Revista de Castilla y León
Fundación Ciudad Rodrigo
Cultura y Ocio

Reseña cronológica del sitio de Ciudad Rodrigo (1810)

Fuente: Material didáctico realizado por la Fundación Ciudad Rodrigo con motivo del proyecto "Almeida y Ciudad Rodrigo. Unidas por la Historia".

  • 1 de noviembre de 1809. Ciudad Rodrigo recibe a un nuevo gobernador, el mariscal de campo Andrés Pérez de Herrasti.
  • Lo que más preocupa a Napoleón es Portugal, porque sabía que su dominio del continente no sería total si no echaba a los británicos al mar. Por ello, las fortalezas de Ciudad Rodrigo y Almeida, para invadir Portugal, son imprescindibles.
  • Unos 100.000 hombres fueron destinados a la invasión de Portugal. El 17 de abril de 1810, un Decreto imperial anunció la formación de La Armée de Portugal, que tenía como comandante supremo a André Massena, príncipe de Essling.
  • El 8 º Cuerpo de Junot se acantonó en Valladolid, con algunas unidades extendiéndose más allá de Astorga, que terminaría siendo conquistada el 6 de mayo de 1810 tras un asedio de 15 días, justo dos meses antes de que Ciudad Rodrigo sufriera el mismo destino.
  • El 2º Cuerpo de Reynier había reconstruido el puente de Almaraz y avanzaba hacia Mérida.
  • El 6 º Cuerpo de Ney, con cuartel general en Salamanca, centraba su atención en Ciudad Rodrigo.
  • El Mariscal Massena se encontraba al frente del Ejército de Extremadura del Marqués de la Romana y el Ejército de Galicia del general Mahy.
  • Al otro lado de la frontera, los portugueses y los británicos, al mando de Wellington, se econtraban acantonados alrededor de las ciudades de Pincel, Almeida, Trancoso, Guarda y Belmonte y Gallegos de Argañán en posición avanzada, el general Craufurd.
  • El mariscal Ney pretende abrirle la puerta de la invasión de Portugal a su camarada y superior el mariscal Massena, entrando en Ciudad Rodrigo.
  • El 12 de febrero de 1810, Ney se dirige hacia la plaza defendida por el general Pérez de Herrasti, Ciudad Rodrigo, suponiendo que éste se rendirá nada más ver a sus 12.000 hombres, como lo habían hecho las capitales andaluzas ante la presencia de las tropas del rey José.
  • Ney se equivocaba, tomar Ciudad Rodrigo le iba a llevar meses. La plaza se convertiría así en un obstáculo que retrasaría la invasión de Portugal, y que por tanto contribuiría a dar al traste con la estrategia imperial en la Península. De este modo, el ejército anglo-portugués, al mando de Wellington, dispondría de un tiempo precioso que le permitiría terminar la fortificación de la península de Lisboa, clave en la defensa de Portugal y determinante en el desenlace de la guerra en la Península Ibérica.
  • Ciudad Rodrigo se convierte en un activo centro de insurrección contra el gobierno de José I, y en cierto modo, en la capital del noroeste español, ya que la Junta de Castilla tenía su sede en dicha ciudad. Para muchos españoles, era junto a Cádiz el último símbolo de resistencia, sobre todo, después de que, en febrero de 1810, las principales ciudades andaluzas hubieran abierto sus puertas al rey de Napoleón.
  • Las defensas de Ciudad Rodrigo eran débiles. Sin embargo, la escasez de suministros para alimentar al ejército de Ney constituyó una defensa mayor para la ciudad que sus muros y pólvora almacenada o la cercana presencia del ejército anglo portugués comandado por Wellington. No obstante, Ciudad Rodrigo se presentaba dispuesto a resistir.
  • La mayor ventaja del sitiador se encontraba en el sector norte del recinto abaluartado, frente al que se ubicaban el Teso de San Francisco y el del Calvario. Debido a estas elevaciones de terreno, el glacis perdía casi todo su poder defensivo.
  • Pérez de Herrasti contó con la ayuda de: el brigadier Juan de Belesta, el jefe de Ingenieros; el comandante general de Artillería brigadier Francisco Ruiz Gómez y el teniente coronel de Ingenieros Nicolás Verdejo.
  • Como no existía ningún edificio a prueba de bombas donde poder almacenar con garantías de seguridad la gran cantidad de pólvora disponible, se trasladó a la Catedral y casas particulares.
  • En distintos puntos del recinto fortificado, y donde el terreno lo permitió, se construyeron refugios blindados para la población civil y se pidieron tres bombas de agua para apagar incendios. Todas las baterías del recinto, formadas por 86 piezas de distinto calibre, fueron provistas de munición. De trecho en trecho, sobre el adarve, se colocaron cajones de granadas de mano y se abrieron puertas a las habitaciones de las casas contiguas a la muralla para que sirviesen de cuerpos de guardia.
  • En la falsabraga se construyeron cinco grandes cuerpos de guardia para ofrecer refugio a las tropas que guarnecían esa parta exterior de la fortificación.
  • En cuanto a la disponibilidad de víveres, se hizo todo lo posible para acumular alimentos. El número de soldados disponibles para defender Ciudad Rodrigo era de 5.520 hombres.

Asalto a Ciudad Rodrigo
Grabado francés de Joseph-Abel Hugo (1798-1855) que representa el momento previo al asalto
a las murallas de Ciudad Rodrigo el 10 de julio de 1810.

  • El 12 de febrero de 1810, Ney ofreció a Herrasti la rendición de la plaza, a lo que Herrasti contestó que su juramento era defender la plaza por su legítimo Rey D. Fernando VII y que así pensaba cumplirlo.
  • Ante la negativa, Ney desplegó sus fuerzas y se produjo una escaramuza general que duró todo el día. Un gran número de soldados de la guarnición salió del recinto amurallado para enfrentarse al enemigo en campo abierto.
  • Las fuerzas avanzadas de Ney se vieron obligadas a retroceder hasta la línea que ocupaba el grueso de las tropas imperiales, ya que sufrieron numerosas bajas.
  • Al anochecer, Ney colocó una batería de obuses en la ladera del Teso de San Francisco y después una lluvia de granadas comenzó a caer sobre la ciudad. Las prisas hicieron que no los colocara bien y a las dos horas y media, los defensores lograron inutilizar una de las piezas y desmontar otra.
  • Al amanecer, los imperiales tomaron el camino de Valdecarros en dirección a San Felices. Los españoles salieron en persecución del enemigo en retirada haciéndolos retirarse en huida.
  • El 16 de febrero de 1810 Ney volvió a Salamanca para programar un sitio formal a Ciudad Rodrigo.
  • El 25 de abril de 1810, a las tres y media de la tarde, los imperiales del 6º cuerpo del ejército de Ney se presentaron en Ciudad Rodrigo.
  • Los franceses habían establecido puestos en los vados del río y en todos los pueblos intermedios entre Salamanca y Sancti Spiritus.
  • Desde las murallas se lanzó un cañonazo, que era la señal para que una parte de la guarnición saliera de la plaza con la misión de hostigar a los atacantes. Los encargados fueron el Regimiento de Caballería Voluntarios de Ciudad Rodrigo, al mando del teniente coronel Julián Sánchez.
  • A principios de mayo, el Marqués de la Romana envió desde Badajoz al capitán Cayetano Puente con otros 100 soldados y rápidamente se unieron a los hombres de Julián Sánchez, además del Batallón de Voluntarios de Ávila, con Antonio Camargo.
  • El 30 de abril, Julián Sánchez recibe orden de Herrasti de salir de la plaza para realizar un reconocimiento de las posiciones francesas. Localizan 200 dragones franceses y 250 soldados de Infantería. Sin embargo, Sánchez se lanzó a la carga causando numerosas bajas mientras ellos volvieron sólo con cinco heridos.
  • El 1 de mayo de 1810 Herrasti ordenó otra salida para desalojar los puestos avanzados de los imperiales. Esta vez Sánchez iba acompañado también de artillería. Los imperiales no aguantaron la posición y retrocedieron con 150 bajas. Media hora después del anochecer los españoles recibieron la orden de volver.
  • Los siguientes días continuaron con las salidas y Ney decidió cambiar de estrategia.
  • El 12 de mayo de 1810 un oficial francés se acercaba con una orden de Ney solicitando la capitulación de la plaza. Herrasti no contestó por escrito y le dijo al oficial que no le hiciese más intimidaciones. Además, había recibido una carta de Wellington donde éste la daba ánimos para seguir resistiendo.
  • Los franceses establecieron sus campamentos en Valdecarros y Pedrotoro, donde tenían su cuartel general. Los españoles reforzaron sus defensas en el arrabal de San Francisco y en el baluarte de San Andrés.
  • Dentro de las murallas se tenía la esperanza de recibir el auxilio de Wellington. De hecho, Craufurd, que estaba en Gallegos, hizo varias visitas a la ciudad. El 17 de mayo, en uno de estos viajes cuando regresaba a Gallegos, escoltado por jinetes de Sánchez, fueron atacados, pero les hicieron frente y los franceses huyeron.
  • 30 de mayo, San Fernando, se lanzó un triple saludo general de todas la bocas de fuego de la plaza en honor al rey Fernando VII y con motivo de su onomástica.
  • 1 de junio. Los franceses se disponían de la siguiente forma:
    — División Marchand. Ala derecha: Pedrotoro. Ala izquierda: en dirección al Monasterio de la Caridad.
    — 2ª brigada en Cantarranas.
    — 1ª brigada de Mermet, a la derecha de la vaguada de Pedrotor y la 2ª en Sancti Spiritus.
    — División Loison. A la altura de Palomar, con la derecha frente a Conejera.
    — Caballería ligera: Tenebrón y Tamames.
    — Regimientos de dragones, Monasterio de la Caridad.
  • Estas tropas pasaban muchas penurias, ya que Napoleón no estaba cumpliendo las promesas de apoyo logístico.
  • 1 de junio. Masssena llega a Ciudad Rodrigo con el general Eblé, comandante en jefe de la Arméé de Portugal. Se construyeron dos puentes que permitieron que los franceses pasaran a la otra orilla circundando la plaza e interceptando todos los caminos que llevaban a Gallegos, El Bodón y Fonseca, cortando así la comunicación de Herrasti con el exterior.
  • Massena fijó el punto de ataque en la sección norte del recinto. La cumbre del Teso les permitía dominar la ciudad al menos a la misma altura de la muralla.
  • La falta de alimentos obligó a Massena a volver a Salamanca a principios de junio.
  • Los españoles, mientras, seguían con su juego de acosar a los atacantes, intentando desbaratar sus trabajos con la ayuda de Craufurd.
  • Los franceses destruyeron dos de los molinos harineros, con lo que el cerco se estrechó.
  • El 8 de junio los franceses empezaron a construir espaldones en la cima del Teso de San Francisco para protegerse del fuego. Éste era el primer paso en las obras de asedio. Además, en las Huertas de Samaniego los imperiales construyeron unas trincheras tan profundas que les permitieron quedar totalmente a cubierto del fuego de mosquete.
  • Como contramedida, Herrasti colocó un grupo de francotiradores en lo alto del Convento de San Francisco.
  • Poco a poco los imperiales fueron adelantando sus trincheras aprovechando la noche. Los españoles, incluso a esas horas, disparaban a ciegas y de continuo. Los imperiales respondieron con terribles ataques de fusilería que hirieron y mataron a muchas personas en las calles y casas de la ciudad.
  • En la noche del 15 al 16 de junio los franceses terminaron de construir una trinchera de asedio que se extendía desde el Teso de San Francisco.
  • Para obstaculizar los trabajos de asedio, unos 1.300 hombres al mando del teniente coronel Antonio Vicente Fernández fueron enviados fuera del recinto amurallado.
  • La noche del 17 de junio de 1810 parte de estos hombres fueron atacados por una columna de Infantería muy superior en número, apoyada por Caballería, pero no logró desalojarlos de su posición.
  • La noche del 19 de junio de 1810 otro ataque imperial fue rechazado en la parte del Caño del Moro.
  • 20 de junio. Noche. Los franceses aprovechan la oscuridad. Una numerosa partida de Caballería francesa se acerca hasta el lado derecho del convento de Santa Cruz. Los centinelas gritaron: "¿Quién vive?" Y los franceses, en perfecto castellano, dijeron "lanceros de D. Julián". Los centinelas fueron hechos prisioneros, pero les dio tiempo para dar la voz de alarma, por lo que se pudo retroceder a los imperiales. Desde ese día Julián Sánchez daba cada día una contraseña distinta.
  • 22 de junio de 1810. Julián Sánchez abandonó Ciudad Rodrigo para unirse a la división al mando del general Martín de la Carrera, que se encontraba cerca de Martiago. En Ciudad Rodrigo sólo se quedaron 30 lanceros al mando del subteniente Serrano.
  • 23 de junio de 1810. Los vigías de la torre de la Catedral vieron movimientos, dos poderosas columnas de Infantería, apoyadas por otra de Caballería en su centro, atacaron el arrabal de San Francisco por la derecha y por la izquierda, sobre los conventos de Santo Domingo y Santa Clara. Pero fueron rechazados por la metralla.
  • Al mismo tiempo, 300 soldados imperiales atacaban el Arrabal del Puente, donde tuvieron tiempo de incendiar tres o cuatro casas antes de ser rechazados. Más tarde se dieron cuenta que el ataque al Arrabal del Puente había sido una maniobra de distracción, el verdadero objetivo era el Convento de Santa Cruz.
  • Amanecer del 25 de junio de 1810. Los franceses ya habían conseguido colocar siete baterías que contaban con 46 cañones, morteros y obuses establecidos en una línea que iba desde el Teso de San Francisco. El cañoneo comenzó al salir el sol. En unas 6 horas, según Herrasti, cayeron unas 3.000 balas de cañón de todos los calibres.
  • El pueblo de Ciudad Rodrigo salió de sus casas para unirse a la defensa, unos para apagar incendios, otros para conducir heridos a los hospitales, otros para llevar municiones a las baterías; esta última función era especialmente realizada por mujeres y niños.
  • Massena ya se encontraba con los franceses para supervisarlo todo.
  • 26 de junio de 1810. Se comienza a batir la muralla en la zona del Torreón del Rey, situada delante de la Catedral. El objetivo es abrir brecha. Se intensifican el fuego de bombas y granadas para aterrorizar a la población civil. Se pretende que el gobernador rinda la plaza.
  • 28 de junio de 1810. Tres y media de la tarde. Los franceses interrumpen el fuego y envían un parlamentario. Ney quiere que Herrasti capitule. Herrasti afirma que todavía no hay brecha formada que le obligue a rendirse.
  • Ney se indigna. Responde con un horroroso cañoneo que llena de escombros la ciudad. A Wellington le interesa que Herrasti resista porque de este modo él gana tiempo en la defensa de Portugal. No envía a ningún ejército para auxiliar al gobernador español.
  • Cercada y sola, sin apoyo, Ciudad Rodrigo se prepara para resistir 13 días más. Repararon como pudieron la brecha y parecen dispuestos a todo.
  • En el lado de los franceses, las desavenencias entre los mariscales Massena y Ney llegan a su punto álgido. Ney pensaba que Massena se había precipitado al mandar abrir fuego porque las baterías no estaban lo suficientemente cerca de la muralla.
  • Los trabajos de asedio continuaron, consiguieron colocar en la contraescarpa del foso de la falsabraga varias minas para volar aquel terreno y formar un terraplén que facilitara el acceso a la brecha.
  • 2 de julio de 1810. La brecha de la muralla, frente a la torre de la catedral, era ya muy evidente. Parecía claro que el ataque final se iba a lanzar por esa parte, por lo que había que concentrar toda la defensa posible en ese punto.
  • 3 de julio de 1810. Los franceses ocupan el arrabal de San Francisco.
  • 4 de julio de 1810. Los franceses construyen varias zanjas para apostarse los tiradores, en los costados y al frente del arrabal del Puente. El objetivo era impedir que los españoles salieran para coger agua del río, al tiempo que estrechaban el cerco por esa parte.
  • 5 de julio de 1810. Herrasti ordenó la destrucción de estos apostaderos construidos por los franceses en el Arrabal del Puente. Esta salida sería la última hazaña de los españoles durante el sitio.
  • 6 de julio de 1810. Los imperiales clavaron en el suelo, junto al puente, un palo del que colgaba lo que parecía una carta. Cuando Herrasti abrió la carta vio que no era otra invitación a capitular, sino una carta dirigida a Agapito Gallardo, capellán del Tercer Batallón, y estaba firmada por su tío Sebastián Gallardo, sacerdote de la Catedral y miembro de la Junta Superior. Unos días antes, disfrazado de campesino, había abandonado la ciudad para informar a Wellington de la situación desesperada que vivía la plaza, ya que Herrasti todavía pensaba ingenuamente que el inglés aún estaba en disposición de auxiliarles. El sacerdote había sido capturado por los imperiales. En la carta, se daba cuenta de su infortunio e intentaba convencer a su sobrino de la inutilidad de resistir. La carta confirmaba que nadie vendría en auxilio de Ciudad Rodrigo.
  • 8 de julio de 1810. La brecha mide ya 40 metros. Todos los edificios colindantes son una ruina. Las bombas siguen cayendo.
  • 9 de julio de 1810. Herrasti da la orden de replegarse a las compañías de granaderos y otras tropas que guardaban la brecha. En las primeras cuatro horas de la mañana, unos 200 españoles cayeron muertos o heridos al intentar establecer las últimas defensas en la brecha. Esa tarde, un lancero de los Voluntarios logra entrar a la ciudad para dar la noticia de que los británicos han abandonado Gallegos de Argañán para establecer una línea defensiva entre Almeida y el Fuerte de la Concepción. El auxilio británico no llegaría nunca.
  • 10 de julio de 1810. Los franceses vuelan una mina en el foso de la falsabraga. La ciudad queda sin defensa y con una brecha abierta al exterior.
  • Todo es silencio. Una columna francesa avanza a la brecha. No se ve a nadie sobre la muralla. Tres voluntarios se adelantan a inspeccionar y, una vez arriba comienzan a disparar, sólo se detienen cuando los españoles izan una bandera blanca junto a la brecha.
  • Herrasti pensó que era el momento de pensar en las vidas de las personas que confiaban en él y que lo habían dado todo hasta el momento. Un oficial español entrega la carta de rendición a Ney.
  • Ney recibió a Herrasti junto a la brecha, con admiración y respeto. Los oficiales serían conducidos a la mañana siguiente al cautiverio y los trabajos forzados en Francia.
  • Esa noche muchos oficiales tanto españoles como franceses se dedicaron al saqueo.
  • Unas 2.000 personas, entre civiles y militares, fallecieron durante el asedio.
  • La resistencia de Ciudad Rodrigo frente a las Tropas de Ney había durado más de dos meses y terminado con una honorable capitulación el 10 de julio de 1810.
  • Casi 4.000 prisioneros españoles fueron conducidos a Francia.
  • Herrasti estaba obsesionado con que alguien en España pudiera malinterpretar lo sucedido, por ello en 1811 se decidió a escribir su propia "Relación Histórica y Circunstanciada de los Sucesos del Sitio de la Plaza de Ciudad Rodrigo en 1810, hasta su rendición al Ejercito francés mandado por el príncipe de Slingh el 10 de julio del mismo". Relación publicada en 1814, por la imprenta Repullés de Madrid.
  • También existe un diario, el del artillero de la guarnición, Cipriano Calvo, que se conserva en el archivo catedralicio de Ciudad Rodrigo.

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