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y Reportajes
CASAS "REGIONALES"
DE CASTILLA Y LEON EN ESPAÑA

COMUNIDADES
CASTELLANO-LEONESAS CENTROS DE CULTURA Y TURISMO
Carlos Tapia Peñalba
Socio Promotor, Fundador, de Honor y Espiga-Insignia de Oro
de la Casa de Castilla y León en Zaragoza,
de cuya Directiva ha sido Vocal, Vicepresidente y Presidente
I.-EL
FUTURO DE LAS CASAS "REGIONALES" NO DEBE SER IGUAL
AL PASADO Y EL PRESENTE
El dibujo anterior representa un grupo de paisanos castellano-leoneses
creadores de una casa "regional" de las muchas creadas
allá por los años cincuenta, cuando numerosas familias
enteras dejaron nuestros pueblos para buscar el pan de sus hijos
en otras regiones de España, en especial en el País
Vasco, Cataluña y Madrid. Sobre el grupo, el signo "=",
con las palabras "pasado" y "presente", cruzado
por un trazo inclinado, en flecha de arriba a bajo, lo que significa
"no es igual".
Así, sin muchas palabras, expreso yo mi opinión
de que el futuro de las casas regionales, no debe ser igual que
el pasado y el presente. Así lo vengo manifestando a las
instituciones de Castilla y León desde 1974, al participar
en la creación del Centro Castellano-leonés de
Tarragona y, desde 1979 hasta la actualidad, al lograr la transformación
de la Casa de Burgos en la actual Casa de Castilla y León
de Zaragoza.
Las llamadas casas regionales, con nombre de provincias, nacieron
sin otras aspiraciones que ser lugares para la buena convivencia
entre paisanos, por lo que hasta sus propios nombres denotaban
su relativa limitación geográfica, poniéndose
el nombre de la capital provincial respectiva. Y así han
existido y subsisten la mayoría de ellas. Sólo
se han salvado de la "subsistencia" las que supieron
transformarse para adaptarse el llamado Estado de las Autonomías,
trabajando fuerte para romper los sentimientos "provincianos"
de los tradicionales planteamientos provinciales. Y se han salvado
a pesar de que las propias instituciones de la Comunidad no han
hecho mucho a favor de los positivos planteamientos, prefiriendo
tener a todos contentos en lugar de destinar sus apoyos económicos
a crear sus verdaderos cauces de información cultural
y turística en otras Comunidades.
El presente nos parece esperanzador si confiamos en que nuevos
órganos oficiales, como la Dirección General de
Políticas Migratorias de la Consejería de Interior
y Justicia, intensifiquen sus actuaciones y las dirijan a desarrollar
ampliamente normas legales como la Ley de las Comunidades Castellano-leonesas
de 1986 y los nuevos proyectos, como el Plan de la Emigración,
dando protagonismo a la Fundación y al Consejo.
El futuro debe basarse en el esperanzador desarrollo de los nuevos
proyectos, pero sin caer en los defectos que han propiciado una
realidad actual muy deficiente. Las actuales comunidades de castellano-leoneses,
que es como nos define la Ley citada a las casas regionales de
antaño, debemos tener el apoyo suficiente para llegar
a ser verdaderos Centros de Cultura y Turismo de nuestra Comunidad,
con medios humanos y materiales adecuados para "vender"
Castilla y León a los paisanos y amigos que visiten nuestras
sedes sociales, en las que, con el mayor atractivo posible, comenzando
por las fachadas de las propias sedes, debemos ofrecer todos
nuestros productos industriales, gastronómicos, culturales
y turísticos. Será mejor manera de resultar eficaces
cumpliendo nuestra finalidad de representar dignamente a nuestra
tierra y colaborar para su progreso y prestigio en el resto de
España. Podemos afianzar estas buenas intenciones si conocemos
mejor la realidad de las casas reflexionando en sus variados
aspectos esenciales.
II.-LAS
CASAS "REGIONALES" DE CASTILLA Y LEON EN ESPAÑA
¿ QUÉ SOMOS ?
Para conocer en profundidad
el presente, el pasado y el futuro de las asociaciones de castellano-leoneses
en España llamadas casas "regionales", debemos
respondernos con sinceridad a las preguntas más elementales:
¿Qué somos?, ¿Cuántas somos?, ¿Dónde
estamos?, ¿De dónde venimos?, ¿Adónde
vamos?.
La respuesta a la primera pregunta está en la Ley de Comunidades
Castellano-leonesas Asentadas Fuera del Territorio de la Comunidad
de Castilla y León, publicada por la Junta en 1986. En
tal documento, básico para el entramado jurídico
de nuestras entidades, se nos define como "comunidades castellano-leonesas".
Claro que, en palabras llanas, somos "asociaciones privadas
de paisanos castellano-leoneses" deseosos de expresar y
compartir los sentimientos de añoranza por nuestra tierra
de origen allá donde residimos. A todos nos une, además,
el afán de trabajar por el prestigio de la Comunidad que
aspiramos a representar.
Mi experiencia, como socio fundador del Centro Castellano-leonés
de Tarragona en 1974 y de la Casa de Castilla y León en
Zaragoza en 1979, me enseña que es muy distinto lo que
somos las Casas para quienes no comparten nuestros sentimientos
y se limitan a ver, sin mirar, nuestras sedes sociales, que son
la imagen significativa de nuestra existencia. Para muchos somos
lo mismo que hace muchos años: un "garito" donde
se reúnen unos pocos nostálgicos un tanto inadaptados
para la convivencia con los demás residentes en la misma
ciudad. Es el aspecto exterior de nuestros inmuebles y su decoración
lo que puede suscitarles tan peyorativa visión. Por eso
debemos realizar los cambios adecuados para hacernos acogedores
también para quienes, sin ser paisanos, pueden llegar
a sentirse atraídos para participar en las actividades
culturales y recreativas, con las que habitualmente divulgamos
la realidad social de Castilla y León.
Somos sentimientos y somos acciones. La acciones están
inspiradas por los sentimientos y adaptadas al entorno desfavorable,
en algunos casos, a los que vinimos de fuera. Ni los sentimientos
extremos ni el entorno deben limitar nuestra libertad como asociaciones
"privadas" y, por tanto, capaces de actuar sin los
condicionamientos políticos de todo ente público.
Como entidades dedicadas a divulgar una buena imagen de nuestra
Comunidad, tenemos que pedir un apoyo institucional sin matices
partidistas.
Las Casas somos, según el ámbito de representatividad
-comunidad, provincia, etc.- más o menos eficaces para
los fines de las respectivas instituciones, por lo que las iniciativas
legales tienen que delimitar los órganos de relación
correspondientes: Comunidad, Ayuntamiento o Diputación.
Legalmente todas las entidades somos "comunidades",
pero las que más adecuadamente representan a toda la Comunidad
son las que se denominan "de Castilla y León"
y así lo muestran en los rótulos de sus sedes sociales.
En consecuencia, las instituciones comunitarias, desde la Dirección
General de Políticas Migratorias, deben apoyar decididamente
la posible agrupación o transformación de muchas
de las excesivas entidades actuales.
III.-LAS
CASAS "REGIONALES" DE CASTILLA Y LEON EN ESPAÑA
¿ CUÁNTAS SOMOS ?
La siguiente tabla, resumen
de los datos disponibles, muestra el número de casas de
Castilla y León existentes en otras comunidades autónomas:
Es
patente que son demasiadas para conseguir la deseable fluida
relación con los organismos de las instituciones de la
Comunidad. Son 46 casas con nombre de Castilla y León,
41 con nombre de capital de provincia y 4 con otros nombres.
Hay 4 federaciones, mediante las cuales se aspira a coordinar
algunas actuaciones de las entidades implicadas, incluso las
relaciones institucionales. Llama la atención que en Madrid
hay dos federaciones, circunstancia que las instituciones deberían
resolver con urgencia.
Sería eficaz que en la capital de cada comunidad autónoma
hubiera una única entidad representativa de Castilla y
León con una sede central amplia y con las delegaciones
federadas adecuadas a cada caso. Se evitaría así
la tradicional dispersión de medios humanos y materiales
que ha demostrado ser nefasta para el prestigio de la Comunidad,
ya que las actividades desarrolladas suelen ser irrelevantes
por la necesaria limitación de espacios y medios económicos.
La causa de que seamos más que hace veinticinco años
ha sido el inadecuado sistema de reparto de las subvenciones
que se vienen concediendo desde 1986. Entonces se debiera haber
primado los programas de actividades conjuntas, que hubieran
propiciado la coordinación entre entidades y su definitiva
transformación. Pero, por el contrario, se quiere practicar
lo que parece más justo: el "café para todos",
en un intento de tener a todos contentos. Así han "subsistido"
todas las entidades de antaño y se han creado otras nuevas
aumentando el número total, aunque las de nueva creación
sean con nombre de "Castilla y León". También
en este asunto es cierto que... "valen más pocos
miles que muchos cientos". Por otra parte, al querer subvencionar
con tan numerosas pequeñas cantidades, gastadas en actividades
irrelevantes, no se llega a primar con subvenciones importantes
los proyectos realmente provechosos para la Comunidad, como puede
ser la creación de sedes realmente dignas, que divulguen
la imagen deseable de Castilla y León.
IV.-LAS
CASAS "REGIONALES" DE CASTILLA Y LEON EN ESPAÑA
¿ DÓNDE ESTAMOS ?
Estamos, naturalmente, donde los castellano-leoneses llegamos
cuando decidimos salir de nuestra tierra en busca de los medios
de vida que allí no podíamos encontrar. Es significativo
que haya muchas más entidades en el País Vasco,
Madrid y Cataluña, que es donde más ciudadanos
de Castilla y León hemos ido a parar, en especial desde
los años cincuenta del pasado siglo. Pero, en el caso
de País Vasco y Cataluña, la proliferación
de casas puede ser consecuencia de que el entorno, relativamente
adverso, las haya propiciado.
En la tabla de la página siguiente, de acuerdo con los
datos disponibles, aparecen detalladas las comunidades y ciudades
en las que se encuentran nuestras casas. El País Vasco,
con 23, es la comunidad que más tiene, siguiendo de cerca
Madrid con 21, Cataluña con 12 y Andalucía con
7.
Aunque en varias grandes capitales tenemos una entidad con nombre
de "Castilla y León", no la hay en Madrid donde
si existen nueve entidades, cada una de ellas con el nombre de
sendas capitales provinciales de nuestra Comunidad. No obstante,
hay en Madrid dos federaciones de sus 21 casas, lo que también
es ilógico, si desde tales entidades de coordinación
se desea sinceramente una verdadera coordinación de actividades.
Además de ser demasiadas las casas existentes en España,
la gran mayoría de ellas están concentradas en
unas pocas Comunidades, como muestra a las claras el siguiente
mapa:
No puede ser razonable que sigamos así, casi como desde
hace treinta años, con una localización tan irregular
de nuestras entidades, que en nada favorece la buena imagen de
Castilla y León. La libertad de los ciudadanos castellano-leoneses
para asociarse dando nombre de su Comunidad a la entidad creada,
debe estar dirigida por las instituciones correspondientes.
El mapa anterior refleja los datos de la siguiente tabla sobre
las casas existentes en cada Comunidad Autónoma y en sus
ciudades respectivas: Estamos
en más sitios que hace treinta años como consecuencia
de la creación de nuevas asociaciones sin que se hayan
producido las deseables transformaciones de las entidades de
antaño de ámbito de referencia provincial.
Con el mapa ha quedado patente el excesivo número de casas
en algunas Comunidades, pero podemos seguir reflexionando sobre
esa lamentable realidad ante en siguiente gráfico: 
La proporción entre casas de ámbito comunitario
y provincial en cada una de las Comunidades queda reflejada así:
V.- LAS
CASAS "REGIONALES" DE CASTILLA Y LEON EN ESPAÑA
¿ DE DÓNDE VENIMOS ?
La mayoría de las casas
tienen su origen a mediados del siglo XX, en una época
de claras limitaciones del derecho de asociación. Entonces
las casas fueron pioneras en su actividad asociativa, aunque
se centrara sólo en programas festivos y recreativos más
que culturales. Puede que también se intentara resolver
con ellas algún que otro problema económico de
sus asociados pues eran tiempos de escasez. En todo caso, los
medios fueron escasos en especial para la construcción
de las sedes sociales, en la mayoría de los casos locales
deficientes alquilados.
Los datos sobre las provincias españolas en las que se
establecieron los emigrantes de Castilla y León antes
de 1975, justifican que se fundaran más casas allí
donde más emigrantes acudieron, como Madrid, País
Vasco y Cataluña. Consta que en Madrid, hasta el citado
año, se habían desplazado casi 500.000 personas
de Castilla y León, 300.000 al País Vasco y 165.000
a Cataluña. En muchos casos los impulsores del asociacionismo
fueron los funcionarios, civiles y militares, desplazados a aquellas
regiones, en las que fue y es tradición que haya menos
demanda de puestos de trabajo de la administración central,
centralista para ellos.
Como venimos de los años cincuenta del siglo pasado, cuando
en la organización territorial predominaban las provincias
con sus diputaciones, a las casas se las dio nombre de alguna
de ellas para establecer el correspondiente vínculo institucional,
que solía dar buenos frutos en forma de apoyos económicos.
Tales relaciones hipotecaron luego la posible evolución
hacia vínculos más amplios al constituirse el Estado
de las Autonomías, cuan las entidades provinciales de
cada gran ciudad, como Madrid, debieran haberse unido para crear
una entidad común de ámbito comunitario en una
sede social única, con capacidad para realizar los programas
importantes de trabajo en beneficio de Castilla y León.
El tiempo, mediados del siglo pasado, y los lugares-sedes de
las entidades son causa de lo que ahora tenemos: entidades provinciales
en instalaciones deficientes, poco adecuadas para trabajar y
representar dignamente a su tierra de origen.
Las casas vienen caminando desde aquellos años lejanos,
con medios deficientes y guiadas por directivos un tanto... conformistas.
En algunos casos, en especial cuando se mantienen en el sillón
desde hace muchos años, se ha demostrado que su conservadurismo
condiciona el progreso y cambios necesarios.
Si queremos realmente caminar hacia un futuro mejor, debemos
ser conscientes que venimos de un tiempo lejano, instalados en
locales envejecidos y conducidos por personas inadaptadas a los
nuevos tiempos, por todo lo cual es necesaria la más profunda
actualización de personas y medios materiales, en especial
de las sedes sociales.
Las entidades que vienen de más cerca, en su mayoría
de ámbito comunitario, podrían iniciar una marcha
más acelerada hacia el futuro si las instituciones correspondientes
deciden dar prioridad a las actuaciones de interés general
más que a las de mantenimiento de intereses particulares
demasiado arraigados en muchos casos.
VI.-LAS
CASAS "REGIONALES" DE CASTILLA Y LEON EN ESPAÑA
¿ ADÓNDE VAMOS ?
La meta de las casas regionales
la tenemos bien marcada desde que quedó definido el Estado
de las Autonomías. Las casas, las que quieran ser realmente
"regionales", deben sentirse obligados a representar
a su Comunidad, con el derecho de ser apoyados institucionalmente
por su gobierno.
Tenemos claro que vamos hacia la transformación de nuestras
actuales casas en auténticos CENTROS DE CULTURA Y TURISMO
DE CASTILLA y LEON.
Hace más de treinta años que algunos entusiastas
de las Casas estamos intentando demostrar que por este camino,
de proliferación de asociaciones, no podemos llegar a
ninguna parte. Seguimos insistiendo que, manteniendo la actual
equivocada marcha, estamos construyendo "sendas de cabras"
cuando la vida actual nos exige "autopistas".
En el pasado, cuando ni siquiera se podía imaginar el
actual Estado de las Autonomías, surgieron la mayoría
de nuestras asociaciones llamadas "casas regionales",
aunque la mayoría tienen nombre de provincia. Luego, cuando
ya se podía hablar de autonomías, creamos otras
con nombre de Castilla y León, como el Centro Castellano-leonés
de Tarragona y la Casa de Castilla y León en Zaragoza.
Esta última mediante la transformación de la que
era Casa de Burgos, con la importante aportación económica
de los socios para construir una nueva sede social en propiedad,
de 600 metros cuadrados, ahora valorada en muchos cientos de
miles de euros. Alguna otra transformación de entidades
antiguas, o creación de nuevas, también merecen
elogio, pero las hay que no merecen apoyo por tener su origen
en intereses personales.
Con todo, nos encontramos en un presente muy parecido al pasado
de hace treinta años: muchas asociaciones, en su mayoría
de poca importancia y menos fuerza para trabajar por el prestigio
de Castilla y León. En consecuencia, desde la Dirección
General de Políticas Migratorias de la Consejería
de Interior y Justicia, debe impulsarse LA RECONVERSION DE NUESTRAS
ASOCIACIONES hasta transformarlas en CENTROS CULTURALES DE CASTILLA
y LEON, que sean el cauce para que los castellano-leoneses del
exterior participen en la vida social y cultural de la Comunidad,
cumpliéndose así el artículo 6 del Estatuto.
La tarea no será sencilla y habrá que trabajar
duro, como cuando se construye una buena casa nueva sobre otras
pequeñas, viejas y ruinosas.
Con entusiasmo razonable, pensamos que la meta es posible, siempre
que los medios económicos no se sigan dispersando de forma
ineficaz. Poco a poco lograremos crear sedes sociales dignas
con salones, biblioteca, videoteca, sala de exposiciones y demás
servicios necesarios, animadas por numerosos socios, para que
los importantes programas de actividades tengan la brillantez
que Castilla y León tiene en toda su vida social y cultural.
La deseable reconversión-transformación exige,
por ejemplo, las siguientes actuaciones:
1. CONTROL institucional sobre la legalidad para los trámites
de creación de "CENTROS DE CASTILLA y LEON"
en varias Capitales, estudiando la posibilidad de "monopolizar"
el nombre elegido, que será el que más de adapte
al objetivo de esas nuevas asociaciones de castellano-leoneses:
ser cauce para la participación en la vida social y cultural
de la Comunidad. Por lo último, apuntamos que el nombre
completo incluiría "CULTURALES", aunque el nombre
de uso, incluso en los rótulos de fachada, podría
ser "CENTRO DE CASTILLA y LEON".
2. CONSEJO CLARO a las asociaciones
de "ámbito provincial", existentes en una Capital,
en la que exista una entidad de ámbito regional, para
su integración en ésta y unión de fuerzas
-patrimonio y socios- de cara a la creación, de común
acuerdo. de la nueva asociación -"CENTRO CULTURAL
DE CASTILLA y LEON"- en dicha Capital, si reúnen
las condiciones precisas. Tal consejo puede resultar más
eficaz si se deja claro que la relación institucional
de esas casas provinciales tendrá que ser la respectiva
Diputación.
3. SUGERENCIA CLARA a todas las asociaciones ubicadas en una
misma PROVINCIA O COMUNIDAD AUTONOMA UNIPROVINCIAL, para que
se integren en UNA SOLA FEDERACION DE COMUNIDADES CASTELLANO-LEONESAS,
dejando patente que los apoyos oficiales se tramitarán
a través de tal federación.
4. "TUTELA" Y "CONTROL" sobre la asociación
de ámbito "regional" de una Capital, o federación
provincial de asociaciones, cuando ésta exista, para la
gestión o creación, si fuera conveniente, de su
propia sede social, ya que deberá llegar a ser la sede
del CENTRO CULTURAL DE CASTILLA y LEON a nivel comunitario, de
acuerdo con las pautas señaladas por la Dirección
General de Políticas Migratorias. Cuando una Federación
proponga la creación de un CENTRO en una Capital, deberá
acreditar que la mayoría de las asociaciones federadas
de esa misma Capital, están de acuerdo en su "autodisolución"
y aportación de bienes a la asociación nueva.
5. CONFEDERACIÓN DE COMUNIDADES CASTELLANO-LEONEAS, en
la que se integrará una sola entidad representativa de
cada Comunidad, sea un Centro único o una Federación
de varias entidades.
6. DESARROLLO DE LA "LEY DE LAS COMUNIDADES CASTELLANO-LEONESAS"
de 1986, actualizando el REGISTRO de las mismas, con más
rigor en los datos relativos a patrimonio y número de
socios, como base para la creación de centros socioculturales.
7. POTENCIACION DEL CONSEJO DE LOS CENTROS DE CASTILLA Y LEON,
llamado en la Ley "Consejo de las Comunidades", dotándole
de contenido en cuanto a programación de conferencias
y exposiciones "itinerantes" de arte y comercio, así
como de otras actividades que podrán ser sugeridas por
sus miembros, entre los que estará la representación
de la Confederación Nacional de Comunidades Castellano-leonesas.
8. PLANIFICACION PARA LA CREACION DE NUEVOS CENTROS CULTURALES,
a corto, medio y largo plazo, con información y asesoramiento
puntual a las asociaciones implicadas en cuanto a la mejora de
sus sedes sociales y su adecuación para salas de exposiciones,
biblioteca, videoteca y demás medios.
9. FORMACION DE DIRECTIVOS DE CENTROS CULTURALES, programando
reuniones anuales, especiales para nuevos directivos, en las
que se estudien las técnicas de gestión y programación
cultural de los Centros Culturales de Castilla y León.
Zaragoza, 1 de Octubre de 2007
Carlos Tapia Peñalba
Socio Promotor, Fundador, de Honor y Espiga-Insignia de Oro
de la Casa de Castilla y León en Zaragoza,
de cuya Directiva ha sido Vocal, Vicepresidente y Presidente |