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Artículos y Reportajes: Sobre Antropología hispanoamericana

Por José Millet, estudioso cubano e itinerante americano


La Humanidad Amazónica o en la nuez de la palmera Jarina*

Al poeta brasilerio Thiago de Melo, por sus invaluables enseñanzas desde Manaus y en Ipojuca /aguas negras, en tupí-guaraní/

Manaus, la Casa del Hombre

Tenemos el orgullo de vivir em Manaus, reza la enorme valla em colores, cuyo significado va más allá de la importancia del enclave industrial, comercial y turístico que promueve. Acabo de pisar la "tierra prometida", procedente de Venezuela, donde hace poco presencié la actuación de una compañía de danza de este enigmático país que visito por primera vez. También era la primera vez que los "quietos" habitantes de Coro-ciudad Patrimonio de la Humnanidad donde vivo-- se enfrentaban a un fenómeno como el del canto, la danza y la música com sello exclusivo de esta tierra que no tiene parigual em América. "Tanto estudio!, para qué?,, diría mi madre, en actitud protectora, desde la mansión de los espíritus donde mora, al verme en esta actitud de desarme absoluto ante la expresión espiritual de un pueblo que debía conocer antes por mis casi 30 años de estudios ininterrumpidos sobre el Caribe.

Pero heme aqui em Tierra Firme, nuevamente en mi humildad de escolar sencillo, como en los inicios de mis estúdios filosóficos, en la ciudad de Santiago de Cuba-- que algunos denominan la Capital cultural de la región caribeña-,donde un grupo de amigos, recién graduadoa de la Universidad, nos zambullimos en la institución Taller Cultural a determinar el aporte de África en nuestra cultura nacional, de lo cual acabo de hablar em un memorable seminario realizado en Cartagena de Indias.

Pensando en la identidad del coriano sobre la que he escrito un artículo, la diferencia salta a la vista: la alegría!, casi grito, al ver a unas crianzas echarse casi una ducha en el sanitario del aeropuerto internacional Eduardo Gomes, de la capital del Amazonas por donde He arribado. Hacen de las suyas como un par de pícaros, se desplazan por las escaleras eléctricas y ríen cuando les increpo en mi mezcla de portuñol aprendido em mis viajes por Angola y Portugal, hace muchos años. Aprovechan el descuido de sus padres, la gente no les regaña...El orgullo es por esa alegría que define a estas gentes, de trato amable, al punto de parecernos haber convivido com ellas siempre. Esa alegría se expresa de múltiples maneras y medios de todos los tipos, por ejmplo, en la sonrisa amplia y espléndida, que mantiene el rostro sereno y sosegado, pero transido de placer que observo cuando paseo fuera del puente aéreo. La sustentabilidad del espíritu, me dice al oido el filósofo... La mirada, con destellos de luz em el coello que viene de lo más profundo del ser de este "país de los contrastes" violentos, al que muchos forasteros disfrutan sin entenderlo. Como se sostiene el cuerpo de esa joven anclada en un sitio, y voltea la cabeza grácilmente como columpiaría el viento cualquier palmera en la estación de las lluvias.La cabeza corona el monumento hecho por los destellos del Amazonas, el verdadero país que casi nadie visualiza en las geografías al uso, a cuya quietud "majestuosa" se le impuso el sentido de la ritmacidad traída por los africanos.

Una chica, de rostro complaciente, me muestra la "noz de Yarina", la semilla prodigiosa de uma palmera amazónica. El marfil vegetal, con su ritmo y su sonido de lo profundo del ser, !?qué mejor imagen para definir al brasileiro?!. Ese encuentro de líquidos-saberes infinitos aportados por los pueblos amerindios representado en la savia que recorre el tronco y la ritmática africana que columpia sus ramas--, en los grandes espacios habitados por bosques inancabables que mi vista no alcanzaba a abarcas desde el cielo, con ríos que se confunden com oceános; su circulación constante, luego de entrenzarse y ser uno, por el el tronco del Gran Arbol que-quién lo duda-- es Brasil, apartando las miserias materiales, las guerras y el hambre...?habré econtrado el enigma de la voz de un Chico Mendes sembrándose em el corazón de las multitudes o la voracidad de la música cuando quema los cuerpos em la armonía del desplazamiento o los saltos enlanzados de la copeira...? El Amazonas creó al Hombre que-así lo creo-nació em Africa, pero adquirió su dimensión de totalidad telúrica en donde hoy estamos viviendo sus hijos. Terminó por dibujarle su perfil definitivo al darle la completitud boiotípica y espiritual de los que carecía, como la palabra y la musicalidad profunda, cargada de ideas y encantos, venidos de lo profundo de esos montes sin fronteras.

Vuelvo a la nuez. Esos fluidos, concluyo, son la sustancia fundacional de la que está hecho el brasileiro, según mi modesta apreciación de recién llegado. Brasil es el resumen-en cada partícula y en el Todo-de los pueblos que habitamos América y de buena parte de su historia, la que no se ha escrito sino em las páginas del libro de la naturaleza, del que habló José Martí, y de la otra que el viento lee en las páginas escritas y los internautas, como yo, en el espacio digital. Resumen, pues, de lo mejor de la Humanidad, hecho por no sé por quien, en verdad debo esforzarme más en aveiguarlo, con el aliento creador del parto de los montes del Amazonas y la partera de sus venas abiertas, que son sus ríos profundos que nos llevaron a los caribes, primero a las costas del Norte de América del Sur y, luego, a nuestras islas dolorosas del Mar Caribe.

Al retomar la imagen de la joven que me transmitía ese "aire" en su posición estática, habría que construir uma Estética del Movimiento Humano para poder acercarnos a la identidad brasileira, aclarando, em su mera exterioridad ontológica. Un escaner sería ideal para introspectar-palmo a palmo, región por región-los elementos básicos de un teorema que muchos formulan con los datos de lo visto, dejando escapar la liebre, distante del frenesí de la danza y de la patada certera que coloca el balón em el interior de la portería contraria para hacer de Pelé un ídolo mundial.Los árboles del Amazonas tajan nubes, atraviesan cúmulos en movimiento e, interponéondeose a las tempestades, han establecido una comunicación ancestral con los planetas que van dando coses por el cielo.Es lo que explica la calidad de los líquidos que circulan em su interior y los saberes de esos pueblos nacidos al pie y que han extraido siempre de ellos sus remedios, conocimientos y poderes com los que han logrado sobrevivir a las catástrofes a lãs que se lês há sometido.

La brasileiridad...?acaso no nos vino de aquella estrella con su cola cargada de animales de fuego que confundimos com un dios? Nuevamente preguntemos a esos árboles que hacen de la noche un espacio perpetuo que no mide ningún reloj de tiempo: ? Acaso las estrellas no nos guiñaron el ojo la vez que el Gran /Arquitecto lo creó todo? En aquella memorable ocasión,por tratarse de este mundo, fue otro el Creador el que sacó del vientre de la Madre Tierra, poblada ya por otras craituras de distinta índole, a una criatura especial que bautizó com el gentilicio de brasileiro.Entonces, estoy obligado como etnólogo a explicar: otra inteligencia, no lógica ni racional, sino intuitiva como la de la partera, llevó a invertir los papeles en el reparto de las "virtudes" de las criaturas que aventó com su soplo amazónico por el mundo. En efecto, otro fue el sentido de la creación que animaba la constelación Tierra-Arboles-Planetas-galaxia, diría un científico si estuviera leyendo o escuchando lo que estoy diciendo-de la cual se derivó todo. La materi fue también distinta a la empleada por el Dios que construyó la geneología judeo cristiana durante los siete días que duró aquello: de ahí que la Eva brasileira no se ruboriza ni teme mostrar su cuerpo desnudo ni comer la fruta "prohibida" delante de todos. En nada hay pecado, porque en verdad no existe pecado sino em la necedad del hombre al intentar sujetar la Naturaleza a sus normas o conveniencias. Pero este pueblo se quitó la montura impuesta por el colonizador europeo. La página del libro de la naturaleza que aquéllos arrancaron, le sirvió para reconstruir y dibujar el retrato de la familia del amerindio que se esforzaron por exterminar y borrar de la faz del planeta. Por eso los brasileiros son más apegados al gesto natural y espontáneo que los hace seres de la ternura, a pesar de la violencia que há presidido sus existências durante tanto tiempo.

Lo natural y espontáneo rige cada acto en sus relaciones diarias.No permiten que los prejuicios enquisten el gesto, amplio y sinusoidal, ni empastelen la mirada recta, dirigida al rostro del interlocutor, ni teminen por instalarse como quistes difíciles de erradicar. La civilización empieza por el sucio de la ropa y termina por levantar muros que luego se vuelven imposibles de derribar: los edificados dentro del ser humano en base a los prejuicios y las represiones morales más feroces y degradantes. Su antídoto es el humor, que ejerce la mayoría, aun sin conciencia de su sentido ejemplairazante para los retoños y de su poderosa eficácia para todos. El humor es otras de las fabulosas expresiones de la corriente, de doble circulación, que mantiene cantarinas las hojas del Arbol de la Vida del brasileiro común y corriente. En esta planta hay un doble sistema de circulación "sanguínea", con la diferencia que esta otra sangre entra, sube y sale siempre con la pureza de una sonrisa cordial, un apretón de mano o su descanso en el cuerpo de un amigo que se há visto desde lejos o por la televisión.Tal es la capacidad de este riñón de filtrar las impurezas que nos trae la civilización malsana, especialmente impuesta por los países del Norte.

Fortaleza y Belén

Cuando concluya la Gran Enciclopedia de la Alegría-con igual cantidad de tomos que de años vividos--, la Humanidad entera me postulará para el Premio Nóbel de la Sinceridad, que me será concedido por el Jurado que establezcan nuestros Pueblos del Sur, presidido por Brasil, debido a que he dedicado el 90 por ciento de sus páginas a este pueblo hermano que tanto ha sufrido y luchado por ser libre. Antes de me lo concedan, no me recato en reconocerme realmente como el tercer descubridor de América-el bribón de Colón fue todo un fiasco y Humboldt, en fin...--: al haber rectificado al antropólogo Darcy Ribeyro em su tierra, en su acertada, pero inexacta, postulación de la emergencia em nuestro continente de los "pueblos nuevos"; no, querido amigo Darcy: aquí surgió verdaderamente la Humanidad Nueva, se realizó el mito del hombre natural-- que tanto obsecó a los filósofos eurooccidentales-- patente en su vida en comunidades solidarias donde vivían aborígenes apalencados , muchas veces junto con los negros cimarrones, las cuales nunca pudieron ser vencidos.Qué raza cósmica ni un coño!:Humanidad sideral y fuerte como la simiente de la Jarina, el marfil vegetal forjado em las trincheras donde nacieron la idea de la Libertad y de la Independencia mucho antes de que los europeos las proclamaran en sus Revoluciones burguesas, asentadas en la fatídica industrialización y la explotación del trabajo esclavo, del obrero del Viejo Mundo y de los africanos engañados y encadenados doblemente, allá y en América. La Humanidad sideral, luchadora incansable por la liberación plena de la especie y abanderada imbatible de la felicidad absoluta de la criatura humana creada está em manos de este nicho vegetal, henchido de saberes ocultos e inexplorados, que es el Amazonas.

Recife

Brasil le aportó, durante largo tiempo, el pulmón verde por el que respiró la Humanidad entera. Era la floresta, en cuyo interior y alrededor de la cual, vivieron muchos pueblos em ecosistemas perfectamente autosustentables, pero luego --a partir del nefasto 12 de octubre de 1492-- sometidos luego a los procesos más inimaginables, primero, de extermínio físico y deculturación por parte del colonizador europeo y, más recientemente, a la invasión y ocupación de la cultura euro-anglo norteamericana, bajo cuya "tienda" enajenante conviven la mayoría de aquellas originales personas que habitaron estas tierras. A través de sus alvéolos, instalados em el tupido tejido, brota el oxigeno prodigioso de la poesia de estos árboles músicos, que todavia cantan, valiéndose de los instrumentos legados por nuestros ancestros más recónditos, el canto a la alegría de la vida, en tonos que los compositores y más reputados compositores y ejecutantes jamás lograron. La melodia vegetal taja nubes, se remonta al azul de un cielo em el que instala el sistema convectivo más perfecto, gracias al cual devuelve el água a la tierra, dramáticamente más reseca por efecto de la emisión de los letales gases que lanzan lãs maquilas industriales de los Nuevos Imperios y sus muertes rodantes que llamamos medios de transportación pública, especialmente las máguinas productoras permanentes de gas carbónico de la industria del automóvil.

Ipojuca, sede de la Feria Literaria internacional FLIPORTO (Porto de Galinhas)

El agua sigue cantando desde el Amazonas, a través de sus tuberías fraternas que son sus ríos, antes de irse a abrazar al salitre en los amplios deltas que desembocan en el Mar Caribe. La Humanidad orgullosa muestra su rostro "lustroso" y sus brazos sanos em esta porción minúscula del espacio donde se está representando el drama o la tragicomédia más punzante de cuantas se hayan puesto en escena en su historia; con lesta actitut muestra su capacidad renovada de resistência y lo hace con el deliberado propósito de seguir combatiendo a quienes han creado la Máquina Infernal para ensombrecerlo todo. Si Lametrie escribió L Homme Machine, ahora es preciso denunciar que estamos asistiendo a la puesta en circulación del málevolo juguete del nuevo Frankestein: La Humanidad Máquina. La Humanidad se salvará porque el hombre amazônico-con precisión científica lo defino: aquel que está consciente del riesgo y se enfrenta a la agresión al medio ambiente por todos los médios a su alcance-se está uniendo a los hombres no amazônicos (es decir, no suficientemente conscientes de La tragédia a la que nos enfrentamos) para no dejarla morir.

Ya sé lo que me espera al exponer el tema em la palestra: los c´riticos se me vendrán enciama para decirme que, oh escritor, su verdad literária no puede echar a um La aportada por lãs ciências naturales y exactas. Verdad a medias, lês respondo: unamos lãs dos o las tres "verdades" para que todos juntos ayudemos a visualizar y enfrentar mejor lãs realidades. Si conectamos los pueblos del Sur, com um grado mayor de conciencia, al Amazonas, temblarán los sujetos que actúan deliberadamente para levantar cortinas de humo para impedir que se tenga clara noción de lo que está sucediendo com El calentamiento global y lo que nos viene encima, para El fin del siglo, a lãs criatauras quer ahabitamos la Tierra como consecuencia de su efecto devastador: la mayoría seremos extinguidas, incluyendo la especie humana. Ellos deberán pagar la deuda eterna contraída con el planeta y, así, sus aliados, las oligarquias locales del pátio doméstico, se avergonzarán por su silencio cómplice y por no haberse opuesto ante el desmadre de las transnacionales ante las cuales han sonreído, com tal de que tinteneen las monedas en la bolsa.

El aporte del hombre americano, su capital constante expresado en su entusiasmo, alegría y espíritu guerrero caribe, harán que esa otra parte de la Humanidad aletargada por la sociedad de consumo despierte de una vez y por todas y saliendo de su sopor, marginalidad, silenciamiento y situación de impotencia por no poder decidir su destino, termine por levantar su voz de condena y se rebele. Las dos caras terminarán por convertirse em uma sola "moneda" cuya efígie será la del hombre amazônico que estamos aqui contribuyendo a perfilar con estas breves palabras.

De Brasil mientras tanto, saldrá el Congreso de los Pueblos Amazónicos, la voz de los pueblos del Sur para oponerse a la expoliación sufrida ayer y hoy, a lãs heridas irreparables causadas a la Madre Naturaleza y a todas sus criaturas, entre lãs que han puesto El ojo vigilante los aborígenes y afrodescendientes dispuestos, si es preciso, a empuñar las armas-las del juicio y lãs otras-antes que contemplar em silencio El Holocausto; frente, em fin de la pretensión de imponernos, com la soberbia habitual, El "mundo unipolar" que, despreciando, niega nuestro pasado de resistências y de luchas, nuestra historia tantas veces escamoteada, y El fondo de infinita biodiversidad y diversidad infintita dictada por nuestro poderosos espíritu creativo.

En Brasil, como lo hicieron antes las fuerzas trascendentes o sobrenaturales que nos animan y espolean en la pelea, por todas partes se abre paso el "hombre amazônico" que nos aporta el rayo de luz verde, tan necesario como el agua por la que se guerrea: El rayo de la esperanza por el avance logrado a costa de sacrifícios inmensos y porque quienes estaban dormidos, despertaron para siempre. Ha nacido una criatura que nos acompañará en la ruta del reencuentro y del paso unido, primero con nuestros ancestros originales de estas tierras y también con aquellos otros, tan importantes, que nos aportó el Africa herida, esquilmada,destrozada, pero siempre libre... Ante los ojos atónitos del europeo y del anglosajón, de la fusión, inteligente y creadora, y del entrecruzamiento y la apoteosis de ambos batientes surgimos al mundo, como corriente de um solo y gran Rio, o como el tronco enhiesto y viril del Arbol del Amazonas que muestra hoy al munod, desde Ipojuca, em medio de la realización de este FLIPORTO, el rostro nuevo, el brazo firme y el puñado cuajado de estrellas, em El arociris de pueblos sonosos y felices que nos complacemos ser los que habitamos esta tierra de promisión que llamamos América, del Rio Bravo a la Patagonia.

Jamás arriaremos la bandera entusiasta de sueños y alegrías, que lleva en alto este Árbol tropical Jarina, nave que entra al puerto seguro de la solidaridad y del espíritu rebelde de esta Humanidad, bella y creadora, que llamamos Amazonas.

*Escrito por el autor al llegar a Manaus y luego, en compañia del poeta brasileiro Thiago de Melo, durante su vuelo de Manaus a Recife "pasando por puntos intermedios", hasta asentarse en Ipojuca para participar en FLIPORTO 2008.
**José Millet es un escritor y antropólogo de Santiago de Cuba, fundador del Festival del Caribe y de la Casa del Caribe, donde trabajó hasta establecerse en Coro-Venezuela, donde dirige um Centro de investigaciones sociocultutales.


LAS TURAS EN VENEZUELA: SU VERDADERO Y PROFUNDO SENTIDO ANCESTRAL

Autor: JOSE MILLET

I.- Significado filosófico: cosmovisión y tratamiento de la Naturaleza.-

En estos días he estado recordando la copia de un audiovisual que grabamos en las celebraciones de Las Turas que tienen lugar en Moroturo, Estado Lara y la comparación que quisimos hacer entonces con un fenómeno semejante existente en Cuba, denominado Espiritismo de cordón. Desde la primera vez que asistí a estas celebraciones, se me hizo evidente la base étnica común, de definida raíz aborigen. Deseo concentrarme en la interpretación de esta expresión de alta espiritualidad distinguida como una de las más auténticas de Venezuela. Lamento que se sigan atropellando tradiciones ancestrales que nos remiten al pasado más remoto de la Humanidad por dos impulsos errados, cada uno de los cuales más dañino: por un lado, debido a la ignorancia y, por el otro, a la ligereza al tratar asuntos de extremo cuidado relacionados con la sensibilidad de un pueblo. Por el primero de ellos, se han asumido afirmaciones que todos repiten sin la más elemental y serena reflexión y a la comprobación de lo que la mayoría de la gente ha afirmado hasta aquí, mecánicamente. La primera afirmación es la que vemos en obras recientes y respetables, al alegar que Las Turas son o consisten en un baile o en un ritual. Ante las Turas, estamos en presencia de fragmentos de un todo --cuyo fondo no se visualiza nítidamente-- dotados de movimientos y de una dinámica que nos remiten a procesos simbólicos o a sistemas culturales en algunas comunidades lamentablemente debilitados. Específicamente en nuestra región, tenemos la suerte de contar con dignos exponentes, tanto humanos como espirituales, que nos permiten trabajar de caras a su fortalecimiento y a subrayar su trascendencia en muchos y complejos sentidos.

La segunda afirmación se refiere a los "instrumentos musicales" empleados por los tureros u otros miembros de estas comunidades para "interpretar" la música con que se acompañan los movimientos colectivos danzados que, en ocasiones, son ejecutados en parte de sus festividades: algunos distinguidos investigadores, como nuestro coterráneo Luis Arturo Domínguez, los reduce casi a las flautas de carrizo o de bambú y otros, a las de maíz. Hay que añadir los instrumentos en que pueden convertirse los seres vivos, como los propios cuerpos de los tureros cuando se desplazan, acompasadamente, alrededor, de las fuentes de agua, de algún árbol o del espacio sagrado-presidido por un altar de ofrendas frutales con una cruz en el centro-denominado "patio de las turas", semejando danzantes concentrados en su comunicación con las fuerzas trascendentes, ubicadas en la tierra que pisan o que se encuentran en algunos puntos del universo. Asimismo, es tal vez más significativo el empleo de "instrumentos musicales" derivados de seres muertos, como el cráneo astado de venado en cuyo orificio se sopla para producir un sonido único. De modo que la Naturaleza queda plenamente adoptada como el escenario ideal donde tiene lugar estas celebraciones que se realizan cíclicamente, en ocasión del cambio de las estaciones o ciclos astrales, al amparo de la relación íntima y permanente de todo lo que se mueve en la Tierra con el cosmos.

¿Qué son Las Turas realmente, pues? En la visión del común de la gente, son los elementos formales externos que se presentan, en sitios públicos de ciertas comunidades, durante sus celebraciones anuales: el mal denominado "baile de las turas" y los ritos que acompañan a aquéllas. Pero más allá de las apariencias, con Las Turas nos enfrentamos a las huellas y evidencias de un conjunto coherente y unificado de símbolos que es necesario interpretar, porque nos remiten a un estadio muy antiguo de la vida del hombre encima del planeta. Hablo de símbolos, pero también de significados y patrones de comportamiento de la criatura humana que se traducen en el tipo de relación establecida con el resto de los seres vivos que cohabitaban con ella-como las plantas y animales--; hablo de un pensamiento centrado en el mito del nacimiento del Hombre de una planta: el maíz, que aunque nos ha llegado algo fragmentado es uno de los más ricos, complejos y diversos de cuantos formaban parte del mosaico de las diversas culturas originales que existían aquí y que se pusieron en contacto e intercambiaron entre sí en nuestras tierras "americanas", mucho antes de la invasión del conquistador europeo que terminó por dominar a los pueblos nativos que las habitaban a su llegada.

El tema de Las Turas nos obliga a tratar el proceso de transculturación que tuvo lugar a partir del contacto de los pueblos nativos del continente con los que vinieron del Viejo Continente, lo cual nos remite, de paso, a todo lo que sobrevino durante el período de la conquista y de la colonización foránea con sus correspondientes secuelas del etnocidio y el genocidio de los aborígenes. El intercambio de bienes materiales y culturales cubrió todas los ámbitos y esferas de la vida social y fue particularmente intenso, sostenido y transformador en cuanto a valores y creencias, muy manifiestos en algunos elementos que pueden ser apreciados en los espacios sagrados de los tureros, tanto en los altares colocados en el interior de sus casas como en los "patios de las turas". Un ejemplo elocuente nos lo ofrece todo el rito de confección, reparto e ingestión de la chicha, bebida hecha a base de maíz que el elemento simbólico más caracterizador de la comunidad de los tureros.

Las Turas pueden ser vistas también como la expresión de agradecimiento y bendición de las cosechas anuales obtenidas por los tureros que son, en su mayoría, ciertamente agricultores generalmente de conucos, aunque existen entre ellos trapicheros y, en un alto por ciento, obreros agrícolas. Existe un fuerte vínculo entre la actividad económica apuntada con la praxis espiritual y hasta cierto punto religiosa turera, como puede apreciarse en el diagrama en el diagrama de la elaboración artesanal de la chicha que colocamos como parte del presente texto. La palabra tura es identificada con el maíz y, en efecto, en cierto modo existe esa identidad, pero Las turas abarcan un modo de vida y estilo que tienen en las celebraciones cíclicas uno de sus momentos más representativos. Pero una vez más debemos evitar tomar la parte por el todo, al hacer esa identificación mecánica parecería que seguimos manejándonos en la pura exterioridad del fenómeno, que es mucho más profundo y abarcador. En efecto, Las Turas envuelven todo el espacio cósmicamente concebido e imaginable, en el que están, en primer plano, los seres vivos-es decir, el hombre, las plantas y los animales-- y, asimismo, con igual o mayor peso determinante, las fuerzas y principios fecundantes propios de la Naturaleza, invisibles, que posibilitan la vida de esos mismos seres, su creación y reproducción encima de este planeta que denominamos Tierra. No es sólo, pues, a la Madre Tierra a la que se le rinde reconocimiento en estas celebraciones, sino también, y en no menor medida, a los principios que hacen posible su fertilidad y que, en su seno, se continúe la existencia, sea la humana o la de otras criaturas como las arriba mencionadas. Es correcto decir que se venera la cosecha, con el impulso propiciatorio adicional de que sean colocados todos los elementos necesarios para que el Dador nos vuelva a conceder igual merecimiento en especies comestibles y en bienestar espiritual.

2.- La comunidad turera de San Pedro de la Parroquia Mapararí cuenta su historia.

Las entrevistas que le hiciéramos, a partir del año 2006, a Ángel Colina y a José Castillo, dos de los directivos principales de Las Turas, perteneciente a la comunidad San Pedro de Mapararí, nos han proporcionado una valiosa información que transcribimos a continuación, acompañada de algunos comentarios.

El 5 de enero de 2004, se legaliza la Fundación que lleva el nombre de José Cecilio Salas, fallecido en 1977, y considerado uno de los capataces que mantuvo durante largo tiempo esta tradición indígena, que ellos asocian a las comunidades étnicas de origen ayamán. Al final, al pie de página, colocaremos la relación de sus miembros fundadores, aportada en las entrevistas y que ha sido avalada por varios miembros de la propia comunidad durante algunas de nuestras numerosas visitas a San Pedro*.

Cuando les preguntamos quiénes fueron los primeros capataces, nombraron al mencionado Cecilio Salas y a Rodolfo Garcés, su actual capataz, e identificaron como sus reinas más antiguas a Engracia de Yugurí, fallecida a los 78 años, y a Marcelina Antequera, quien aún ejerce esta función.

En cuanto a la "composición organológica" o conjunto de instrumentos musicales empleados, resulta de mucho interés la relación de los instrumentos que identifican como los propios de Las Turas, a los que se asocian los siguientes nombres de quienes los ejecutan:

-Flauta Tura Macho: Hipólito Casiano Castillo
-Flauta Tura Hembra: Rodolfo Garcés
-Cacho Mayor: Rafael Molleda
-Cacho Menor: Martín Garcés
-Cacho Mediano: Ángel Colina
-Cacho Pequeño: Simón Castillo, Enrique Castillo
-Maracas: José Castillo, Yovanny Colina

Las turas es vista por el común del venezolano como un "baile", en tanto se producen numerosos movimientos coreográficos realizados al compás característico de los instrumentos musicales que acompañan a estas celebraciones. A continuación figuran los nombres de los danzantes de esta comunidad: Laudelina Castillo de Garcés, Elicia Castillo, Paula Garcés, Lourdes Antequera, Flora Robertis, Carla Antequera, Morelis Antequera, Emérita Colina, Elita Mora, Dominga Garcés y Adelaida Mora

2.1 Calendario de las celebraciones tureras.-

Al año, sus miembros pautan dos fechas para la realización de Las Turas: la primera, el 29 de junio, por motivo de la celebración católica de San Pedro y ocasión en que precisamente esta comunidad se ha esforzado por hacerse de un espacio de encuentro entre las comunidades de los Estados Falcón, Lara y Portuguesa; donde se ha mantenido viva esta raíz aborigen venezolana. A este espacio lo denominan "Día de la Fraternidad Turera", por cuanto se caracteriza como un compartir entre hermanos, ideas y experiencias dirigidas al fortalecimiento de estas tradiciones.

La segunda celebración la realizan el 23 y 24 de septiembre, en ocasión de la fiesta dedicada a la Virgen de las Mercedes. Nos llamó la atención que se los tureros de San Pedro se han esforzado por añadir una tercera fecha de festividad: la del 7 de Abril, como "Día del Aborigen Ayamán". En esta comunidad resulta significativa la voluntad de un porcentaje elevado de sus miembros de reivindicar su raíz ancestral, definiendo claramente que esta comunidad proviene de los grupos étnicos ayamanes.

3.- Dimensión telúrica y cósmica de estas celebraciones: las turas como círculo mágico.

Muchos de los miembros de la comunidad de San Pedro que hemos entrevistado, afirman que Las Turas es una festividad agrícola en que se invocan las fuerzas reproductoras de la naturaleza para que propicien que la tierra sea fertilizada: que acepte la semilla en su seno mediante una cópula. Esta intervención garantiza la siembra. Se produce en el período de equinoccio de primavera, en marzo, cuando las condiciones climatológicas son favorables a la actividad agrícola y durante el equinoccio de otoño, en el mes de septiembre. ¿A quién se le rinde culto? ¿A esas fuerzas propiciatorias de la fertilidad y a la propia tierra? Al todo: a las fuerzas que se apropian de los miembros de la comunidad humana, a los animales y plantas, permitiendo que se conviertan en un sujeto colectivo, sin olvidarse de los espíritus ancestrales ni de los muertos; representados respectivamente por las flautas de carrizo, maracas y los cachos de venado.

La fecha de estas celebraciones tureras se enmarcan con los períodos del año marcados por el cambio de las estaciones: en mayo, cuando la primavera rompe con el período de las lluvias, la vegetación renace y el verdor de las plantas se extiende por todo el campo. Viendo las turas como un Proceso productivo, el equivalente a la unidad existente entre La Tura macho y La Tura hembra, podría encontrarse en la unión de la pareja formada por el Capataz y La Reina de Las Turas. Esta unión podrías ser interpretada como la cópula entre seres de sexo opuesto que derraman el semen que alentará a la tierra a recibir en su seno la semilla. Este "matrimonio espiritual" tiene el simbolismo del cielo eterno de la regeneración de la naturaleza, no regido por las leyes de los hombres.

La segunda época evoca su opuesto: la muerte, con ausencia del verdor reinante en la Primavera, de la fronda coronada en flores de intensos colores, la caída de las hojas y el anuncio del frío, o si no, de la humedad que estremece los cuerpos. De ahí que, en esta otra época, los frutos cosechados deberán ser almacenados para conservarlos y usarlos en caso de que sobrevenga una temporada inclemente. Aun cuando en Venezuela no exista la sucesión indicada de las estaciones, igual el ciclo de las lluvias pone la pauta. Salvo condiciones climáticas no habituales, los ciclos lluvioso y secos pueden tomarse como regulares, y por tanto, referentes bastante seguros.

En los eventos realizados durante esta conmemoración festiva anual se manifiesta todo un simbolismo. La marcha india de los tureros atraviesa los campos donde viven y se dirige directamente a la fuente de agua: exactamente al ojo de agua, de donde nace la vida. Se atraviesa la poza y se adentra en el fondo de una cueva donde viven los espíritus, justo en "el nacimiento". Se les reconoce así como indispensables dadores de dones esenciales, por cuanto si no existiesen o no dejaran que de su seno fluyese el líquido vital, ¿podríamos hablar acaso de agricultura?

La siguiente estación permite la comunicación con los espíritus que moran en la corteza terrestre. Activadas las mencionadas entidades acuáticas, se procederá a "despertar" a la madre tierra, empleando los procedimientos acostumbrados de las turas: ensalmes, invocaciones y cantos, acompañados de sones de flautas de carrizo y de cachos. La convocatoria a los poderes ocultos, también alcanza a los insomnes gigantes que descansan, de pie, encima de la superficie sólida: el círculo de los tureros se desplaza alrededor de un árbol acompañado de su música y de los característicos movimientos corporales. Aquì resalta la función exacta de las flautas: avisar al oído de las plantas, mediante el estremecimiento de su sonido, que debe activarse su capacidad reproductiva, el flujo de la savia, su ascenso a los gajos y fronda.

La voz venezolana cacho designa al asta de un animal y sustituye, en este caso, a la calavera de venado usada como instrumento musical aerófano, que aporta y subraya lo opuesto o el polo negativo a la vida, o sea, la referencia explícita a la muerte. La puesta del juego de los contrarios que conviven en un mismo plano, escenario y tiempo es una especie de recordatorio o vínculo con el más allá. En definitiva, también es lo que motoriza la existencia al recordar lo que acontece permanentemente en la Naturaleza, alo cual parecemos estar ajenos los humanos. Se invocan también con ello nuestra pertenencia al reino animal: no hay, pues , nada de macabro en los sones alusivos a aves conocidas en sones donde interviene esa calavera astada. Creo que adicionalmente debe indagarse en el llamado a una arista de agresividad representado por los pájaros invocados en los sones de turas , a la lidia eterna, que caracteriza a estos inquietos y bulliciosos animales.

El mencionado simbolismo remite a un sistema de círculos concéntricos que parte de la fuente hídrica-el enigmático ojo de agua-, se traslada a la parte sólida contigua a la poza y a la cueva, donde moran otros espíritus arbóreos y de la fauna, hasta desplazarse a un destino final: el de los seres humanos, cuando la comitiva llega al centro poblado que es la comunidad turera. Pero, concentremos la atención para que no se nos escape la definición del espacio sagrado inicial, caracterizado por la ausencia de fronteras entre los distintos estados de la materia, que se entrelazan, interponen e interactúan en un juego donde intervienen los seres invisibles y fuerzas que habitan en el agua, la tierra y el aire.

¿Qué aporta? ¿Cuál es la función y el sentido del traslado de los tureros, desde el espacio sagrado en que se produce o tiene lugar el encuentro inicial de esos tres importantes elementos a otro espacio, en este caso habitado por otros seres vivos que somos los humanos? Integrarlos en el "todo" de la naturaleza para que puedan funcionar en él como se quiere, a fin de alcanzar todas las metas propuestas, tanto el activa las fuerzas de la naturaleza convocadas, como las otras que puedan aportar otras criaturas del reino, en donde viven, fluyen o interactúan otros espíritus, por ejemplo, los de sus ancestros, totémicos familiares o comunitarios. De ahí que los tureros se esfuercen en llevar la relación detallada de cuanto aconteció en el pasado, y la traigan al presente como para rendirles a todos esos seres y fuerzas respeto.

También en el interior de la organización humana acuden y fluyen diferentes tipos de energía, dados por muchos elementos y eventos que en dichos espacios tienen lugar. Disponen de los frutos de la cosecha y los procesan para distribuirlos en determinados momentos de la celebración. Basta sólo con captar el significado de la presencia, empleo y dominio del fuego sitúa a los tureros por encima del resto de otras especies de su propio reino animal. Este último elemento nos permite adelantar algunas ideas que permitirán darle la ubicación aproximada y función que este postrer espacio tiene.

El movimiento del sistema de círculos concéntricos se detiene en un espacio abierto, en el patio de la casa o denominado "Patio de Las Turas", restrictivamente hablando. Nuevamente estamos en presencia de otro espacio sagrado: en su centro una cruz, con los diversos sentidos que ella tiene, en su relación con el corte de los espacios y su asociación con la muerte; alrededor de ella, los frutos de la cosecha, obtenidos normalmente en el conuco local perteneciente a un turero. Entre los frutos mostrados destaca el maíz, en este caso la planta-dios que se ha sacrificado- para que su cuerpo y su espíritu sean compartidos por cada uno de los individuos que integran la comunidad turera y los invitados asistentes. El acto de consumo en colectivo, cerrado y unido, del tótem (maíz: turas) del que nacimos, es sólo un episodio de ese movimiento rítmico y acompasado, del que cada cual participa con conciencia más o menos clara y aquí nos esforzamos por aprehender e interpretar.

La cruz como referente de la religión judeo-cristiana, nada tiene que ver con los grupos y comunidades étnicas que poblaron nuestro continente y se mantuvieron en el mundo antes de la existencia de Cristo. Pero su ubicación en el "patio turero" es una clara remisión al carácter social al que hemos arribado en esta tercera "estación". No se trata de un espacio más, de los existentes en estos vastos ámbitos rurales, sino de uno marcado por un tipo de organización social específica: la humana, en este caso de clara raíz nativo o aborigen..

* La "Fundación Cultural José Cecilio Salas" tuvo como fundadores a los siguientes tureros: Ángel Custodio Colina, José de Los Santos Castillo, Nelson Antonio Matute, Carlita Coromoto Antequera, Lisandro Rafael Antequera, Eddie Santos Páez, Rafael Ramón Rivero, Rafael Simón Chirino, María Lourdes Antequera, Marcelina del Carmen Antequera, Morelis del Carmen Antequera, Rafael José Molleda, Cecilio Antonio Castillo, Alida María Chirino, Martín Ramón Garcés, Salvador Vásquez, Dominga Ramona Garcés, Aureliana del Carmen Hernández, Carmen Lucía Acosta, Emérita Colina de Martínez, Adelaida del Carmen Mora, Elita Ramona Mora, Gloria Josefina Rivero, Clan Antonio Rivero, Paulita Chirino, Flora Robertiz, José Luis Garcés, Yolanda Antequera..

J.Millet (milletjb2007@gmail.com)

Coro, ciudad Patrimonio de la Humanidad (UNESCO, 1993), septiembre 2.2008.
República Bolivariana de Venezuela.-

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