Artículos
y Reportajes: Sobre Antropología hispanoamericana
Por José
Millet, estudioso cubano e itinerante americano
La Humanidad
Amazónica o en la nuez de la palmera Jarina*
Al poeta brasilerio
Thiago de Melo, por sus invaluables enseñanzas desde Manaus
y en Ipojuca /aguas negras, en tupí-guaraní/
Manaus, la
Casa del Hombre
Tenemos el
orgullo de vivir em Manaus, reza la enorme valla em colores,
cuyo significado va más allá de la importancia
del enclave industrial, comercial y turístico que promueve.
Acabo de pisar la "tierra prometida", procedente de
Venezuela, donde hace poco presencié la actuación
de una compañía de danza de este enigmático
país que visito por primera vez. También era la
primera vez que los "quietos" habitantes de Coro-ciudad
Patrimonio de la Humnanidad donde vivo-- se enfrentaban a un
fenómeno como el del canto, la danza y la música
com sello exclusivo de esta tierra que no tiene parigual em América.
"Tanto estudio!, para qué?,, diría mi madre,
en actitud protectora, desde la mansión de los espíritus
donde mora, al verme en esta actitud de desarme absoluto ante
la expresión espiritual de un pueblo que debía
conocer antes por mis casi 30 años de estudios ininterrumpidos
sobre el Caribe.
Pero heme aqui
em Tierra Firme, nuevamente en mi humildad de escolar sencillo,
como en los inicios de mis estúdios filosóficos,
en la ciudad de Santiago de Cuba-- que algunos denominan la Capital
cultural de la región caribeña-,donde un grupo
de amigos, recién graduadoa de la Universidad, nos zambullimos
en la institución Taller Cultural a determinar el aporte
de África en nuestra cultura nacional, de lo cual acabo
de hablar em un memorable seminario realizado en Cartagena de
Indias.
Pensando en
la identidad del coriano sobre la que he escrito un artículo,
la diferencia salta a la vista: la alegría!, casi grito,
al ver a unas crianzas echarse casi una ducha en el sanitario
del aeropuerto internacional Eduardo Gomes, de la capital del
Amazonas por donde He arribado. Hacen de las suyas como un par
de pícaros, se desplazan por las escaleras eléctricas
y ríen cuando les increpo en mi mezcla de portuñol
aprendido em mis viajes por Angola y Portugal, hace muchos años.
Aprovechan el descuido de sus padres, la gente no les regaña...El
orgullo es por esa alegría que define a estas gentes,
de trato amable, al punto de parecernos haber convivido com ellas
siempre. Esa alegría se expresa de múltiples maneras
y medios de todos los tipos, por ejmplo, en la sonrisa amplia
y espléndida, que mantiene el rostro sereno y sosegado,
pero transido de placer que observo cuando paseo fuera del puente
aéreo. La sustentabilidad del espíritu, me dice
al oido el filósofo... La mirada, con destellos de luz
em el coello que viene de lo más profundo del ser de este
"país de los contrastes" violentos, al que muchos
forasteros disfrutan sin entenderlo. Como se sostiene el cuerpo
de esa joven anclada en un sitio, y voltea la cabeza grácilmente
como columpiaría el viento cualquier palmera en la estación
de las lluvias.La cabeza corona el monumento hecho por los destellos
del Amazonas, el verdadero país que casi nadie visualiza
en las geografías al uso, a cuya quietud "majestuosa"
se le impuso el sentido de la ritmacidad traída por los
africanos.
Una chica,
de rostro complaciente, me muestra la "noz de Yarina",
la semilla prodigiosa de uma palmera amazónica. El marfil
vegetal, con su ritmo y su sonido de lo profundo del ser, !?qué
mejor imagen para definir al brasileiro?!. Ese encuentro de líquidos-saberes
infinitos aportados por los pueblos amerindios representado en
la savia que recorre el tronco y la ritmática africana
que columpia sus ramas--, en los grandes espacios habitados por
bosques inancabables que mi vista no alcanzaba a abarcas desde
el cielo, con ríos que se confunden com oceános;
su circulación constante, luego de entrenzarse y ser uno,
por el el tronco del Gran Arbol que-quién lo duda-- es
Brasil, apartando las miserias materiales, las guerras y el hambre...?habré
econtrado el enigma de la voz de un Chico Mendes sembrándose
em el corazón de las multitudes o la voracidad de la música
cuando quema los cuerpos em la armonía del desplazamiento
o los saltos enlanzados de la copeira...? El Amazonas creó
al Hombre que-así lo creo-nació em Africa, pero
adquirió su dimensión de totalidad telúrica
en donde hoy estamos viviendo sus hijos. Terminó por dibujarle
su perfil definitivo al darle la completitud boiotípica
y espiritual de los que carecía, como la palabra y la
musicalidad profunda, cargada de ideas y encantos, venidos de
lo profundo de esos montes sin fronteras.
Vuelvo a la
nuez. Esos fluidos, concluyo, son la sustancia fundacional de
la que está hecho el brasileiro, según mi modesta
apreciación de recién llegado. Brasil es el resumen-en
cada partícula y en el Todo-de los pueblos que habitamos
América y de buena parte de su historia, la que no se
ha escrito sino em las páginas del libro de la naturaleza,
del que habló José Martí, y de la otra que
el viento lee en las páginas escritas y los internautas,
como yo, en el espacio digital. Resumen, pues, de lo mejor de
la Humanidad, hecho por no sé por quien, en verdad debo
esforzarme más en aveiguarlo, con el aliento creador del
parto de los montes del Amazonas y la partera de sus venas abiertas,
que son sus ríos profundos que nos llevaron a los caribes,
primero a las costas del Norte de América del Sur y, luego,
a nuestras islas dolorosas del Mar Caribe.
Al retomar
la imagen de la joven que me transmitía ese "aire"
en su posición estática, habría que construir
uma Estética del Movimiento Humano para poder acercarnos
a la identidad brasileira, aclarando, em su mera exterioridad
ontológica. Un escaner sería ideal para introspectar-palmo
a palmo, región por región-los elementos básicos
de un teorema que muchos formulan con los datos de lo visto,
dejando escapar la liebre, distante del frenesí de la
danza y de la patada certera que coloca el balón em el
interior de la portería contraria para hacer de Pelé
un ídolo mundial.Los árboles del Amazonas tajan
nubes, atraviesan cúmulos en movimiento e, interponéondeose
a las tempestades, han establecido una comunicación ancestral
con los planetas que van dando coses por el cielo.Es lo que explica
la calidad de los líquidos que circulan em su interior
y los saberes de esos pueblos nacidos al pie y que han extraido
siempre de ellos sus remedios, conocimientos y poderes com los
que han logrado sobrevivir a las catástrofes a lãs
que se lês há sometido.
La brasileiridad...?acaso
no nos vino de aquella estrella con su cola cargada de animales
de fuego que confundimos com un dios? Nuevamente preguntemos
a esos árboles que hacen de la noche un espacio perpetuo
que no mide ningún reloj de tiempo: ? Acaso las estrellas
no nos guiñaron el ojo la vez que el Gran /Arquitecto
lo creó todo? En aquella memorable ocasión,por
tratarse de este mundo, fue otro el Creador el que sacó
del vientre de la Madre Tierra, poblada ya por otras craituras
de distinta índole, a una criatura especial que bautizó
com el gentilicio de brasileiro.Entonces, estoy obligado como
etnólogo a explicar: otra inteligencia, no lógica
ni racional, sino intuitiva como la de la partera, llevó
a invertir los papeles en el reparto de las "virtudes"
de las criaturas que aventó com su soplo amazónico
por el mundo. En efecto, otro fue el sentido de la creación
que animaba la constelación Tierra-Arboles-Planetas-galaxia,
diría un científico si estuviera leyendo o escuchando
lo que estoy diciendo-de la cual se derivó todo. La materi
fue también distinta a la empleada por el Dios que construyó
la geneología judeo cristiana durante los siete días
que duró aquello: de ahí que la Eva brasileira
no se ruboriza ni teme mostrar su cuerpo desnudo ni comer la
fruta "prohibida" delante de todos. En nada hay pecado,
porque en verdad no existe pecado sino em la necedad del hombre
al intentar sujetar la Naturaleza a sus normas o conveniencias.
Pero este pueblo se quitó la montura impuesta por el colonizador
europeo. La página del libro de la naturaleza que aquéllos
arrancaron, le sirvió para reconstruir y dibujar el retrato
de la familia del amerindio que se esforzaron por exterminar
y borrar de la faz del planeta. Por eso los brasileiros son más
apegados al gesto natural y espontáneo que los hace seres
de la ternura, a pesar de la violencia que há presidido
sus existências durante tanto tiempo.
Lo natural
y espontáneo rige cada acto en sus relaciones diarias.No
permiten que los prejuicios enquisten el gesto, amplio y sinusoidal,
ni empastelen la mirada recta, dirigida al rostro del interlocutor,
ni teminen por instalarse como quistes difíciles de erradicar.
La civilización empieza por el sucio de la ropa y termina
por levantar muros que luego se vuelven imposibles de derribar:
los edificados dentro del ser humano en base a los prejuicios
y las represiones morales más feroces y degradantes. Su
antídoto es el humor, que ejerce la mayoría, aun
sin conciencia de su sentido ejemplairazante para los retoños
y de su poderosa eficácia para todos. El humor es otras
de las fabulosas expresiones de la corriente, de doble circulación,
que mantiene cantarinas las hojas del Arbol de la Vida del brasileiro
común y corriente. En esta planta hay un doble sistema
de circulación "sanguínea", con la diferencia
que esta otra sangre entra, sube y sale siempre con la pureza
de una sonrisa cordial, un apretón de mano o su descanso
en el cuerpo de un amigo que se há visto desde lejos o
por la televisión.Tal es la capacidad de este riñón
de filtrar las impurezas que nos trae la civilización
malsana, especialmente impuesta por los países del Norte.
Fortaleza y
Belén
Cuando concluya
la Gran Enciclopedia de la Alegría-con igual cantidad
de tomos que de años vividos--, la Humanidad entera me
postulará para el Premio Nóbel de la Sinceridad,
que me será concedido por el Jurado que establezcan nuestros
Pueblos del Sur, presidido por Brasil, debido a que he dedicado
el 90 por ciento de sus páginas a este pueblo hermano
que tanto ha sufrido y luchado por ser libre. Antes de me lo
concedan, no me recato en reconocerme realmente como el tercer
descubridor de América-el bribón de Colón
fue todo un fiasco y Humboldt, en fin...--: al haber rectificado
al antropólogo Darcy Ribeyro em su tierra, en su acertada,
pero inexacta, postulación de la emergencia em nuestro
continente de los "pueblos nuevos"; no, querido amigo
Darcy: aquí surgió verdaderamente la Humanidad
Nueva, se realizó el mito del hombre natural-- que tanto
obsecó a los filósofos eurooccidentales-- patente
en su vida en comunidades solidarias donde vivían aborígenes
apalencados , muchas veces junto con los negros cimarrones, las
cuales nunca pudieron ser vencidos.Qué raza cósmica
ni un coño!:Humanidad sideral y fuerte como la simiente
de la Jarina, el marfil vegetal forjado em las trincheras donde
nacieron la idea de la Libertad y de la Independencia mucho antes
de que los europeos las proclamaran en sus Revoluciones burguesas,
asentadas en la fatídica industrialización y la
explotación del trabajo esclavo, del obrero del Viejo
Mundo y de los africanos engañados y encadenados doblemente,
allá y en América. La Humanidad sideral, luchadora
incansable por la liberación plena de la especie y abanderada
imbatible de la felicidad absoluta de la criatura humana creada
está em manos de este nicho vegetal, henchido de saberes
ocultos e inexplorados, que es el Amazonas.
Recife
Brasil le aportó,
durante largo tiempo, el pulmón verde por el que respiró
la Humanidad entera. Era la floresta, en cuyo interior y alrededor
de la cual, vivieron muchos pueblos em ecosistemas perfectamente
autosustentables, pero luego --a partir del nefasto 12 de octubre
de 1492-- sometidos luego a los procesos más inimaginables,
primero, de extermínio físico y deculturación
por parte del colonizador europeo y, más recientemente,
a la invasión y ocupación de la cultura euro-anglo
norteamericana, bajo cuya "tienda" enajenante conviven
la mayoría de aquellas originales personas que habitaron
estas tierras. A través de sus alvéolos, instalados
em el tupido tejido, brota el oxigeno prodigioso de la poesia
de estos árboles músicos, que todavia cantan, valiéndose
de los instrumentos legados por nuestros ancestros más
recónditos, el canto a la alegría de la vida, en
tonos que los compositores y más reputados compositores
y ejecutantes jamás lograron. La melodia vegetal taja
nubes, se remonta al azul de un cielo em el que instala el sistema
convectivo más perfecto, gracias al cual devuelve el
água a la tierra, dramáticamente más reseca
por efecto de la emisión de los letales gases que lanzan
lãs maquilas industriales de los Nuevos Imperios y sus
muertes rodantes que llamamos medios de transportación
pública, especialmente las máguinas productoras
permanentes de gas carbónico de la industria del automóvil.
Ipojuca, sede
de la Feria Literaria internacional FLIPORTO (Porto de Galinhas)
El agua sigue
cantando desde el Amazonas, a través de sus tuberías
fraternas que son sus ríos, antes de irse a abrazar al
salitre en los amplios deltas que desembocan en el Mar Caribe.
La Humanidad orgullosa muestra su rostro "lustroso"
y sus brazos sanos em esta porción minúscula del
espacio donde se está representando el drama o la tragicomédia
más punzante de cuantas se hayan puesto en escena en su
historia; con lesta actitut muestra su capacidad renovada de
resistência y lo hace con el deliberado propósito
de seguir combatiendo a quienes han creado la Máquina
Infernal para ensombrecerlo todo. Si Lametrie escribió
L Homme Machine, ahora es preciso denunciar que estamos asistiendo
a la puesta en circulación del málevolo juguete
del nuevo Frankestein: La Humanidad Máquina. La Humanidad
se salvará porque el hombre amazônico-con precisión
científica lo defino: aquel que está consciente
del riesgo y se enfrenta a la agresión al medio ambiente
por todos los médios a su alcance-se está uniendo
a los hombres no amazônicos (es decir, no suficientemente
conscientes de La tragédia a la que nos enfrentamos) para
no dejarla morir.
Ya sé
lo que me espera al exponer el tema em la palestra: los c´riticos
se me vendrán enciama para decirme que, oh escritor, su
verdad literária no puede echar a um La aportada por lãs
ciências naturales y exactas. Verdad a medias, lês
respondo: unamos lãs dos o las tres "verdades"
para que todos juntos ayudemos a visualizar y enfrentar mejor
lãs realidades. Si conectamos los pueblos del Sur, com
um grado mayor de conciencia, al Amazonas, temblarán los
sujetos que actúan deliberadamente para levantar cortinas
de humo para impedir que se tenga clara noción de lo que
está sucediendo com El calentamiento global y lo que
nos viene encima, para El fin del siglo, a lãs criatauras
quer ahabitamos la Tierra como consecuencia de su efecto devastador:
la mayoría seremos extinguidas, incluyendo la especie
humana. Ellos deberán pagar la deuda eterna contraída
con el planeta y, así, sus aliados, las oligarquias locales
del pátio doméstico, se avergonzarán por
su silencio cómplice y por no haberse opuesto ante el
desmadre de las transnacionales ante las cuales han sonreído,
com tal de que tinteneen las monedas en la bolsa.
El aporte del
hombre americano, su capital constante expresado en su entusiasmo,
alegría y espíritu guerrero caribe, harán
que esa otra parte de la Humanidad aletargada por la sociedad
de consumo despierte de una vez y por todas y saliendo de su
sopor, marginalidad, silenciamiento y situación de impotencia
por no poder decidir su destino, termine por levantar su voz
de condena y se rebele. Las dos caras terminarán por convertirse
em uma sola "moneda" cuya efígie será
la del hombre amazônico que estamos aqui contribuyendo
a perfilar con estas breves palabras.
De Brasil mientras
tanto, saldrá el Congreso de los Pueblos Amazónicos,
la voz de los pueblos del Sur para oponerse a la expoliación
sufrida ayer y hoy, a lãs heridas irreparables causadas
a la Madre Naturaleza y a todas sus criaturas, entre lãs
que han puesto El ojo vigilante los aborígenes y afrodescendientes
dispuestos, si es preciso, a empuñar las armas-las del
juicio y lãs otras-antes que contemplar em silencio El
Holocausto; frente, em fin de la pretensión de imponernos,
com la soberbia habitual, El "mundo unipolar" que,
despreciando, niega nuestro pasado de resistências y de
luchas, nuestra historia tantas veces escamoteada, y El fondo
de infinita biodiversidad y diversidad infintita dictada por
nuestro poderosos espíritu creativo.
En Brasil,
como lo hicieron antes las fuerzas trascendentes o sobrenaturales
que nos animan y espolean en la pelea, por todas partes se abre
paso el "hombre amazônico" que nos aporta el
rayo de luz verde, tan necesario como el agua por la que se guerrea:
El rayo de la esperanza por el avance logrado a costa de sacrifícios
inmensos y porque quienes estaban dormidos, despertaron para
siempre. Ha nacido una criatura que nos acompañará
en la ruta del reencuentro y del paso unido, primero con nuestros
ancestros originales de estas tierras y también con aquellos
otros, tan importantes, que nos aportó el Africa herida,
esquilmada,destrozada, pero siempre libre... Ante los ojos atónitos
del europeo y del anglosajón, de la fusión, inteligente
y creadora, y del entrecruzamiento y la apoteosis de ambos batientes
surgimos al mundo, como corriente de um solo y gran Rio, o como
el tronco enhiesto y viril del Arbol del Amazonas que muestra
hoy al munod, desde Ipojuca, em medio de la realización
de este FLIPORTO, el rostro nuevo, el brazo firme y el puñado
cuajado de estrellas, em El arociris de pueblos sonosos y felices
que nos complacemos ser los que habitamos esta tierra de promisión
que llamamos América, del Rio Bravo a la Patagonia.
Jamás
arriaremos la bandera entusiasta de sueños y alegrías,
que lleva en alto este Árbol tropical Jarina, nave que
entra al puerto seguro de la solidaridad y del espíritu
rebelde de esta Humanidad, bella y creadora, que llamamos Amazonas.
*Escrito por
el autor al llegar a Manaus y luego, en compañia del poeta
brasileiro Thiago de Melo, durante su vuelo de Manaus a Recife
"pasando por puntos intermedios", hasta asentarse en
Ipojuca para participar en FLIPORTO 2008.
**José Millet es un escritor y antropólogo de Santiago
de Cuba, fundador del Festival del Caribe y de la Casa del Caribe,
donde trabajó hasta establecerse en Coro-Venezuela, donde
dirige um Centro de investigaciones sociocultutales.
LAS TURAS EN VENEZUELA:
SU VERDADERO Y PROFUNDO SENTIDO ANCESTRAL
Autor: JOSE
MILLET
I.- Significado filosófico: cosmovisión y tratamiento
de la Naturaleza.-
En estos días he estado recordando la copia de un audiovisual
que grabamos en las celebraciones de Las Turas que tienen lugar
en Moroturo, Estado Lara y la comparación que quisimos
hacer entonces con un fenómeno semejante existente en
Cuba, denominado Espiritismo de cordón. Desde la primera
vez que asistí a estas celebraciones, se me hizo evidente
la base étnica común, de definida raíz aborigen.
Deseo concentrarme en la interpretación de esta expresión
de alta espiritualidad distinguida como una de las más
auténticas de Venezuela. Lamento que se sigan atropellando
tradiciones ancestrales que nos remiten al pasado más
remoto de la Humanidad por dos impulsos errados, cada uno de
los cuales más dañino: por un lado, debido a la
ignorancia y, por el otro, a la ligereza al tratar asuntos de
extremo cuidado relacionados con la sensibilidad de un pueblo.
Por el primero de ellos, se han asumido afirmaciones que todos
repiten sin la más elemental y serena reflexión
y a la comprobación de lo que la mayoría de la
gente ha afirmado hasta aquí, mecánicamente. La
primera afirmación es la que vemos en obras recientes
y respetables, al alegar que Las Turas son o consisten en un
baile o en un ritual. Ante las Turas, estamos en presencia de
fragmentos de un todo --cuyo fondo no se visualiza nítidamente--
dotados de movimientos y de una dinámica que nos remiten
a procesos simbólicos o a sistemas culturales en algunas
comunidades lamentablemente debilitados. Específicamente
en nuestra región, tenemos la suerte de contar con dignos
exponentes, tanto humanos como espirituales, que nos permiten
trabajar de caras a su fortalecimiento y a subrayar su trascendencia
en muchos y complejos sentidos.
La segunda afirmación se refiere a los "instrumentos
musicales" empleados por los tureros u otros miembros de
estas comunidades para "interpretar" la música
con que se acompañan los movimientos colectivos danzados
que, en ocasiones, son ejecutados en parte de sus festividades:
algunos distinguidos investigadores, como nuestro coterráneo
Luis Arturo Domínguez, los reduce casi a las flautas de
carrizo o de bambú y otros, a las de maíz. Hay
que añadir los instrumentos en que pueden convertirse
los seres vivos, como los propios cuerpos de los tureros cuando
se desplazan, acompasadamente, alrededor, de las fuentes de agua,
de algún árbol o del espacio sagrado-presidido
por un altar de ofrendas frutales con una cruz en el centro-denominado
"patio de las turas", semejando danzantes concentrados
en su comunicación con las fuerzas trascendentes, ubicadas
en la tierra que pisan o que se encuentran en algunos puntos
del universo. Asimismo, es tal vez más significativo el
empleo de "instrumentos musicales" derivados de seres
muertos, como el cráneo astado de venado en cuyo orificio
se sopla para producir un sonido único. De modo que la
Naturaleza queda plenamente adoptada como el escenario ideal
donde tiene lugar estas celebraciones que se realizan cíclicamente,
en ocasión del cambio de las estaciones o ciclos astrales,
al amparo de la relación íntima y permanente de
todo lo que se mueve en la Tierra con el cosmos.
¿Qué son Las Turas realmente, pues? En la visión
del común de la gente, son los elementos formales externos
que se presentan, en sitios públicos de ciertas comunidades,
durante sus celebraciones anuales: el mal denominado "baile
de las turas" y los ritos que acompañan a aquéllas.
Pero más allá de las apariencias, con Las Turas
nos enfrentamos a las huellas y evidencias de un conjunto coherente
y unificado de símbolos que es necesario interpretar,
porque nos remiten a un estadio muy antiguo de la vida del hombre
encima del planeta. Hablo de símbolos, pero también
de significados y patrones de comportamiento de la criatura humana
que se traducen en el tipo de relación establecida con
el resto de los seres vivos que cohabitaban con ella-como las
plantas y animales--; hablo de un pensamiento centrado en el
mito del nacimiento del Hombre de una planta: el maíz,
que aunque nos ha llegado algo fragmentado es uno de los más
ricos, complejos y diversos de cuantos formaban parte del mosaico
de las diversas culturas originales que existían aquí
y que se pusieron en contacto e intercambiaron entre sí
en nuestras tierras "americanas", mucho antes de la
invasión del conquistador europeo que terminó por
dominar a los pueblos nativos que las habitaban a su llegada.
El tema de Las Turas nos obliga a tratar el proceso de transculturación
que tuvo lugar a partir del contacto de los pueblos nativos del
continente con los que vinieron del Viejo Continente, lo cual
nos remite, de paso, a todo lo que sobrevino durante el período
de la conquista y de la colonización foránea con
sus correspondientes secuelas del etnocidio y el genocidio de
los aborígenes. El intercambio de bienes materiales y
culturales cubrió todas los ámbitos y esferas de
la vida social y fue particularmente intenso, sostenido y transformador
en cuanto a valores y creencias, muy manifiestos en algunos elementos
que pueden ser apreciados en los espacios sagrados de los tureros,
tanto en los altares colocados en el interior de sus casas como
en los "patios de las turas". Un ejemplo elocuente
nos lo ofrece todo el rito de confección, reparto e ingestión
de la chicha, bebida hecha a base de maíz que el elemento
simbólico más caracterizador de la comunidad de
los tureros.
Las Turas pueden ser vistas también como la expresión
de agradecimiento y bendición de las cosechas anuales
obtenidas por los tureros que son, en su mayoría, ciertamente
agricultores generalmente de conucos, aunque existen entre ellos
trapicheros y, en un alto por ciento, obreros agrícolas.
Existe un fuerte vínculo entre la actividad económica
apuntada con la praxis espiritual y hasta cierto punto religiosa
turera, como puede apreciarse en el diagrama en el diagrama de
la elaboración artesanal de la chicha que colocamos como
parte del presente texto. La palabra tura es identificada con
el maíz y, en efecto, en cierto modo existe esa identidad,
pero Las turas abarcan un modo de vida y estilo que tienen en
las celebraciones cíclicas uno de sus momentos más
representativos. Pero una vez más debemos evitar tomar
la parte por el todo, al hacer esa identificación mecánica
parecería que seguimos manejándonos en la pura
exterioridad del fenómeno, que es mucho más profundo
y abarcador. En efecto, Las Turas envuelven todo el espacio cósmicamente
concebido e imaginable, en el que están, en primer plano,
los seres vivos-es decir, el hombre, las plantas y los animales--
y, asimismo, con igual o mayor peso determinante, las fuerzas
y principios fecundantes propios de la Naturaleza, invisibles,
que posibilitan la vida de esos mismos seres, su creación
y reproducción encima de este planeta que denominamos
Tierra. No es sólo, pues, a la Madre Tierra a la que se
le rinde reconocimiento en estas celebraciones, sino también,
y en no menor medida, a los principios que hacen posible su fertilidad
y que, en su seno, se continúe la existencia, sea la humana
o la de otras criaturas como las arriba mencionadas. Es correcto
decir que se venera la cosecha, con el impulso propiciatorio
adicional de que sean colocados todos los elementos necesarios
para que el Dador nos vuelva a conceder igual merecimiento en
especies comestibles y en bienestar espiritual.
2.- La comunidad
turera de San Pedro de la Parroquia Mapararí cuenta su
historia.
Las entrevistas que le hiciéramos, a partir del año
2006, a Ángel Colina y a José Castillo, dos de
los directivos principales de Las Turas, perteneciente a la comunidad
San Pedro de Mapararí, nos han proporcionado una valiosa
información que transcribimos a continuación, acompañada
de algunos comentarios.
El 5 de enero
de 2004, se legaliza la Fundación que lleva el nombre
de José Cecilio Salas, fallecido en 1977, y considerado
uno de los capataces que mantuvo durante largo tiempo esta tradición
indígena, que ellos asocian a las comunidades étnicas
de origen ayamán. Al final, al pie de página, colocaremos
la relación de sus miembros fundadores, aportada en las
entrevistas y que ha sido avalada por varios miembros de la propia
comunidad durante algunas de nuestras numerosas visitas a San
Pedro*.
Cuando les
preguntamos quiénes fueron los primeros capataces, nombraron
al mencionado Cecilio Salas y a Rodolfo Garcés, su actual
capataz, e identificaron como sus reinas más antiguas
a Engracia de Yugurí, fallecida a los 78 años,
y a Marcelina Antequera, quien aún ejerce esta función.
En cuanto a
la "composición organológica" o conjunto
de instrumentos musicales empleados, resulta de mucho interés
la relación de los instrumentos que identifican como los
propios de Las Turas, a los que se asocian los siguientes nombres
de quienes los ejecutan:
-Flauta Tura
Macho: Hipólito Casiano Castillo
-Flauta Tura Hembra: Rodolfo Garcés
-Cacho Mayor: Rafael Molleda
-Cacho Menor: Martín Garcés
-Cacho Mediano: Ángel Colina
-Cacho Pequeño: Simón Castillo, Enrique Castillo
-Maracas: José Castillo, Yovanny Colina
Las turas es
vista por el común del venezolano como un "baile",
en tanto se producen numerosos movimientos coreográficos
realizados al compás característico de los instrumentos
musicales que acompañan a estas celebraciones. A continuación
figuran los nombres de los danzantes de esta comunidad: Laudelina
Castillo de Garcés, Elicia Castillo, Paula Garcés,
Lourdes Antequera, Flora Robertis, Carla Antequera, Morelis Antequera,
Emérita Colina, Elita Mora, Dominga Garcés y Adelaida
Mora
2.1 Calendario
de las celebraciones tureras.-
Al año,
sus miembros pautan dos fechas para la realización de
Las Turas: la primera, el 29 de junio, por motivo de la celebración
católica de San Pedro y ocasión en que precisamente
esta comunidad se ha esforzado por hacerse de un espacio de encuentro
entre las comunidades de los Estados Falcón, Lara y Portuguesa;
donde se ha mantenido viva esta raíz aborigen venezolana.
A este espacio lo denominan "Día de la Fraternidad
Turera", por cuanto se caracteriza como un compartir entre
hermanos, ideas y experiencias dirigidas al fortalecimiento de
estas tradiciones.
La segunda
celebración la realizan el 23 y 24 de septiembre, en ocasión
de la fiesta dedicada a la Virgen de las Mercedes. Nos llamó
la atención que se los tureros de San Pedro se han esforzado
por añadir una tercera fecha de festividad: la del 7 de
Abril, como "Día del Aborigen Ayamán".
En esta comunidad resulta significativa la voluntad de un porcentaje
elevado de sus miembros de reivindicar su raíz ancestral,
definiendo claramente que esta comunidad proviene de los grupos
étnicos ayamanes.
3.- Dimensión
telúrica y cósmica de estas celebraciones: las
turas como círculo mágico.
Muchos de los
miembros de la comunidad de San Pedro que hemos entrevistado,
afirman que Las Turas es una festividad agrícola en que
se invocan las fuerzas reproductoras de la naturaleza para que
propicien que la tierra sea fertilizada: que acepte la semilla
en su seno mediante una cópula. Esta intervención
garantiza la siembra. Se produce en el período de equinoccio
de primavera, en marzo, cuando las condiciones climatológicas
son favorables a la actividad agrícola y durante el equinoccio
de otoño, en el mes de septiembre. ¿A quién
se le rinde culto? ¿A esas fuerzas propiciatorias de la
fertilidad y a la propia tierra? Al todo: a las fuerzas que se
apropian de los miembros de la comunidad humana, a los animales
y plantas, permitiendo que se conviertan en un sujeto colectivo,
sin olvidarse de los espíritus ancestrales ni de los muertos;
representados respectivamente por las flautas de carrizo, maracas
y los cachos de venado.
La fecha de
estas celebraciones tureras se enmarcan con los períodos
del año marcados por el cambio de las estaciones: en mayo,
cuando la primavera rompe con el período de las lluvias,
la vegetación renace y el verdor de las plantas se extiende
por todo el campo. Viendo las turas como un Proceso productivo,
el equivalente a la unidad existente entre La Tura macho y La
Tura hembra, podría encontrarse en la unión de
la pareja formada por el Capataz y La Reina de Las Turas. Esta
unión podrías ser interpretada como la cópula
entre seres de sexo opuesto que derraman el semen que alentará
a la tierra a recibir en su seno la semilla. Este "matrimonio
espiritual" tiene el simbolismo del cielo eterno de la regeneración
de la naturaleza, no regido por las leyes de los hombres.
La segunda
época evoca su opuesto: la muerte, con ausencia del verdor
reinante en la Primavera, de la fronda coronada en flores de
intensos colores, la caída de las hojas y el anuncio del
frío, o si no, de la humedad que estremece los cuerpos.
De ahí que, en esta otra época, los frutos cosechados
deberán ser almacenados para conservarlos y usarlos en
caso de que sobrevenga una temporada inclemente. Aun cuando en
Venezuela no exista la sucesión indicada de las estaciones,
igual el ciclo de las lluvias pone la pauta. Salvo condiciones
climáticas no habituales, los ciclos lluvioso y secos
pueden tomarse como regulares, y por tanto, referentes bastante
seguros.
En los eventos
realizados durante esta conmemoración festiva anual se
manifiesta todo un simbolismo. La marcha india de los tureros
atraviesa los campos donde viven y se dirige directamente a la
fuente de agua: exactamente al ojo de agua, de donde nace la
vida. Se atraviesa la poza y se adentra en el fondo de una cueva
donde viven los espíritus, justo en "el nacimiento".
Se les reconoce así como indispensables dadores de dones
esenciales, por cuanto si no existiesen o no dejaran que de su
seno fluyese el líquido vital, ¿podríamos
hablar acaso de agricultura?
La siguiente
estación permite la comunicación con los espíritus
que moran en la corteza terrestre. Activadas las mencionadas
entidades acuáticas, se procederá a "despertar"
a la madre tierra, empleando los procedimientos acostumbrados
de las turas: ensalmes, invocaciones y cantos, acompañados
de sones de flautas de carrizo y de cachos. La convocatoria a
los poderes ocultos, también alcanza a los insomnes gigantes
que descansan, de pie, encima de la superficie sólida:
el círculo de los tureros se desplaza alrededor de un
árbol acompañado de su música y de los característicos
movimientos corporales. Aquì resalta la función
exacta de las flautas: avisar al oído de las plantas,
mediante el estremecimiento de su sonido, que debe activarse
su capacidad reproductiva, el flujo de la savia, su ascenso a
los gajos y fronda.
La voz venezolana
cacho designa al asta de un animal y sustituye, en este caso,
a la calavera de venado usada como instrumento musical aerófano,
que aporta y subraya lo opuesto o el polo negativo a la vida,
o sea, la referencia explícita a la muerte. La puesta
del juego de los contrarios que conviven en un mismo plano, escenario
y tiempo es una especie de recordatorio o vínculo con
el más allá. En definitiva, también es lo
que motoriza la existencia al recordar lo que acontece permanentemente
en la Naturaleza, alo cual parecemos estar ajenos los humanos.
Se invocan también con ello nuestra pertenencia al reino
animal: no hay, pues , nada de macabro en los sones alusivos
a aves conocidas en sones donde interviene esa calavera astada.
Creo que adicionalmente debe indagarse en el llamado a una arista
de agresividad representado por los pájaros invocados
en los sones de turas , a la lidia eterna, que caracteriza a
estos inquietos y bulliciosos animales.
El mencionado
simbolismo remite a un sistema de círculos concéntricos
que parte de la fuente hídrica-el enigmático ojo
de agua-, se traslada a la parte sólida contigua a la
poza y a la cueva, donde moran otros espíritus arbóreos
y de la fauna, hasta desplazarse a un destino final: el de los
seres humanos, cuando la comitiva llega al centro poblado que
es la comunidad turera. Pero, concentremos la atención
para que no se nos escape la definición del espacio sagrado
inicial, caracterizado por la ausencia de fronteras entre los
distintos estados de la materia, que se entrelazan, interponen
e interactúan en un juego donde intervienen los seres
invisibles y fuerzas que habitan en el agua, la tierra y el aire.
¿Qué
aporta? ¿Cuál es la función y el sentido
del traslado de los tureros, desde el espacio sagrado en que
se produce o tiene lugar el encuentro inicial de esos tres importantes
elementos a otro espacio, en este caso habitado por otros seres
vivos que somos los humanos? Integrarlos en el "todo"
de la naturaleza para que puedan funcionar en él como
se quiere, a fin de alcanzar todas las metas propuestas, tanto
el activa las fuerzas de la naturaleza convocadas, como las otras
que puedan aportar otras criaturas del reino, en donde viven,
fluyen o interactúan otros espíritus, por ejemplo,
los de sus ancestros, totémicos familiares o comunitarios.
De ahí que los tureros se esfuercen en llevar la relación
detallada de cuanto aconteció en el pasado, y la traigan
al presente como para rendirles a todos esos seres y fuerzas
respeto.
También
en el interior de la organización humana acuden y fluyen
diferentes tipos de energía, dados por muchos elementos
y eventos que en dichos espacios tienen lugar. Disponen de los
frutos de la cosecha y los procesan para distribuirlos en determinados
momentos de la celebración. Basta sólo con captar
el significado de la presencia, empleo y dominio del fuego sitúa
a los tureros por encima del resto de otras especies de su propio
reino animal. Este último elemento nos permite adelantar
algunas ideas que permitirán darle la ubicación
aproximada y función que este postrer espacio tiene.
El movimiento
del sistema de círculos concéntricos se detiene
en un espacio abierto, en el patio de la casa o denominado "Patio
de Las Turas", restrictivamente hablando. Nuevamente estamos
en presencia de otro espacio sagrado: en su centro una cruz,
con los diversos sentidos que ella tiene, en su relación
con el corte de los espacios y su asociación con la muerte;
alrededor de ella, los frutos de la cosecha, obtenidos normalmente
en el conuco local perteneciente a un turero. Entre los frutos
mostrados destaca el maíz, en este caso la planta-dios
que se ha sacrificado- para que su cuerpo y su espíritu
sean compartidos por cada uno de los individuos que integran
la comunidad turera y los invitados asistentes. El acto de consumo
en colectivo, cerrado y unido, del tótem (maíz:
turas) del que nacimos, es sólo un episodio de ese movimiento
rítmico y acompasado, del que cada cual participa con
conciencia más o menos clara y aquí nos esforzamos
por aprehender e interpretar.
La cruz como
referente de la religión judeo-cristiana, nada tiene que
ver con los grupos y comunidades étnicas que poblaron
nuestro continente y se mantuvieron en el mundo antes de la existencia
de Cristo. Pero su ubicación en el "patio turero"
es una clara remisión al carácter social al que
hemos arribado en esta tercera "estación". No
se trata de un espacio más, de los existentes en estos
vastos ámbitos rurales, sino de uno marcado por un tipo
de organización social específica: la humana, en
este caso de clara raíz nativo o aborigen..
* La "Fundación
Cultural José Cecilio Salas" tuvo como fundadores
a los siguientes tureros: Ángel Custodio Colina, José
de Los Santos Castillo, Nelson Antonio Matute, Carlita Coromoto
Antequera, Lisandro Rafael Antequera, Eddie Santos Páez,
Rafael Ramón Rivero, Rafael Simón Chirino, María
Lourdes Antequera, Marcelina del Carmen Antequera, Morelis del
Carmen Antequera, Rafael José Molleda, Cecilio Antonio
Castillo, Alida María Chirino, Martín Ramón
Garcés, Salvador Vásquez, Dominga Ramona Garcés,
Aureliana del Carmen Hernández, Carmen Lucía Acosta,
Emérita Colina de Martínez, Adelaida del Carmen
Mora, Elita Ramona Mora, Gloria Josefina Rivero, Clan Antonio
Rivero, Paulita Chirino, Flora Robertiz, José Luis Garcés,
Yolanda Antequera..
J.Millet (milletjb2007@gmail.com)
Coro, ciudad
Patrimonio de la Humanidad (UNESCO, 1993), septiembre 2.2008.
República Bolivariana de Venezuela.- |