
|
|
|
|
|
|
|
A QUIEN CORRESPONDA |
|
PERSONAJES
HISTÓRICOS
Sin duda, los RRCC han pasado a la Gran Historia Universal como los unificadores de los distintos reinos que configuraban las Españas, constituyendo de facto la primera unificación nacional de Europa, bajo la forma monárquica, además de por otros acontecimientos históricos que cambiaron la Historia de la Humanidad: el descubrimiento de América, la expulsión de los musulmanes y de los judíos no conversos de la Península Ibérica, la implantación en Castilla y Aragón del Tribunal del Santo Oficio, más conocido como Tribunal de la Inquisición, para luchar contra la herejía, por la expansión del cristianismo al continente africano, .... Todo lo cual, les hizo los reyes más universalistas de la Historia, al patrocinar, promover e impulsar empresas pioneras en tres de los grandes continentes de nuestro planeta. Sin embargo,
parece evidente que su vida, a semejanza de la de sus súbditos,
no fue nada fácil: su matrimonio y su ascenso a las respectivas
Coronas no fueron procesos normales y ordinarios. Mas al contrario,
tuvieron que conquistar los respectivos derechos al trono, haciendo
una serie de capitulaciones, gracias a las cuales se pudo conseguir
la unificación de la mayor parte de los reinos ibéricos
-decimos la mayor parte, porque los reinos de Portugal y de Navarra
seguían sin adherirse a la Corona "unificada",
en el momento de las capitulaciones, junto al Reino nazarí
de Granada-, lo cual fueron consiguiendo a lo largo de su reinado
mediante métodos diversos: conquista, política
matrimonial, ... Sin embargo, en el asunto del reino lusitano
no pudieron alcanzar el objetivo, por unas u otras circunstancias.
En el año 1490, justo dos años antes de la Conquista de Granada y del Descubrimiento de América, la familia real de Castilla y de Aragón estaba ya configurada con 1 hijo varón y sucesor de ambas Coronas, el infante D. Juan y 4 hijas: Isabel, Juana, María y Catalina que eran unos "activos fabulosos" para establecer las relaciones oportunas con las distintas casas reales europeas de la época. Efectivamente, la infanta Isabel, la primogénita, se casó en 1490 con el príncipe heredero de la Corona de Portugal. Sorpresivamente, el infante portugués falleció por lo que los Reyes Católicos no tuvieron ningún empacho, en que su joven hija se casara en 1497 con el que hasta entonces había sido su suegro, que también estaba viudo, el Rey de Portugal D. Manuel, que también tenía un grave problema: no tenía sucesor. Para no alargarnos demasiado, diremos que la Infanta Isabel de Trastamara consiguió darle un hijo varón a D. Manuel, muriendo en el empeño, puesto que falleció en 1498. Al infante portugués le llamaron D. Miguel. Curiosamente, cuando nació el infante D. Miguel, el infante D. Juan, único hijo varón de los RRCC, había fallecido 6 meses después de su boda con la infanta María de Austria, hija del emperador Maximiliano de Austria, lo cual significaba que la nueva heredera de las Coronas de Castilla y de Aragón fuera la infanta Isabel, con las reticencias de las Cortes de Aragón que no contemplaban que la sucesión de su Corona recayera en una mujer. Pero la infanta Isabel murió poco después del parto y sus derechos sucesorios a ambas monarquías se trasladaron a su hijo el infante D. Miguel de Portugal. Ello supuso que todos los reinos ibéricos se unificaban en la cabeza de dicho infante, consiguiendo uno de los objetivos más ambiciosos de la política interior de los RRCC, a pesar de que el Reino de Navarra, aún estaba desgajado, puesto que tenía su propia soberanía, estando más próximo a la Corona Francesa que a sus convecinas de Castilla y de Aragón. Da la impresión que los designios históricos no estaban por la labor de tamaña empresa unificadora, puesto que el infante D. Miguel de Portugal, nieto de los RRCC, fallecería en el año de 1500, poco tiempo después de su nacimiento, y proclamación como príncipe heredero de las Coronas de Castilla, Aragón y Portugal. Este suceso obligó a los RRCC a pensar en otra alternativa, no cejando en su empeño de unir Portugal a sus reinos. Nuevamente, no les debió temblar el pulso para arreglar la boda de la tercera de sus hijas, la Infanta María, con su consuegro, primero y yerno después, el rey viudo de Portugal. Es entonces, cuando sin comerlo ni beberlo, entra en escena nuestra protagonista: desaparecidas todas las soluciones posibles articuladas y amparadas por las legislaciones correspondientes, le cayó en suerte a la infanta Juana, la "ventura" de la sucesión de los RRCC. La infanta Dª Juana ya estaba casada antes del cuatrienio maldito de la familia real castellano-aragonesa (1497-1500) porque en 1496 había contraído matrimonio, en la ciudad de Lila (Lille) con el primogénito del emperador Maximiliano de Austria, de nombre Felipe apodado "El Hermoso", a la sazón, soberano de los Países Bajos, después que se había quedado huérfano de madre en 1482. En cuanto a la cuarta hija, la infanta Catalina, la menor de todos los hijos de los RRCC casó en 1501 con el infante inglés Arturo, príncipe de Gales, que también murió prematuramente. Catalina volvió a casarse en segundas nupcias con el nuevo príncipe de Gales (recuérdese que el príncipe de Gales es el heredero de la Corona británica), Enrique, coronado rey de Inglaterra en 1509, que provocó la ruptura con la Iglesia, precisamente, porque el Papa no reconoció el repudio de la infanta Catalina para poder contraer matrimonio con su cortesana, Ana Bolena, iniciándose la historia del Anglicanismo, que hoy perdura. Curiosamente,
el 12 de octubre de 1504, en el duodécimo aniversario
del descubrimiento de América por Cristóbal Colón
y los que le acompañaron, la Reina Isabel La Católica
otorgó testamento, después de una vida bastante penosa,
y no sintiéndose muy satisfecha con lo que había
de venir, al contemplar la enajenación mental, desarreglo,
y deterioro personal de su desdichada hija. Ante este panorama,
mediante el testamento otorgado se formalizaba la condición
de Dª Juana de heredera de Castilla, ordenando a su yerno
y marido de la infanta, Felipe el Hermoso, que respetase la leyes,
fueros y costumbres de la Corona de Castilla. Parece obvio la
escasa confianza que le inspiraba a la Reina el marido de su
hija. DOÑA JUANA REINA DE CASTILLA Y DE ARAGON Por mor del destino la infanta Juana fue Reina de Castilla y de Aragón, de Granada y de Navarra. En realidad, bajo su cabeza sí se unificaron todos los reinos de las Españas, siendo, desde el punto de vista jurídico la primera Reina de España. Efectivamente, los RRCC, cada uno por su lado, tuvieron que recurrir a su hija "maldita" como auténtica heredera y sucesora de ambas monarquías. En definitiva, fue la primera reina, única. Con ella se acabó la bicefalia de todos los territorios de Castilla y de Aragón, más los de Granada y Navarra. Sin embargo, la fatalidad volvió a cruzarse en su camino, porque no pudo ejercer de Reina. Debido a sus problemas psicológicos, la declararon incapaz para regir Castilla, "de facto" pero no "de iure", y tanto su madre la Reina Isabel como su padre el Rey Fernando, instituyeron sendos regentes en sus reinos hasta que el nieto de ambos, el príncipe Carlos alcanzara la edad de 20 años. Veamos algunos datos biográficos de Dª Juana para constatar de qué forma y en qué medida influyó el devenir de los acontecimientos vitales, para verificar nuestra tesis de que la nota dominante en la vida de Juana La Loca fueron la lealtad y la fatalidad en que se tradujo su coherencia personal. Ø Nace en Toledo en 1479 y muere en Tordesillas en 1555. Es decir, que tuvo una vida muy longeva para la esperanza de la vida de la época. A modo de referencia, considerar que la Reina Isabel la Católica murió cuando tenía 59 años de edad, que también era una edad bastante superior a la esperanza de vida media en aquellos tiempos; y su padre el Rey Fernando el Católico murió cuando tenía 64 años de edad. Este dato de la longevidad, consideramos, a nuestro parecer, que es la primera connotación fatal de su existencia, porque si bien aparentemente no dice nada acerca de tal aserto, ciertamente su supervivencia la hizo merecedora de ser la heredera forzosa de las Españas, y sus padres pudieron legitimar tal herencia en la figura de su hijo y nieto de aquéllos, el príncipe Carlos de Gante, futuro Carlos I de España y V de Alemania. Ø Se casó, o mejor dicho, "fue casada" con el Archiduque de Austria Felipe de Aubsburgo, más conocido como Felipe el Hermoso, hijo del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Maximiliano I de Austria y de María de Borgoña (hoy región de Francia, pero entonces ducado independiente). Los esponsales se celebraron en la ciudad de Lila (quizás es la castellanización de la ciudad del Norte de Francia, casi limitando con Bélgica, Lille?) el 24-06-1496, día de San Juan. Como quiera que su marido, el Archiduque, se quedó huérfano de madre en 1482, se convirtió en el soberano de Flandes, lo que significó que Juana tuviera que residir en aquel territorio, junto a su marido. Estaba claro, que los RRCC nunca vieron en su hija Juana la solución última a sus problemas sucesorios. Precisamente, en Flandes, en la ciudad de Gante, el 24-06-1500, justo cuando se cumplía el cuarto aniversario de su boda, dio a luz a su primer hijo, que ni de lejos pudiera pensarse fuera el verdadero heredero de lo que heredó, estando en vida su madre. En cualquier caso, fue proclamada y reconocida heredera de los Reinos de Castilla y de Aragón por las Cortes de Castilla, celebradas en Toledo, recibiendo ambos esposos el mismo homenaje en Zaragoza por las Cortes de Aragón. Una vez cumplidos con estos actos simbólicos, pero necesarios para la legitimación de las monarquías ante los súbditos, el Archiduque no dudo en dejar a su mujer embarazada junto a sus padres, los RRCC, en la ciudad de Alcalá de Henares, trasladándose a Flandes sin esperar al alumbramiento del segundo de sus hijos. En efecto, el día 10-05-1503, poco antes de la muerte de su madre la Reina Católica, vino al mundo su segundo hijo, Fernando, que luego se convertiría en Fernando I de Alemania, al abdicar su hermano, el Emperador Carlos V, en él. Fijémonos, que Juana fue madre de 2 emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico, el mayor de los honores en la época, sucesores y continuadores de la obra carolingia, iniciada por Carlomagno en el año 800 cuando fue coronado por el Papa como rector y continuador del Imperio Romano arrumbado en el siglo V de nuestra era.¿Qué mayor orgullo: Reina de las Españas, dos hijos emperadores, 6 hijos? Desde este
momento, quizás por sufrir lo que ahora se tipifica como
depresión posparto, su vida inició una singladura
hacia la desgracia: Muerto el Rey Fernando el Católico el 23-01-1516, en el pueblecito de Madrigalejo, cuando se dirigía al Monasterio de Guadalupe, se convirtió de iure en Reina de la Corona de Aragón. También su propio padre desconfió de la capacidad de su hija, ya viuda, y actuó como lo hizo su primera mujer, la Reina Católica, designándola Reina de los territorios de Aragón bajo la regencia del Arzobispo de Zaragoza, hasta que su nieto, el príncipe Carlos de Gante, alcanzara la edad de 20 años. Diez años antes de convertirse en la primera Reina de las Españas, el 25-09-1506, el regente usurpador, Felipe el Hermoso, cuando se encontraba en Burgos, enfermó por causas aún desconocidas, falleciendo pocos días después, el 30-09-1506, dejando una Reina viuda sin Reino y con 6 hijos, repartidos por toda Europa, ajenos a los problemas de su madre. Lo verdaderamente cierto es que, tanto en la enfermedad, como después de muerto, Juana siguió al lado de Felipe, impertérrita. Hizo embalsamar su cadáver, le vistió con las mejores galas y con la mayor pompa que supo, se situó a su lado, en la cabecera del féretro, contemplándole. Esta escena sucedía en la ciudad de Burgos, en la Cartuja de Miraflores, donde en un principio se depositaron los restos de Felipe el Hermoso. Pasado el tiempo, se intentó hacerle ver que el cuerpo yacente debía ser inhumado en la ciudad de Granada, donde radicaba la sepultura de la familia real de Castilla, y en la que descansaba, desde hacía ya más de una década, los restos de su madre la Reina Isabel. Parece ser, que al oír tal recomendación debió encolerizarse tanto que la Corte no tuvo más remedio que acceder a sus peticiones: 1. Acompañar
la comitiva fúnebre hasta Granada El camino hacia Granada debió hacerse interminable, y cuando se encontraba en Tórtoles (pudiera ser Tortoles de Esgueva) recibió a su padre en agosto de 1507, para iniciar el segundo período de Regencia (1507-1516), admitiendo sus escasos deseos de ejercer de Reina de Castilla, y acompañándola hasta Santa María del Campo. En 1509, por consejo de su padre se dirigió a Tordesillas, eso sí, yendo siempre Juana al lado de los restos de D. Felipe. El féretro fue depositado en el Monasterio de Santa Clara, ubicándole de tal forma que la Reina viuda pudiera verlo desde una ventana de su palacio. Posiblemente, ya no se movió de Tordesillas, viviendo retirada, mientras su padre regentaba por 2ª vez el Reino de Castilla, si bien, en co-regencia con el Cardenal Cisneros, hasta la llegada del príncipe Carlos, su hijo, que tampoco tuvo ningún gesto de adhesión hacia la posibilidad de que su madre fuera la auténtica Reina de Castilla. Un último hecho, hasta cierto punto sorprendente, a destacar en su larga vida fue la pretensión del Rey de Inglaterra, Enrique VII, sobre su persona, ya que tuvo la idea de pedir la mano de Juana. Pero ni ella estaba por la labor, porque no quiso recibir al embajador británico que traía tal petición, ni, por supuesto, su padre, que temía le ocurriera, de nuevo, lo que ya le sucedió con Felipe el Hermoso. Por unas causas o por otras, lo cierto, es que se consiguió que la negativa durara hasta la muerte de Enrique VII, que ya era un anciano, resolviéndose un nuevo problema, sin tener en cuenta la capacidad personal de Doña Juana. Esta fue la
constante de su vida: Siempre y en todo momento habían
pensado y actuado por ella. Todo el mundo la consideraba incapaz
pero nadie daba el paso de incapacitarla, y cuando así
ocurría, aparecía un grupo de notables que se oponía,
lo que es la prueba demostrativa de que su incapacidad era más
transitoria que permanente. Sorprende que nadie hable de estos asuntos. Seguramente, porque son asuntos de menor cuantía. Son asuntos humanos. No son asuntos de Estado. Probablemente, sus hijos, como dicen algunos, hoy día, educados para ser mandatarios en una u otra institución, para ser "profesionales", no debían distraerse con cosas mundanas, cotidianas, aún cuando se tratara de sus padres. Juana vivió los últimos 47 años de su vida recluida voluntariamente en su palacio de Tordesillas, probablemente fue el último acto de amor hacia su marido muerto, no le preocupaban mucho los asuntos de la Corona, incluso, tuvo un intento de enfrentamiento con su propio hijo, el Rey Carlos, en el problema de las Comunidades, al recibir a los instigadores de tal movimiento, ante las decisiones del nuevo Rey de Castilla, su propio hijo, un auténtico desconocido para ella. La Reina Juana, hoy tan en boga por la película de Vicente Aranda, fue una persona desquiciada, marcada por el destino, Reina de los Reinos más grandes del planeta, sin esperarlo, sin desearlo, posiblemente, sin estar preparada para ello, madre de 6 hijos, 4 mujeres: Isabel, reina de Dinamarca; Leonor, reina de Portugal y de Francia; María, reina de Hungría y después gobernadora de los Países Bajos, -verdadera consejera maternal y monárquica de su sobrino el Emperador y Rey Carlos-, y, por último, Catalina, reina de Portugal; y 2 varones que fueron reyes y emperadores de las potencias más importantes del mundo conocido: Carlos y Fernando. En resumen, resulta complicado para un ser humano, incluso para la Reina de los Reinos más poderosos del planeta, vivir en un ambiente personal dominado por el desprecio, la traición, el abandono sentimental, el olvido, la amistad o enemistad interesadas, y mantener un principio de lealtad a otro ser humano, a pesar del daño moral que éste pudiera haberle causado con sus actuaciones y decisiones. Esta es la nota que nos parece destacable en la Primera Reina de las Españas que no pudo reinar por imponderables del destino que la convirtieron en una mujer fatal en el más amplio sentido de la palabra. BIBLIOGRAFIA anexo 1: La Familia Real de los Reyes Católicos
NOTA 1: Cuestión
de fechas NOTA 2ª: Europa el día que nació Carlos I de España y V de Alemania, hijo de Juana "La Loca" 2. Nació
en Gante Carlos, hijo de Felipe Archiduque de Austria, e de Doña
Juana Princesa de Castilla a 25 de hebrero que fue bisexto y
dia de San Mathias. Las cosas de cuyo tiempo acontecidas en diversas
partes del mundo especial en España desde su nacimiento
hasta que renuncio a todos sus Reinos y señorios en su
hijo Don Felipe nuestro Señor escrivo aqui en suma por
años cuento solamente de los años de nuestro Redentor
Jesus Christo, por que assi como es mejor contar, tambien es
mas cierto, Y no pongo mas del año sino pocas vezes, por
que hasta para sumario, y ansi por que allo gran diferencia,
y contrariedad en los dias, y aun en los mezes de los mas negocios. |