 1926.
Julio
Ruiz de Alda y Miguélez
El capitán de Artillería Julio Ruiz de Alda y Miguélez,
que combatiera en Marruecos, volvió a Buenos Aires en
1930, interesado por realizar el relevamiento aerofotogramétrico
de Buenos Aires, programado por el municipio de la capital argentina.
Ruiz de Alda, que tuvo experiencia como piloto de combate, recibió
en 1926 la Medalla Aérea, la mayor distinción en
tiempos de paz. Intentó en vano dar la vuelta al mundo
en 1928 y 1929, infructuosamente en ambas ocasiones. Tras regresar
a España, el 29 de octubre de 1933, acompañando
a José Antonio Primo de Rivera, hijo del fallecido dictador,
presentó en el Teatro de la Comedia de Madrid un nuevo
movimiento ultraconservador y antimarxista, el falangismo. Iniciada
la guerra civil española, Ruiz de Alda fue encarcelado,
muriendo en prisión.
Pablo
Rada Ustarroz
Pablo Rada tuvo actuaciones decisivas para asegurar el éxito
del "Plus Ultra", hizo reparaciones en vuelo, trepando
por el ala, a más de 200 kilómetros por hora, apagó
un principio de incendio con sus ropas, sin importarle el riesgo
de quemaduras ni la emisión de gases. Recibió la
medalla de oro al trabajo, de manos de Alfonso XIII. Posteriormente,
obtuvo el título de piloto y se dedicó a la industria
del automóvil. Tuvo que marchar al exilio, por su tendencia
republicana, retornando a España, para morir en su tierra
natal, Navarra, a los 77 años.
Ruiz de Alda
y Rada son recordados con una placa colocada en el aeropuerto
de Noáin-Pamplona.
Nuevo vuelo
conmemorativo, en el 75º aniversario:
El 10 de febrero de 2001, reviviendo aquella hazaña, llegó
a Buenos Aires una nueva representación del Ejército
del Aire de España, a bordo del hidroavión Canadair
CL-215T, matrícula 43 21, también denominado Plus
Ultra. Esta nave estaba el comandante Juan Manuel Clerencia,
completando la tripulación los pilotos capitanes Gencar
y Pérez, ambos madrileños y los mecánicos
alférez Navarro (castellano, de Albacete) y subteniente
Argüello (de León).
Como fuera dicho, Plus Ultra, significa en latín "Más
allá" y es la divisa de las columnas que flanquean
el escudo nacional de España y, con esta nueva hazaña,
los tripulantes del nuevo Plus Ultra, volvieron a traer a estas
tierras toda la gloria de España.
Enrique
F. Widmann-Miguel - IberInfo (www.iberinfo.com.ar)
Miembro fundador de la Asociación de la Prensa Española
en Argentina (APEA)
Buenos Aires, 31 de enero de 2004
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