REVISTA DE CASTILLA Y LEÓN
 
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 Revista de Información General sobre la Comunidad de Castilla y León. Única revista dedicada a las nueve provincias de esta región

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CUENTOS

Los cuentos, a veces, ayudan a comprender la complejidad de los sentimientos del ser humano, aunque se inventaron para los niños, en plural mayestático, sin embargo, los adultos, también mayestáticamente, necesitan los cuentos como ya cantaban Manolo Díaz y el resto de sus compañeros integrantes de la desaparecida AGUAVIVA musicando este poema del poeta zamorano exiliado en Méjico:

SÉ TODOS LOS CUENTOS

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
Que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan
con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre…
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos…
y sé todos los cuentos.

Conozcamos a nuestros poetas:

LEON FELIPE

 

Los cuentos, AGUAVIVA, del albúm, publicado en 1970 CADA VEZ MÁS CERCA

éscuchalo aquí, (cortesía de www.deezer.com)

Si tienes algún cuento que compartir nosotros te la difundiremos. Nunca sabes quién puede sentirse ayudado por algo tan simple como un cuento.


4º CONCURSO LITERÁRIO GUEMANISSE DE

MINICONTOS E HAICAIS

www.guemanisse.com.br

editora@guemanisse.com.br

concursoliterario@guemanisse.com.br

 

Objetivando incentivar a literatura no país, dando ênfase na publicação de textos, a GUEMANISSE EDITORA E EVENTOS LTDA. promove o 4º CONCURSO LITERÁRIO GUEMANISSE DE MINICONTOS E HAICAIS, composto por duas categorias distintas:

a) Contos;

b) Poesias,

o qual será regido pelo seguinte

 REGULAMENTO

 1. Podem concorrer quaisquer pessoas, de qualquer país, desde que os textos inscritos sejam em língua portuguesa. Os trabalhos não precisam ser inéditos e a temática é livre.

 2. As inscrições se encerram no dia 08 de janeiro de 2010. Os trabalhos enviados após esta data não serão considerados para efeito do concurso, e, assim como os demais, não serão devolvidos. Para tanto será considerada a data de postagem (correio e internet).

 3. O limite de cada MINICONTO é de até 2 (duas) páginas. Os HAICAIS se prendem à sua forma tradicional.

 4. Os textos devem ser redigidos em folha A 4, corpo 12, espaço 1,5 (entrelinhas) e fonte Times ou Arial.

 5. As inscrições podem ser realizadas por correio ou pela internet da forma seguinte:

a) Via postal (correio): os trabalhos podem ser enviados em papel, CD ou disquete 3 ½ para Guemanisse Editora e Eventos Ltda. CAIXA POSTAL 31.530 - CEP 20780-970 - Rio de Janeiro – RJ;

b) Internet: os trabalhos devem ser enviados, em arquivo Word , para o e-mail concursoliterario@guemanisse.com.br (com cópia para) editora@guemanisse.com.br

 6. Tanto os MINICONTOS quanto os HAICAIS devem ser remetidos em 1 (uma) via, devendo, em folha (ou arquivo word) separada, conter os seguintes dados do concorrente:

a) nome completo;

b) nome artístico, com o qual assina a obra e que será divulgado em caso de premiação e/ou publicação;

c) categoria a que concorre;

d data de nascimento / profissão;

e) endereço completo (com CEP) / e endereço eletrônico (e-mail).

 7. Cada concorrente pode realizar quantas inscrições desejar.

8. Para a categoria MINICONTOS, o valor de cada inscrição é de R$ 30,00 (trinta reais), podendo o autor inscrever até 3 (três) textos por inscrição. Para a categoria HAICAIS, o valor de cada inscrição é de R$ 30,00 (trinta reais) podendo o autor inscrever até 5 (cinco) textos por inscrição. Os valores devem ser depositados em favor de GUEMANISSE EDITORA E EVENTOS LTDA, na Caixa Econômica Federal, Agência 2264, Oper. 003 Conta Corrente Nº 451-7

  9. A remessa do numerário referente à inscrição, quando feita do exterior, deve ser efetuada através dos correios;

 10. Os comprovantes de depósito (nos quais os concorrentes escreverão o nome) devem ser remetidos para Guemanisse Editora e Eventos Ltda. pelo correio, pela internet (escaneados) ou para o fax (21) 3734-2005 . Nenhum valor de inscrição será devolvido.

 11. Os resultados serão divulgados pelo nosso site www.guemanisse.com.br , pela mídia e individualmente (por e-mail) a todos os participantes, no dia 26 de fevereiro de 2010.

 12. Cada Comissão Julgadora será composta por 3 (três) nomes ligados à literatura e com reconhecida capacidade artístico-cultural. Ambas as Comissões podem conceder menções honrosas.

 13. As decisões das Comissões Julgadoras são irrecorríveis.

 14. Para cada Categoria (Contos e Poesias), a premiação será nos seguintes valores:

a) Premiação em dinheiro:

1º lugar: R$ 3.000,00 (três mil reais) e publicação do texto em livro;

2º lugar: R$ 2.000,00 (dois mil reais) e publicação do texto em livro;

3º lugar: R$ 1.000,00 (mil reais) e publicação do texto em livro.

b) Premiação de publicação em livro:

Os textos premiados, inclusive os que forem agraciados com MENÇÃO HONROSA e/ou MENÇÃO ESPECIAL, serão publicados em livro (sem ônus para seus autores, inclusive de remessa postal) e cada um destes autores receberá dez exemplares, a título de direitos autorais. Os direitos autorais subseqüentes à esta edição são de propriedade dos seus autores, não tendo a Guemanisse nenhum direito sobre os mesmos. Esta edição específica não poderá ultrapassar a tiragem de 2.000 (dois mil) exemplares, e os livros restantes desta edição serão preferencialmente distribuídos por bibliotecas e escolas públicas.

  15. A inscrição no presente concurso implica na aceitação plena deste regulamento.  

 


Un concurso propone recuperar la tradición milenaria del cuentacuentos a través de las nuevas tecnologías

‘Cuento en corto’ premiará la mejor narración oral colgada en Youtube.com

(Madrid, 13 de diciembre) Convertir las nuevas tecnologías en un aliado de la tradición oral es el objetivo del certamen ‘Cuento en corto’ –organizado por la Red Internacional de Cuentacuentos (RIC) y Escuela de Escritores-, el primer concurso de cuentos organizado a través del sistema de distribución de videos en Internet Youtube.com. ‘Cuento en corto’ emplaza a escritores y narradores orales de todo el mundo a escribir, representar y grabar cuentos de temática libre y con una duración que no exceda los cinco minutos de metraje.

Los cuentacuentos y escritores interesados en participar en este concurso podrán hacerlo a través de la página web www.cuentoencorto.com, donde encontrarán las bases para participar, los cuentos enviados por los participantes e incluso una sección, ‘Dale voz’, donde los escritores podrán dejar sus textos para que los narradores orales interesados los dramaticen. El plazo para enviar las grabaciones finalizará el próximo 15 de enero y el fallo del jurado se hará público el día 30 del mismo mes. El ganador recibirá un premio en metálico de 500 euros y una beca en uno de los cursos on-line de Escuela de Escritores.

Esta iniciativa parte de Escuela de Escritores y de la Red Internacional de Cuentacuentos, una organización creada recientemente y que agrupa a más de mil narradores orales de cincuenta países distintos en los cinco continentes. "Contar cuentos pertenece al territorio mágico de la infancia, pero es una actividad que desencadena con mayor intensidad la creatividad, la imaginación, la comunicación y la interculturalidad", explica uno de los fundadores de la RIC, el escritor madrileño Enrique Páez.

Páez, junto con otros doce narradores, fundó la Red Internacional de Cuentacuentos en septiembre de este año para "mantener viva la herencia de Sherezade –la protagonista de las mil y una noche- en unos tiempos en los que la oralidad está siendo desplazada de las relaciones interpersonales por las nuevas tecnologías". El taller literario Escuela de Escritores, que colabora con la RIC desde su nacimiento y que imparte clases de creación literaria a través de Internet desde hace diez años, recogió el guante de organizar un concurso en el que precisamente las nuevas tecnologías estuvieran al servicio de la tradición milenaria de contar cuentos.

Para más información:
info@cuentoencorto.com

www.cuentoencorto.com

Imagen del concurso en alta calidad:
http://www.escueladeescritores.com/images/foto_cuentoencorto.jpg


 

Un niño especial
(adaptación J. Merino, en powerpoint)

Este cuento narra la experiencia de un niño enfermo donde se demuestra la emoción de la generosidad frente al triunfo individual. Es muy breve. Píncha aquí para ver la presentación.

 

Historia de amor entre el Sol y la Luna
(video de youtube)


El Capitan Martín

Autor: Álvaro Rivas MejíaAlvaro Rivas, ganador en la categoría de cuentos de 1º de la ESO, concurso de Cuentos organizado por Caja de Burgos, Premio Liter@ria Caja de Burgos
Colegio: Sto. Domingo de Guzmán
Población: Aranda de Duero
Categoría: 1er ciclo de ESO
Votos: 56


“¡Señor, se va a caer!” oí a mis espaldas.

Yo, Martín Alonso Pinzón, capitán de La Pinta, el día diecisiete de mayo de 1506, me encuentro en el bulbo de proa de la embarcación con una bandera de nuestra amada España. Mis años pesan sobre mi cuerpo, mis ojos verdes están firmes mirando hacia el horizonte, la pluma de mi ancho sombrero está inquieta y mi fuerte mano se agarra ahora a un cabo desatado. El viento sopla ferozmente y por eso la bandera se ondeaba a la vez que mi negro bigote se mueve. Gracias a mi mejor amigo Lucas y a su fuerte aviso de alarma, he conseguido no caerme al mar. Viajamos tres naves ahora por las respetadas aguas del océano Atlántico. Cada nave tiene un nombre: La capitana es La Santa María capitaneada por Cristóbal Colon. La segunda es La Pinta capitaneada por mí. Y la tercera y última, es La niña capitaneada por Vicente Yáñez Pinzón.

Nuestro viaje empezó hace catorce años, cuando la reina Isabel de España, dio su aprobación a Colón para esta expedición a Asia. El once de octubre de 1492 divisamos en el horizonte una pequeña luz en tierra firme que al principio no dimos importancia alguna, hasta que uno de mis marineros situado en la cofa y que empuñaba un catalejo dio aquel grito tan esperado: “¡Tierra!”.

Cuando nos encontrabamos frente aquellas tierras, las grandes dimensiones de los barcos nos obligaron a desembarcar en pequeñas barcas. Al llegar a tierra firme descubrimos que aquellas tierras no eran asiáticas y Colón las bautizó con el nombre de San Salvador. En la playa, construimos a base de tiendas de campaña un campamento provisional ya que estábamos cansados del viaje y lo que menos nos apetecía era investigar aquellas tierras a tan altas horas de la profunda noche.

Al día siguiente me despertaron los fuertes ronquidos del burgalés Lucas. Al salir de la tienda de campaña, vi cómo unos tres hombres de piel más oscura y con muy poca ropa, apenas un taparrabos, se acercaban a los víveres, y di la voz de alarma: “¡Nos atacan! ¡Corred! ¡A las armas! ¡Avisad a Colón!”. Entre aquellos gritos asustaron a aquellos hombres. Colón los llamó indios.

Aquella misma noche, Lucas se despertó y me dijo:

- Señor.

- Dime, Lucas.-le respondí yo.

- Siento lástima por esos hombres.

- ¿Quién, los indios?-le pregunté.

- Sí, los indios. Voy a salir fuera a encontrarme con ellos.

- ¿Tú estás loco?-grité.

Él me hizo un gesto de silencio y añadió:

- Después de ese grito no será extraño que hayas llamado la atención de los centinelas.

Y así fue, los centinelas abrieron la tienda y nos preguntaron por el grito, y por supuesto nosotros negamos que hubiéramos gritado.

- Lo ves, les has atraído.-dijo Lucas.

- En efecto, perdón. Pero no salgas, o morirás.

- Lo dudo mucho.-añadió él.

- ¿Por qué?

- Pues, porque yo soy médico, y puedo ayudarles, y nadie que yo sepa, mata al

que les ayuda.-dijo, ya preparándose para salir de la tienda.

Más tarde abrió la tienda, asomó la cabeza y dijo:

- Bien, todo me sonríe, los centinelas no están mirando.

- Espera un segundo, iré contigo, ya que tú no tienes ni la menor idea de tácticas de guerra.-añadí yo.

- Pero señor Martín, no es necesario llevar armas, porque vamos a ayudarles.

- Las llevaré por si acaso.-le dije.

Después de esto, salimos de la tienda y nos adentramos en la profunda selva. Durante una intensa caminata, Lucas me habló de su ciudad, Burgos, de sus habitantes y edificios.

Dos horas más tarde, llegamos a un campamento indio. Estaba situado a la orilla de un hermoso río de aguas cristalinas.

Un olor muy agradable llegaba a mi nariz. Venía de una lumbre, en la que se estaba cocinando un tubérculo que luego daríamos el nombre de “patata”. Lucas salió del arbusto en el que estaba escondido y estaba tan nervioso que al salir se olvidó de cómo se decían algunos verbos y dijo:

- No temáis, yo venir en son de paz.

- ¡No temáis, yo venir en son de paz!- dijeron todos los indios a la vez.

Más tarde, el jefe de la tribu, llamado Trueno, nos dio la bienvenida y nos invitó a comer un plato de patatas.

Después de aquel apetitoso plato de tan prodigioso tubérculo, nos preguntó:

- ¿De dónde ser vosotros?

- Somos de un país que está muy lejos de aquí.-le respondí.

- ¿Más allá de gran llanura azul?

- Sí, más allá del océano.- le respondió Lucas.

Aquella noche, nos tocó dormir en una pequeña choza de dorada paja. En comparación de cómo dormíamos en España, dormimos mal, ya que la cabeza la apoyamos en el suelo porque no había almohada.

Al día siguiente me levanté cansado. Decidí quedarme un poco más en la choza hasta que oí las risas de muchos niños a la vez. Salí de la choza y Lucas estaba sentado en una silla rodeado por catorce niños con alguna lesión en los brazos, piernas o cuerpo. Y le pregunté:

- ¿Qué haces?

- Nada en especial, estoy haciendo mi trabajo. Les he curado todas las heridas y les he recomendado algún que otro medicamento.-me contestó.

- ¿Y por qué se ríen?

- Pues porque les he contado cómo nuestro capitán Martín se cayó por las escaleras de la bodega de La Pinta.

Después de esto, una niña pequeña, de unos tres años, se acercó a mí y me preguntó entre risas:

- ¿Tú ser nuestro capitán Martín?

- Si… digo no… no exactamente.-respondí titubeando.

- ¿Por qué?

- Porque yo solo soy capitán de españoles.- respondí entre lágrimas de emoción por el gran parecido que tenía esa niña a la cara de mi hija.

Por la tarde, entre nubes de algodón, se oyó un fuerte grito de una mujer que cogía agua en el río. Lucas y yo salimos corriendo, y la señora nos dijo:

- Unos perros pequeños me han quitado el pan.

- No son perros, son ratas. Las hemos debido de traer de España en los barcos.-la expliqué.

Lucas no dejó de ayudar a aquellos habitantes en ningún momento de nuestra estancia en San Salvador. Yo, por desgracia, no soy médico así que no pude hacer tantas cosas como él. Aunque yo ayudaba a la tribu en la construcción de chozas, la recolección de la cosecha o la pesca de peces en el río.

A Lucas le preocupaba un niño de unos catorce años, que tenía una enfermedad que era muy grave y no se podía hacer nada por salvar su vida. Se llamaba Pedro, era un chico alto que desde pequeño había sido muy trabajador y que tenía una gran amistad con Lucas.

Un mes más tarde, regresamos al campamento de Colón, que estaba situado a la orilla del mar, a unas dos millas del campamento indio. Horacio, uno de los marineros de La niña, fue el primero en vernos y el primero en hablar con nosotros:

- Hola desaparecidos. ¿Dónde habéis estado?

- Pues en un campamento indio.-contesté.

- ¿Secuestrados?

- No… No, ni en broma. Nos fuimos porque quisimos.-respondí.

- Ah, muy bien.

Cinco semanas después llegó la hora de irse de San Salvador, pero una triste noticia inundó mi corazón cuando fui a recoger a Lucas al hospital donde trabajaba, y él me dijo:

- Martín.

- ¿Qué?-le pregunté.

- Que yo no te acompañaré en el regreso a casa.

- ¿Por qué?-pregunté.

- Porque he decidido quedarme con mis hermanos.

- Pero, Lucas, te necesitamos.-le dije.

- No, en eso te equivocas, aquí me necesitan más que allí.

- ¿Y no añorarás tu ciudad?-pregunté

- Si, pero siempre llevaré a Burgos en mi corazón.

Después de aquellas palabras no he vuelto a ver a Lucas. Y esta nota que narro a uno de mis marineros justo antes de que lleguemos al puerto de Sevilla, espero que no se olvide nunca.
Copyrigth Caja de Burgos Premio Liter@ria Caja de Burgos.

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Valoración del jurado:

Álvaro. Nos envías un bello cuento, en el que demuestras que has captado muy bien el espíritu de la Literatura: crear, fantasear, dar vida a personajes que nos transmiten ideas, sentimientos, ilusiones... Bien. El relato tiene ritmo e interés y te animamos a que sigas escribiendo; lo haces bien. Te esperamos.


Pensamientos del coma

Autor: Álvaro Rivas Mejía
Colegio: Sto. Domingo de Guzmán
Población: Aranda de Duero
Categoría: 1er ciclo de ESO
Votos: 12

Otro más ha caído. Ya sólo quedamos catorce. Me llamo Alonso, y de mi apellido no consigo acordarme. Los médicos del hospital en el que estoy ingresado por coma, están observando minuciosamente mi situación. Yo tan sólo puedo escuchar lo que ellos dicen, porque la luz que inundaba mi cuerpo, desgraciadamente se apagó. Lo único que deseo, es despertar algún día y poder darles a todos un efusivo gracias.

Lo único que recuerdo, como si hubiera sido ayer, es el por qué de mi estancia en este hospital. Todo comenzó en una trágica noche. Yo caminaba bajo las estrellas, en dirección a mi casa, porque la reunión de trabajo a la que asistí ya había concluido. Yo era un hombre rico, y aquella noche caminaba feliz porque me habían ascendido en el trabajo a un puesto muy importante. Cuando doble la esquina de la calle Del Pastor, acaricié suavemente un árbol y dirigí mi mirada hacia el suelo, y conseguí divisar una foto de una mujer de unos treinta años. Más tarde, me agaché y la di la vuelta suavemente y leí la inscripción: “Para el hombre que inundó mi vida”. Una mujer feliz como yo, pensé. Antes de ponerme en pie, un fuerte estruendo, y una fuerte humareda me volvieron a tirar al suelo y me dejaron inconsciente.

Cinco o seis minutos después, unos gritos me despertaron:

- ¡Corred!, ha estallado una bombona de butano en el segundo piso.- dijo un ciudadano.

- ¡Llamad a los bomberos!

Yo, no podía ver nada y apenas podía respirar. Entonces, comencé a agitar los brazos y poco a poco me empecé a dar cuenta de que estaba cubierto de escombros en medio de la carretera.

Más tarde me fui poniendo en pie con ayuda de una tabla de madera que fui apoyando suavemente en mi costado derecho. En aquellos momentos me dolía todo el cuerpo, pero una imagen me vació por dentro. Ya sabía porque no podía respirar, una gran columna de humo de unos veinte metros cubría el edificio de “Las Conchitas”, de cinco pisos. También había llamas que conseguían escapar por las ventanas y que abrasaban el edificio. Eran llamas que te helaban por dentro.

Después me acerqué a una mesa donde estaban dos hombres hablando de algo, y les escuche:

- Se cree que hay dos niños de trece y catorce años en el interior, junto con sus familiares, en total unos dieciséis hombres.- dijo uno de ellos.

- Vale, los bomberos se ocuparan de ellos.

- ¿Los bomberos?-intervine.

Hay que actuar, y, ahora.

- No sé quien es usted, ni que hace aquí, pero le puedo asegurar que no pondrá un pie ahí dentro.

Yo me fui sin responder, pero al doblar la esquina, me di la vuelta y me metí en un callejón cercano al edificio, y en cuyas paredes se encontraba una de sus puertas traseras.

Cuando llegué, me puse ante la puerta y di una patada justo en el centro y la puerta se abrió. Cuando entré, busqué inmediatamente un baño, el calor allí era abrasador. En el baño, cogí una toalla, la mojé entera, y me la puse en la cabeza, cubriéndome la cara.

Al llegar al segundo piso, entre las llamas conseguí ver a un hombre, y a su lado, a los dos niños. Cuando me agaché ante el niño, una voz procedente del hombre que había al lado, me dijo:

- Ayúdeme a mi antes.

- No, a los niños primero.-le contesté.

- A mi sólo tiene que quitarme esta mesa de encima, y después podré ayudarle a cargar con los niños.

- De acuerdo.-le añadí.

Y así fue, yo le quité la mesa de encima y más tarde nos colocamos a los dos niños en los hombros, y los sacamos fuera.

Él hombre se llamaba Ramón, y más tarde, me ayudó a sacar a los demás de la casa en llamas.

Cuando ya íbamos a sacar a la última persona, Ramón se desvaneció, y tuve que cargar yo con los dos hasta la salida. Mientras tanto, yo iba pensando:

- Vamos, ya falta poco.

Cuando los saqué fuera sonreí, pero la gente de la calle me gritaba:

- ¡Cuidado, cuidado!

A partir de aquello, ya no me acuerdo de nada más, pero según he oído en el hospital, una viga me cayó en la cabeza, aturdiéndome, y dejándome en coma.

Ahora, alguien ha abierto la puerta de la habitación, y ha preguntado si puede verme. Y he empezado a notar que alguien me habla:

- Alonso. ¿Puedes oírme?

En este momento he empezado a ver todo borroso y finalmente me he despertado y le he dicho:

- Sí.

- ¡No me lo puedo creer, has despertado!- gritó.

- Sí.

- Quería darte las gracias por lo del incendio. –añadió titubeando.

- De nada, amigo mío.

Y ésta ha sido mi historia hasta ahora, porque cuando me den el alta en el hospital, me lanzaré a la aventura de ayudar a otras personas en otros países, ya que tengo medios suficientes para hacerlo.

 

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Valoración del jurado:

Álvaro. Primero felicitarte por tu merecido triunfo en la convocatoria del mes pasado. Triunfo merecido porque demuestras con este nuevo relato que nos envías, que tienes buena pluma y buenas ideas, ingredientes imprescindibles para escribir. La Literatura es un mundo amplio que te ofrece infinitas posibilidades de plantear una historia. Te animamos a que entres en el Club de la Creación. Seguro que puedes llegar a ser uno de sus socios distinguidos.

 

 

Conozcamos a nuestros poetas y cuentistas

Zamora

  • León Felipe

Nació en Tábara (Zamora) el 11 de abril de 1884. Su verdadero nombre era Felipe Camino Galicia de la Rosa, aunque adoptó el nombre de León Felipe. Hijo de un notario, pertenecía a una burguesía acomodada, vivió en distintas ciudades, hasta que la familia, en 1893, se instaló en Santander.

Tras licenciarse en farmacia, inició una vida de caminante llena de peripecias. Farmacéutico en Santander y varios pueblos, trabajó como actor profesional en compañías que recorrían España, fue encarcelado durante tres años, acusado de haber realizado un desfalco. Se une con la peruana Irene Lambarri, pero esta unión fracasa, durante estos años reside con ella en Barcelona.

Hacía 1919 cuando iniciaba su obra poética, se instala en Madrid donde transcurre su vida bohemia en la peor de las pobrezas. Sus primeros poemas los publica al entrar en contacto con el grupo de la revista “España”. En 1920 apareció Versos y oraciones del caminante , que anuncia su voz personal, alejada de las tendencias poéticas del momento. Luego pasó tres años de estancia en Guinea Ecuatorial trabajando como administrador de hospitales, vuelve a España por poco tiempo y a continuación se embarca, esta vez, hacia América.

En 1922 viaja a México con una carta de Alfonso Reyes que le abrirá las puertas del ambiente intelectual mexicano. También trabajó de bibliotecario en Veracruz y de profesor de literatura española en varias universidades de Latinoamérica. Volvió a casarse con Berta Gamboa, también profesora. Pasarán a vivir a Estados Unidos, donde estudió en la universidad de Columbia, y más tarde, da clases en distintas universidades. Publica allí el segundo libro de Versos y oraciones del caminante (1929) , y tradujo a Waldo Frank y W. Whitman, autor que, junto con la Biblia, va a tener una influencia determinante sobre su poesía, tanto en la forma como en el aire profético y denostador.

Al estallar la Guerra Civil en 1936 se encuentra en Panamá, país al que dirige su poema Good by Panama tras regresar a España en ese mismo año. Aquí publica y lee en varios recitales su poema La insignia (1936) , canto a la lucha y a la unidad de los grupos republicanos. Exiliado en México desde 1938, residirá allí hasta su muerte el 18 de septiembre de 1968. En aquel país pasa a ser agregado cultural de la embajada de la República española en el exilio, única reconocida entonces por el gobierno mexicano. La guerra, la derrota, el exilio, mitificados desde una actitud de rebeldía y vindicación, pero también la condición humana, se hacen presentes en sus libros.

Tábara (Zamora)