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"No sos de acá ni sos de allá"
El autor realiza un viaje al pasado en la piel de un emigrante castellano a la Argentina a principios del siglo XX describiendo la dureza de la emigración: desarraigo, sacrificios, adaptación al medio ajeno.


A nuestros emigrantes españoles

Conmemorándose el 4 de septiembre en la República Argentina el Día del Inmigrante (*), vale recordar el dolor del desarraigo y de la desvinculación familiar, las penurias, sufrimientos, y esfuerzo de mujeres y hombres que protagonizaran la emigración española a tierras americanas, ya que además de su valor histórico y emotivo, constituye un ejemplo que, con visión de futuro, abre un panorama pleno de esperanza, de comprensión, de integración en suma, en una Iberoamérica realizada y compartida.Celebración del Día del inmigrante en Buenos Aires (Argentina)


Así como hoy muchos hispanoamericanos, que buscando su lugar en el mundo en la moderna y democrática España actual, aportan lo suyo para fortalecer la estructura del vínculo humano que hace a la integración, los españoles que arraigaran en Iberoamérica, fueron los precursores que construyeron los cimientos de la sólida base sobre la que se apoya tal estructura, que permitirá afrontar con la fuerza de la unión el desafío del cambiante y competitivo mundo de hoy.


La emigración, hecho profundamente arraigado en los sentimientos de muchos de los que, aunque nacidos en suelo americano, reconocemos nuestras raíces allende los mares, se ha reiterado en la historia de la humanidad, cuando los hombres debieron encarar situaciones coyunturales de depresión en su tierra de origen que, limitando su participación económica y social, obstaculizaran su desarrollo individual y familiar; enfrentando situaciones que los llevaron a buscar nuevos y mejores horizontes, con oportunidades alternativas de vida y trabajo, surgiendo entonces el fenómeno de la emigración como puerta de salida y solución para el problema planteado.

Medalla conmemorativa de las Romerías de San Martín


La emigración ha sido incluso motivo de inspiración de la expresión creadora de los artistas, que dejaron memoria de ello en sus obras. Ejemplo de ello son las coplas de El emigrante, canción que inmortalizara el célebre Juanito Valderrama:

Adiós mi España querida
dentro de mi alma
te llevo metida,
y aunque soy un emigrante
jamás en la vida
yo podré olvidarte...

Con esperanza, buscando mejores horizontes, numerosos españoles salieron de sus pueblos para instalarse en otras tierras, soñando con un mejor futuro. Así, cruzaron el océano, llamados por algún familiar o amigo que los precediera, o por determinación propia, para "hacer las Américas".


Siguiendo sus destinos, tuvieron dos querencias: estando físicamente en una, con el alma puesta en ambas.
Materialmente, son evidencia de ello las mejoras que los españoles de América introdujeran en sus pueblos de origen, en la medida de sus posibilidades. En numerosas poblaciones de España se realizaron diversas obras con recursos recibidos de América; no solo recursos económicos, pesando, en su momento, también el aporte cultural.


La revista "La Estampa", de Madrid, destacaba en una nota del año 1932 que, en Corporales -pueblo de León-, a los niños se les llamaba "pibes", a la mujer, "china", a la propia madre "mi vieja", informando que, para esa época, había más vecinos de esa villa leonesa en la Argentina que en el pueblo.


La emigración masiva fue de tal magnitud que, aún ahora, Buenos Aires puede considerarse como la quinta provincia gallega, por el gran número de personas de ese origen residentes en la capital argentina y alrededores que, inscritos en el Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA), llegan a influir con sus votos en los resultados de elecciones autonómicas y municipales.

Distinta suerte tuvieron de los emigrantes españoles en su viaje a América. Muchos pudieron hacerlo sin mayores inconvenientes. Otros, fueron estafados por delincuentes que operaban en la vecindad de los puertos, aún antes de salir. Algunos, sufriendo penurias en el viaje.

Hubo episodios de tendencia de emigración masiva, como el que recogiera la crónica periodística en los primeros años del siglo XX, con relación al pueblo de Boada, cerca de La Fuente de San Esteban, aproximadamente a mitad de camino entre Salamanca y Ciudad Rodrigo. Según la crónica, "...Las tierras del Estado en el término de Boada venían siendo usufructuadas por los vecinos, ya para pastoreo ya para otros usos, y este usufructo contribuía grandemente a la vida del pueblo...". Pero las cosas cambiaron, ya que el Estado tomó posesión de las tierras, las vendió, recaudando el importe correspondiente, que retuvo sin entregar al Ayuntamiento local el porcentaje del caso. Ello produjo malestar en el pueblo, llegando los vecinos a considerar la posibilidad de emigrar en masa a la República Argentina. Uno de ellos ya había intentado hacerlo, acompañado de sus tres hijos, pero en Vigo -que fuera el puerto por excelencia de la emigración salmantina-, fue víctima de un fraude que le hizo imposible el viaje. Al volver al pueblo, contó el engaño sufrido. Con el fin de evitar hechos similares,"...el pueblo resuelto a emigrar, acordó dirigirse al presidente de la República Argentina, exponiéndole su propósito y pidiéndole protección para realizarlo en buenas condiciones". Firmaron la carta el médico, y los secretarios del Ayuntamiento y del Juzgado. La misiva fue comentada por los medios de prensa, y ante opiniones adversas en España, el encargado de la parroquia, la maestra y el maestro del pueblo, dirigieron otra nota al periódico El Imparcial, en la que sostenían, entre otros términos "...que cuando en el país propio hay carencia de medios para trabajar, no es contrario al patriotismo emigrar a otro en que pueda uno conseguirlo...".

Hasta 1928, en algunos barcos de diversas banderas las literas de tercera clase carecían de sábanas, llevando únicamente una o dos mantas. Hubo casos en que el emigrante solo disponía de jergones de paja rotos, sin sábanas, ni fundas de almohada; recibiendo comida de mala calidad y sufriendo la falta de ventilación del lugar en que viajaba.

A lo largo de esa década (1920-1930) las condiciones de los buques mejoraron notablemente. En 1924, la compañía Red Star Line inauguró un servicio exclusivo de pasajeros de clase única con el vapor "Gothland", sin distinción de categorías, con precio del pasaje similar al que cobraban otras compañías en tercera clase.

La Compañía Hamburgo-Sudamericana anunciaba en el diario "La Prensa", de Buenos Aires, del domingo 14 de diciembre de 1924, el arribo de su novísimo barco "Monte Sarmiento", destinado al transporte de pasajeros de tercera clase, en el que "...los trabajadores viajan como los utopistas suponían vivirán en el año 2000...".Barco Monte Sarmiento

En 1930, Ibarra y Compañía, promocionaba el viaje inaugural del "Cabo San Antonio", dotado de dos motores diesel, que realizaba la travesía Cádiz-Río de Janeiro, en once días, ofreciendo en la tercera clase camarotes de dos, cuatro y seis plazas, todos sobre la cubierta principal, provistos de colchones y ropas en perfectas condiciones. En esa época, también cubrían la línea Mediterráneo-Brasil-Río de la Plata las motonaves "Cabo Santo Tomé" y "Cabo "San Agustín", de la misma empresa.
Aunque, en general, los emigrantes españoles carecían de recursos económicos, fue siempre destacable su apego al trabajo, su iniciativa, y su capacidad de integración. Por tales cualidades llegaron a destacarse notablemente en el país de acogida, creando en él verdaderos sistemas de seguridad social y ayuda mutua, integrados por sociedades de socorros mutuos y beneficencia, hospitales, centros, y hogares de ancianos. Siendo precursores de una red social apoyada en vínculos solidarios.

Los españoles, con su templado espíritu y sus marcadas virtudes de fe, coraje, generosidad e hidalguía, se asentaron en tierras americanas, engendrando en ellas, abonándolas con su fe, transmitiéndoles su espiritualidad y aportando su sangre, honrando a la tierra que los viera nacer, y a España toda; brindándose generosamente, a la vez, al país que los recibiera, contribuyendo con fuerza, voluntad y trabajo tesonero a su desarrollo. Horario de los Barcos entre España y América en 1955


Los emigrantes españoles residentes en América, especialmente en la República Argentina, integrados progresivamente al país receptor, sin perder sus señas de identidad, han contribuido a establecer sólidos vínculos entre América y España.

No fue la mayor parte de los emigrantes la que hizo fortuna en tierras americanas. Muchos no lograron más que lo necesario para vivir. Algunos regresaron; otros quedaron para siempre en éste lado del Atlántico, sin tener la dicha de poder volver a ver el pueblo del que salieran. Todos ellos, tanto los que retornaron, como los que no volvieron, dejaron plantado algo de España en tierra americana.

Muchos fueron los españoles que, en las condiciones referidas, llegaran a la República Argentina. Así, el 11 de diciembre de 1924, ingresaba en la Dársena Norte del puerto de Buenos Aires, el buque de bandera alemana "Monte Sarmiento", de la compañía Hamburgo Sudamericana, culminando su viaje inaugural al mando del capitán Hans Meyer. En él, llegaban 1600 viajeros, casi todos embarcados en A Coruña y Vigo. Entre ellos, lo hacía para afincarse definitivamente en Buenos Aires, un grupo familiar para el que guardo entrañables sentimientos: el de mis abuelos maternos con sus hijos, procedentes de la salmantina villa de Santiago de la Puebla; cuyos descendientes -tres generaciones nacidas en América-, seguimos conservando, con honra, la nacionalidad española. Antes que ellos, hacia 1890, también lo habían hecho dos de mis bisabuelos (padres de mi abuela por línea paterna), originarios de Andalucía.Pareja de emigrantes salmantinos en 1935, en su barrio de Buenos Aires (Argentina)

En la actualidad, la situación de la emigración ha variado sustancialmente. Son ahora escasos los españoles que fijan residencia fuera de España. Ninguno sale de la patria por causas políticas, religiosas, o ideológicas; algunos lo hacen de forma transitoria, por razones económicas o laborales, sin intención de fijar su residencia en el extranjero.

España, que fuera un país exportador de mano de obra, recibe ahora la que procede del hemisferio sur y la inmigración ilegal se ha convertido en un problema nacional que requiere especial atención. El saldo migratorio actual es negativo; ha cesado la corriente migratoria desde España.

Actualmente no es la emigración la nota distintiva de la presencia de España en el exterior. Ahora exporta tecnología, realiza inversiones externas, y brinda manifestaciones culturales en todas las ramas del arte y ciencia, siendo estas las nuevas formas de presencia española en el mundo.

Sirva lo expuesto como sincero y merecido homenaje a todos los españoles que, enfrentando el dolor y las penas de la emigración, fueran a radicarse en lejanas tierras, contribuyendo con su esfuerzo a crear una cultura de integración y solidaridad y, extensivamente, a los argentinos e iberoamericanos que ahora se ven obligados por razones circunstanciales a cruzar el Atlántico en sentido inverso. Sin olvidar a quienes, permaneciendo en la tierra de origen, sufrieron y sufren la ausencia de aquellos.

Al concluir, lo hago evocando las palabras de S.M. D. Alfonso XIII, que el 4 de marzo de 1908 escribía en Sevilla: "Los que lejos de su patria trabajan por ella, honran la memoria de sus padres, y labran el porvenir de sus hijos".

Enrique F. Widmann-Miguel - IberInfo (www.iberinfo.com.ar)
Miembro fundador de la Asociación de la Prensa Española en Argentina (APEA)
Buenos Aires, 27 de agosto de 2004
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correo@iberinfo.com.ar


(*) DIA DEL INMIGRANTE. Antecedentes.
Desde los primeros años de vida institucional, los gobiernos argentinos consideraron el fomento de la inmigración. La primera norma legal al respecto, fue la que dictara el Primer Triunvirato, con la firma de Bernardino Rivadavia, el 4 de septiembre de 1812, regulando sobre la llegada de extranjeros al país.
Rivadavia falleció en Cádiz, en 1845 y su casa, en la capital gaditana, aún se conserva.
Al promediar el siglo XIX, Argentina era un país despoblado. En 1869, su población era poco más de un millón y medio de habitantes. La Constitución de 1853, que recogiera ideas de Juan Bautista Alberdi, estableció derechos para todos los habitantes, sin distinción de nacionalidad y fomentó la inmigración, siendo uno de los objetivos poblar el territorio nacional y transformar la sociedad. Desde entonces comenzaron a arribar en forma organizada diversos grupos migratorios, mayoritariamente procedentes de ultramar.
Actualmente, el 4 de septiembre, cada año se conmemora el Día del Inmigrante en la República Argentina, brindando expreso reconocimiento a la importancia de la inmigración en la composición de la estructura social argentina.
Por tal motivo, en estos días se realizan diversos actos conmemorativos.
Destacan entre ellos, la Fiesta Nacional del Inmigrante que, desde hace 25 años se celebra en Oberá, provincia de Misiones, población cercana a las repúblicas del Paraguay y Federativa del Brasil, donde conviven en armonía numerosas colectividades, manteniendo sus costumbres y tradiciones. Este año, la Fiesta Nacional del Inmigrante se desarrollará entre los días 4 y 26 de septiembre, teniendo como centro el Parque de las Naciones, en cuyas doce hectáreas de superficie se levantan construcciones con características propias de cada país representado, con espectáculos de danza y música, oferta gastronómica y muestras culturales diversas.

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